Por Ricardo Sevilla

RegeneraciónMx.- Durante la llamada Operación Berlín, una guerra sucia que se llevó a cabo de noviembre de 2016 a julio de 2018, con el fin de desacreditar y difamar al entonces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador con miras a la elecciones federales de 2018, se utilizaron, además de Fake news y campañas de desinformación, técnicas de espionaje que incluyeron grabaciones sin consentimiento y un software espía.

En la casona ubicada en la calle de Berlín 245, en Coyoacán, Fernando García Ramírez, operador y mano derecha de Enrique Krauze, tenía alrededor de 500 cintas de audio digital.

En la oficina del exdirector de Letras Libres, dentro de un baño que sólo él utilizaba. En el interior de los servicios sanitarios se habilitó un clóset, a manera de videoteca, que funcionaba como un repositorio para albergar cintas magnéticas. Se trataba de grabaciones digitalizadas de López Obrador que estaban clasificados por temas. “AMLO y Cuba”; “AMLO y los Segundos pisos; “Desayuno AMLO-Krauze (agosto 2003)”, etcétera.

En noviembre de 2016, el propio García Ramírez me pidió que acomodara estas cintas siguiendo una cronología para que los materiales estuvieran bien dispuestos “por si en algún momento se requerían”.

Y, en efecto, se requirieron. El 7 de diciembre de ese mismo año, el operador de Krauze, a través de correos electrónicos y mensajes de WhatsApp, me pidió que escuchara detenidamente aquellas cintas para preparar materiales lesivos contra el actual presidente de México.

En una de las juntas que teníamos todas las mañanas para buscar un ángulo que sirviera de ataque contra López Obrador, García Ramírez nos contó que, en 2006, mediante una serie de técnicas encubiertas, Krauze había logrado convencer a una periodista de Letras Libres, Cynthia Ramírez, para que se infiltrara en algunos eventos donde participaba “gente cercana a López Obrador”. El objetivo ⎼aseguró el portavoz de Krauze⎼ era extraer toda la información posible sobre AMLO.

No obstante, de acuerdo con García Ramírez, en algún momento “la generala” ⎼como apodaba Krauze a Cynthia⎼ decidió renunciar a la encomienda “y gracias a su berrinche, ya no pudimos seguir vigilando de cerca a López Obrador”, lamentó el actual columnista de El Financiero.

Por fortuna para Krauze, buena parte de ese material quedó grabado en aquellas cintas. Al escuchar varios de aquellos archivos de audio, al punto me di cuenta de que habían sido escrupulosamente editados. Las cintas contenían frases sueltas y expresiones descontextualizadas del tabasqueño.

Rubén Cota Meza, quien había trabajado en un proyecto anterior a la Operación Berlín llamado Lupa ciudadana, al lado de Krauze, Fernando García Ramírez y “la generala”, me contó que aquellos audios habían sido empleados en 2006 para ayudar a Felipe Calderón en su carrera hacia la presidencia.

Tiempo después, me enteré que una de las cintas ⎼precisamente “Desayuno AMLO-Krauze (agosto 2003)”⎼ había sido servido al dueño de Letras Libres para redactar “el Mesías tropical”, un retrato literario con tintes satíricos que precisamente arrancaba recordando el encuentro que el tabasqueño había sostenido con Krauze “una mañana (casi una madrugada) de agosto de 2003…”.

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¿Y esa grabación también la hizo Cynthia?, pregunté al yerno de la periodista Cristina Pacheco. “No. Esa grabación la hizo el propio Krauze, sin que el Pejelagarto se diera cuenta”, me respondió, con una sonrisa ufana, García Ramírez. Es decir: el dueño de la empresa Editorial Clío, Libros y Videos, S.A. de C.V había grabado a López Obrador sin su consentimiento.

Y esta cinta, junto con muchas otras más, se encontraba precisamente en la oficina de Berlín, un lugar donde, como se ha demostrado, operaba una granja de trols que, bajo el patrocinio de empresarios como Agustín Coppel Luken (dueño de Coppel) y Alejandro Ramírez (presidente de Cinépolis) se elaboraban contenidos pseudoperiodístico que eran difundidos a través de redes sociales, portales de noticias, periódicos, radio y televisión con la intención de sobajar la imagen de AMLO y desinformar a la población.

Muchos años antes, en las elecciones federales de 2006, parte de ese material había sido utilizado para alimentar los contenidos de una plataforma llamada Lupa ciudadana, un portal que, de acuerdo con su creador y principal promotor, Enrique Krauze, tenía el objetivo de “orientar el voto” y centrar la atención en “los tres principales candidatos”: Roberto Madrazo, Felipe Calderón y López Obrador.

https://enriquekrauze.com.mx/lupa-ciudadana/

Además de “orientar el voto”, la meta de la Lupa ciudadana de Krauze era denostar las propuestas de López Obrador.

