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Diego Rivera, murió hace 61 años. Se trata de un pintor nacional que siendo ferviente comunista, opositor al capital, aparece en los billetes de circulación nacional en México

Regeneración, 24 de noviembre del 2018. Diego Rivera, marcó una época de la pintura mexicana dentro del movimiento muralista que aspira a ser de acceso universal. Se trata de una síntesis del personaje, a 61 años de su muerte.

Nació en Guanajuato y por sus fervientes padres católicos fue bautizado como Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de Rivera y Barrientos de Acosta y Rodríguez.

Recibió clases de Félix Parra, Santiago Rebull y José María Velasco y fue formado en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos en la Ciudad de México, en dónde había llegado con su familia a los seis años de edad. Durante 1907 y 1922, Diego Rivera estudió en varios países europeos, donde encontró interés por el arte.

Más tarde junto con más artistas mexicanos del momento entre ellos Siqueiros y Clemente Orozco fundó el sindicato de pintores de dónde surgiría el movimiento muralista mexicano.

Aunque realizó muchos cuadros de caballete, pero su preocupación porque su arte llegara a las masas, haciéndose del muralismo y se ha calculado que sus obras superan los 30 mil metros cuadrados.

El 24 de noviembre de 1957 murió en su casa en Coyoacán y sus restos fueron colocados en la Rotonda de las personas ilustres, contraviniendo su última voluntad.

Junto con José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, forma la gran tríada muralista de México del siglo XX.

Diego Rivera inició sus estudios en la Academia de San Carlos con Santiago Rebull y José María Velasco.

En 1907, se trasladó a Europa donde amplió y perfeccionó sus técnicas y conocimientos pictóricos.

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Primero en Madrid con Eduardo Chicharro y, más tarde, en Francia e Italia.

Durante su estancia en Europa, que se extendió hasta 1921, asimiló las principales tendencias de los movimientos artísticos innovadores como el impresionismo, el postimpresionismo y el cubismo.

De vuelta en México e identificado con el movimiento comunista, Diego Rivera reniega de la educación artística recibida en Europa, se apropia de las tradiciones indígenas y negras de México – sin olvidar la técnica europea – y enarbola a la pintura mural como estandarte de su indigenismo y de su apostolado marxista.

Con su vigoroso y original estilo, representa la resolución y síntesis de los más distintos movimientos culturales:

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La técnica europea, a la que debe su sabia estructuración decorativa; el más genuino sentimiento popular, que impregna sus obras de mexicanismo; y su ideario social, que hace de su arte un instrumento de propaganda.

Fundador del Partido Comunista Mexicano, Diego Rivera visitó la Unión Soviética en 1927-1928.

De regreso a México, se casó con la pintora Frida Kahlo, que había sido su modelo, y persuadió al gobierno mexicano a que concediese el asilo político a Trotski (1936), lo que le valió la expulsión del Partido.

De 1930 a 1934, vivió en Estados Unidos, donde realizó los murales de la Escuela de Bellas Artes de San Francisco, del Instituto de Bellas Artes de Detroit y del Rockefeller Center de Nueva York, destruido después por contener un retrato de Lenin.

En México, pintó los murales de la Secretaría de Educación, de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo (para muchos su obra mejor lograda), el Palacio de Cortés en Cuernavaca, el Palacio Nacional y el Palacio de las Bellas Artes. Una bella producción de caballete completa su extensa obra.

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Lo anterior según lo relata el Banco de México

 

 

 

Si quieres informarte más, visita: Regeneración

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