El exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo subraya que EE.UU. se apoyó en Al-Qaeda e ISIS en Siria para derrocar a Al-Assad
Regeneración, 28 de marzo de 2026. Aunque no se trata de una revelación si es una confirmación pública de que Estados Unidos es responsable del fortalecimiento de grupos terroristas que dice combatir ahora.
En el contexto de la política abiertamente guerrerista de Trump las declaraciones de Joe Kent, quien se desempeñó como Director del Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC) de Estados Unidos.
Dice

Como se sabe Kent renunció a su cargo en marzo de 2026 en protesta por las políticas exteriores de Washington.
E incluso ha realizado una serie de acusaciones explosivas sobre la intervención estadounidense en Medio Oriente.
Su declaraciones indican el uso de «proxies» (fuerzas subsidiarias): Kent lo afirmó en diversas entrevistas, incluyendo una con Tucker Carlson.
Mismos donde precisa que EE. UU. se apoyó estratégicamente en grupos como Al-Qaeda e ISIS en Siria para intentar derrocar al gobierno de Bashar al-Assad.
Asimismo sostuvo que el objetivo principal no era una «aspiración democrática orgánica», sino una estrategia para debilitar a Irán y al «Eje de la Resistencia».
Esto es, alineándose con las prioridades de seguridad de Israel en la región.
Inicio
Según Kent, el apoyo inicial a grupos insurgentes sunitas para generar un levantamiento contra Assad fue el caldo de cultivo que permitió el surgimiento de ISIS.
Afirmó que, aunque inicialmente se intentó respaldar a «moderados», los combatientes más efectivos eran los extremistas.
Estas declaraciones tienen un peso personal significativo, ya que la esposa de Kent, la oficial de la Armada Shannon Kent, murió en un ataque suicida de ISIS en Siria en 2019.
Y es que Kent ahora describe esa guerra como «manufacturada».
Cámara
Joe Kent esta noche ante las cámaras: “Las 18 agencias de inteligencia estadounidenses coincidieron en que Irán no tenía capacidad para desarrollar una bomba nuclear.”
“Pero Israel nos decía que serían capaces de fabricar diez bombas en dos semanas.”
18 agencias de inteligencia estadounidenses: ninguna tiene capacidad nuclear. Israel: diez bombas en dos semanas. Trump optó por creer a Israel antes que a toda su propia comunidad de inteligencia.
Esta no es la primera vez que sucede. Irak, 2003: Ahmed Chalabi informó a la administración Bush que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva.
La comunidad de inteligencia tenía dudas. Eligieron a Chalabi. Murieron 4500 estadounidenses. No se encontraron armas de destrucción masiva.
Irán 2026: Israel anunció diez bombas en dos semanas. Dieciocho agencias afirmaron que no tenía capacidad nuclear.
Eligieron a Israel. 14 estadounidenses muertos. No se encontró ningún programa nuclear.
Y la pregunta editorial del internauta: «Joe Kent dirigía el Centro Nacional Antiterrorista. Acaba de contarte ante la cámara lo que realmente decían los servicios de inteligencia».
«¿Y qué fue lo que se ignoró para iniciar esta guerra? Nunca dejes de conectar los puntos».
Otras operaciones
Sin embargo en redes recuerdas otras acciones del mismo calibre como el financiamiento y Armamento en la Operación Ciclón.
El caso más famoso fue el apoyo a los muyahidines en Afganistán durante los años 80 para combatir a la Unión Soviética.

A través de la CIA y el servicio de inteligencia de Pakistán (ISI), se enviaron miles de millones de dólares y armas (como los misiles Stinger).
De esta red de combatientes extranjeros surgió el núcleo fundador de Al-Qaeda.
En cuanto a programas de Entrenamiento en Siria (Operación Timber Sycamore), esto durante la guerra civil siria, la CIA entrenó y equipó a grupos rebeldes «moderados «para luchar contra el régimen de Assad.
En el caos del conflicto, gran parte de ese armamento y personal terminó integrándose en grupos yihadistas como el Frente Al-Nusra (afiliado a Al-Qaeda) por deserción o captura.
Inteligencia bipolar
Por otra parte, en cuanto a inteligencia y coincidencia de objetivos, se indica que en ocasiones, EE. UU. ha compartido información o ha permitido el avance de grupos radicales cuando estos atacaban a un enemigo común.

Por ejemplo, en los inicios del conflicto sirio, se permitió que grupos extremistas debilitaran las defensas del ejército sirio antes de que ISIS se convirtiera en una amenaza directa para Occidente.
Así, desde la Guerra Fría, se promovió literatura y propaganda con contenido de «yihad violenta» en escuelas afganas para incentivar la resistencia contra el ateísmo soviético.
Estas mismas interpretaciones radicales fueron usadas años después para justificar ataques contra objetivos occidentales.
Finalmente, se señala que aunque no sea un apoyo «activo», las invasiones (como la de Irak en 2003) desmantelaron las estructuras estatales (ejército y policía).
Esto es, dejando a miles de militares sunitas desempleados y radicalizados. Muchos de estos exmilitares se convirtieron en los arquitectos estratégicos de ISIS.











