Santuario de abeja mexicana en peligro por minería y fracking (video)

Pisilnekmej

Abeja Pilsinekmej en una flor de café

En 2011 se declaró Cuetzalan Santuario de la Abeja Pisilnekmej, las abejas nativas de México, un patrimonio para México y el mundo, hoy en grave riesgo por los proyectos de muerte

Por María Luisa Albores

Regeneración, 29 de mayo de 2015, Cuetzalan, Puebla. Platicar de las abejas nativas pisilnekmej es compartir una actividad ancestral que campesin@s indigenas nahuas de las comunidades del municipio de Cuetzalan del Progreso. La nahuat es una cultura viva que conserva una relación respetuosa con el medio ambiente, herencia milenaria de sus ancestros. Los Tajpiani “Guardianes” del cultivo de la abeja Pisilnekmej, la han resguardado y conservado de generación en generación, desde tiempos prehispánicos ya que en la Sierra Nororiental de Puebla se refugiaron los mexicas después de la conquista.

La cosmovisión nahuat respecto al cultivo de las abejas sin aguijón “Pisilnekmej” es una combinación de saberes espirituales y grandes conocimientos de la naturaleza. Herederos de este conocimiento, los nahuas siguen preservando el cultivo de estas abejas del mismo modo que lo hacían los aztecas, en ollas de barro, por lo que en la actualidad la región de Cuetzalan es considerada a nivel mundial como el lugar donde más se produce y acopia miel virgen de las abejas nativas, de la especie Scapotrigona mexicana.

En México existen registradas 46 especies de abejas nativas (meliponas y trigonas) de las cuatro mil reconocidas en el mundo (Ayala). Una de esas especies habita en Cuetzalan y es notoriamente diferente, tanto en el aspecto físico (no tiene aguijón y es del tamaño de una mosca común) como por la miel que producen.dsc_4397

La miel virgen de la abeja trigona no es usada como endulzante, ya que es más líquida (contiene 26 por ciento de más humedad) y el sabor es más ácido. Tiene un uso medicinal. Algunos investigadores han encontrado que la miel de las meliponas contiene inhibinas que impiden el desarrollo de hongos y bacterias. El cultivo de la abeja melipona y de trigonas es casi artesanal y produce miel, polen, cera y resina o propóleos. Todos estos productos tienen propiedades curativas conocimiento que han guardado los pueblos indígenas, principalmente los mayas en el sureste de México.

Cuando los españoles conquistaron América trajeron consigo la especie de abeja Apis mellifera, mejor conocida como abeja europea, que se extendió por todo el país. El abeja más conocida en la actualidad y cuyo cultivo se conoce como apicultura.

Sin embargo, se descubrió que los mayas cultivaban una especie de abeja diferente que no tenía aguijón y que producía cera de calidad mayor que la europea. En la época prehispánica la miel se pagaba como tributo ya que era muy apreciada sus usos medicinales. Algunos arqueólogos e historiadores han descubierto que había deidades dedicadas a esas abejas, diosese a los que llamaron Bakabs, siendo el más venerado Ah Mucen Kab.

La especie originaria de América se reconoce como Melipona beecheii y entre los apicultores es llamada simplemente melipona. Produce, en cada colmena, un litro de miel al año, cuya constitución físico-química es muy distinta al producto de la abeja europea.

La miel virgen es producida por la abeja trigona, de la Sp. Scaptotrigona mexicana nativa de México que es un excelente agente polinizador de las plantas nativas, como son la pimienta gorda, jonote, maíces criollos y aumenta rendimientos en cultivos introducidos como el café, la canela, cítricos, etc.

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Por estas razones, en el año 2011 se declaroó Cuetzalan del Progreso como Santuario de la Abeja Pisilnekmej, en marco del Séptimo Seminario Mesoamericano de Abejas sin Aguijón. Asimismo, en 2012 la forma de producir miel melipona en ollas de barro fue nombrado Baluarte mundial por el movimiento SLOW FOOD, movimiento mundial que alberga más de 150 países de los cinco continentes.

Sin embargo, el territorio de estas abejas, así como el saber ancestral que la ha mantenido, están amenazados por megaproyectos, “proyectos de muerte” como la minería a cielo abierto, la explotación petrolera mediante la fractura hidráulica, La biodiversidad de esta región está en grave riesgo y con ello, la sobreviviencia de la abeja Pisil Nekmej y la cultura milenaria que la reproduce.

Los meliponicultores de esta región, los que trabajamos con la Pisilnekmej, seguiremos siendo sus guardianes y sabremos honrar la memoria de nuestras y nuestros abuelos. Seguiremos defendiendo la vida con nuestro trabajo digno de Pisilnekmejpiani (los guardianes-cuidadores de las abejitas). Aquí estamos y seguiremos enseñando a nuestras hijas e hijos para que ellos a su vez, transmitan a sus nietos el bello trabajo digno que hacemos de preservar una especie que es fundamental para la polinización de cafetales, pimientas y frutales.

Las pisilnekmej seguiarán contentas como lo estamos nosotras, ya que año con año nos permiten cultivar su miel. Ellas sentirán desde su casa, las ollitas de barro, la seguridad de que nuestros corazones están llenos de amor por la vida, como su casa lo está llena de miel.

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Producción de miel virgen en ollas de barro de Cuetzalan del Progreso, Puebla.