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Mientras la familia Trump inauguraba la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, miles de palestinos se apostaron en la franja de Gaza y fueron atacados por Israel.

 

Regeneración, 15 de mayo de 2018.- Mientras se llevaba a cabo la inauguración de la embajada estadounidense en Jerusalén, 59 palestinos entre ellos un bebé de 8 meses, fueron asesinados en la Franja de Gaza y otros 2 mil 500 fueron heridos.

Ivanka Trump y Jared Kushner, estaban a escasos 80 kilómetros de la zona del conflicto y su indolencia fue vista por la prensa internacional como el indicio claro de que la administración de Trump es incapaz de tratar un conflicto como ello.

“La cifra mortal parecía mofarse de la insistencia de Donald Trump en que busca una solución pacífica para Israel y los palestinos. Entre las condenas internacionales, incluida la acusación de ‘genocidio’ lanzada por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y los llamados de todas partes a la contención, el baño de sangre pareció simbolizar la creencia del gobierno israelí, eufórico por el traslado de la embajada, de que la fuerza y no los acuerdos es la ruta para asegurar el futuro de esta nación fundada hace 70 años”, escribió Donald Macintyre, para The Independent.

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“Israel sostuvo que protege sus fronteras y culpó al gobierno de Hamas en Gaza por el baño de sangre. El ejército israelí afirmó que tres militantes armados fueron muertos al tratar de colocar explosivos cerca del muro en el cruce sureño de Rafah, en Gaza, y que lanzó un ataque aéreo sobre un puesto de Hamas cerca de la población norteña de Jabalya después de que palestinos abrieron fuego en la zona”.

Esa versión de los hechos contrasta con las imágenes de hombres, mujeres y niños, con piedras y palos que se esconden y gritan.

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Mientras en los días anteriores hubo jóvenes que arrostraban el fuego de francotiradores y las nubes de gas lacrimógeno para acercarse al muro, muchos otros en la multitud formaron una larga fila que caminaba en paralelo a unos 150 metros de la frontera, dispersándose cuando las fuerzas israelíes disparaban descargas esporádicas y gas lacrimógeno, cuyas columnas blancas resaltaban contra el humo negro de las llantas quemadas por los manifestantes.

Los miles de manifestantes están en contra de la instauración de las embajadas en Jerusalén, pues aunque Israel, nación creada hace 70 años, asegura que es su capital, la ciudad es también la ciudad sagrada de los judíos, musulmanes y cristianos.

También la comunidad está en contra, la mayoría de las naciones sostienen que el estatus de Jerusalén debe determinarse en un acuerdo final de paz y que trasladar embajadas en este momento perjudicaría ese ideal.

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Y mientras las copas y los listones se vieron en la embajada en Jerusalén, Washington no tardó en culpar a Hamas de las muertes trágicas.

“Creemos que Hamas es responsable de esas muertes trágicas; que su cínica explotación de la situación es lo que conduce a estas muertes”, indicó. “Es un repugnante e infortunado intento de propaganda”.

En tanto, el comisionado de derechos humanos de la ONU, Zeid al Hussein, expresó que la matanza es “estremecedora e indignante”, y que los responsables deben rendir cuentas, sin señalar directamente ni a Israel o Estados Unidos.

Es seguro que las multitudes regresarán, y los efectos diplomáticos muestran pocos signos de aminorar. Kuwait convocó este lunes a una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, en tanto Turquía ha llamado a una sesión de emergencia de la OCI para este viernes.

Si quieres informarte más, visita: Regeneración

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