Cabe recordar que, en marzo de 2018, la propia Cynthia Ramírez, en un artículo publicado en Letras Libres, aceptó que la revista de Krauze había lanzado en 2006 “un sitio web llamado Lupa ciudadana, que dio seguimiento a la campaña electoral de los, en ese entonces, tres punteros presidenciales”.

Pero contra lo que la periodista aseguraba, en dicho portal sólo se encontraban materiales adversos a López Obrador. En ningún caso se trataba, como alegaba la reportera amiga de Krauze, de un sitio donde “se recogían todas las declaraciones de los candidatos, ya fueran discursos, entrevistas, artículos que escribieran durante la campaña e incluso los brevísimos chacaleos, como se le conoce a las atropelladas entrevistas de banqueta”.

https://www.letraslibres.com/mexico/politica/el-arte-la-mentira-politica-no-cambia-pero-si-nuestra-tolerancia-hacia-ella

Pero no fue así. En realidad, Lupa ciudadana fue un proyecto creado específicamente para rebajar las propuestas políticas de López Obrador y caricaturizarlo. De hecho, la instrucción de Krauze fue dispensarle indiferencia al priísta Roberto Madrazo (actual propietario de Latinus) e impulsar, desde todos los flancos y medios posibles, la candidatura de Felipe Calderón Hinojosa.

Lupa ciudadana, cuyo equipo operó, de 2005 a 2006, desde las instalaciones de Letras Libres, ubicadas en la calle de Chilaque, en la colonia San Diego Churubusco, en Coyoacán, fue un equipo capitaneado por Enrique Krauze e integrado por Fernando García Ramírez, Cynthia Ramírez y Rubén Cota Meza, quienes, salvo “la generala”, conformarían, a finales de 2016, el grupo intelectual que apoyó las candidaturas de los panistas Josefina Vázquez Mota (Edomex, 2017) y Ricardo Anaya (presidencial, 2018).

Tras la victoria (espuria) de Felipe Calderón en 2006, Krauze y García Ramírez, desde Letras Libres, pausaron su Lupa ciudadana, antecedente de Operación Berlín, y se dedicaron a la penosísima tarea de intentar darle credibilidad al fraude electoral y a la imagen de Calderón, calificando a López Obrador de “líder iluminado” y tratando de inocular la idea de que López Obrador apelaba al “victimismo”, la “teoría de la conspiración” y, en suma, al “mito del fraude”.

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El botín de Krauze tras la llegada de Calderón a la presidencia fue, como se sabe, millonario. Además de haberle entregado más de 90 mdp por concepto de “publicidad” a Letras Libres, el grupo comandado por el hombre que ha declarado tener nostalgia “por la dictadura perfecta”, recibió cualquier cantidad de cargos públicos para que el ingeniero de origen judío se encargara de tutelar la ruta del arte y la cultura en México.

Convencido de los buenos dividendos que Lupa ciudadana le había reportado durante el sexenio de Calderón, en 2018, Krauze ordenó que la plataforma fuera puesta nuevamente en marcha. El PRI había ganado en 2012 con ayuda de Aguilar Camín. “No podían obsequiarle otro sexenio”, aseguró García Ramírez. El PAN tenía que imponerse, como en 2006, a López Obrador. No importaban las marrullerías.

El 22 de marzo de 2017, desde las instalaciones de Berlín, Fernando García Ramírez escribió una serie de correos electrónicos para contactar a la empresa Tresite para “armar un nuevo proyecto de Lupa ciudadana”.

Uno de los encargados de manipular un software “espectador” (espía) que fue habilitado en Berlín, por órdenes de Ricardo Rojo, para “observar” las actividades de sus propios colaboradores (solicitando el anonimato) aportó para este reportaje parte de la conversación que Fernando García Ramírez, por instrucciones de Enrique Krauze, sostuvo con el representante de la empresa elegida para que, a la brevedad, se pusiera en marcha la nueva versión antilopezobradorista de Lupa ciudadana.

Tresite, cuya sede se encuentra en Monterrey Nuevo León, es una empresa dedicada, entre otras cosas, a la creación de plataformas editoriales y a la publicidad header bidding, que ha tenido como clientes como FEMSA, La Silla Rota y, claro, al grupo liderado por Enrique Krauze.

A través de una serie de correos que fueron enviados y respondidos con celeridad, el operador de Krauze acordó una cita en las instalaciones de Berlín con uno de los representantes de Tresite.

Luego de que apareció el reportaje “Operación Berlín”, en 2018, Krauze ordenó a García Ramírez que se encargara de borrar las huellas de Lupa ciudadana. En el portal (ideado por Gabriel Zaid) el favoritismo hacia Calderón era evidente y, debido a ello, el ingeniero nacionalizado español no quiso correr riesgos. De ahí que, en la actualidad, el sitio web Lupa ciudadana aparezca suspendido, nos dice la persona que se encargó de operar el software “espectador”, mediante el cual, paradójicamente, fueron “observados” con lupa los “observadores” de Krauze.

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