Miles de personas llegaron al corazón de la capital mexicana para participar en una sesión de ejercicios de 35 minutos
Regeneración, 17 de marzo 2026– Este domingo, el Gobierno de la Ciudad de México hizo historia en el Zócalo al establecer un récord Guinness con la clase de fútbol más grande del mundo, un evento masivo que reunió a miles de asistentes en preparación para el Mundial 2026.
Zócalo
La Plaza de la Constitución se convirtió en un enorme campo, superando el récord anterior de Seattle, de 1,038 personas.
El domingo 15 de marzo, cerca de 10 mil aficionados se reunieron en el Zócalo para realizar ejercicios sincronizados durante 35 minutos.
El evento fue encabezado por Clara Brugada, jefa de Gobierno de la CDMX, junto al director de la CONADE, Rommel Pacheco.
También estuvo presente Gabriela Cuevas, quien representa a México en la organización del Mundial 2026.

Hazaña
La participación de estas figuras unió a las autoridades deportivas y gubernamentales en esta hazaña histórica que busca impulsar a México como potencia en el fútbol.
Poco después de las 10:00 horas, Brugada y los cientos de asistentes comenzaron un calentamiento dinámico, vital para evitar lesiones durante esta gran sesión.
Todos los participantes llevaban una camiseta de conmemoración, una gorra para protegerse del sol y un morral como recuerdo oficial del récord.
Balones en colores blanco y dorado marcaron con precisión los lugares de cada persona, asegurando un entorno ordenado y seguro.

Organización
Esta meticulosa organización permitió que miles ejecutaran los ejercicios sincronizados sin contratiempos, sellando el nuevo Guinness para la capital rumbo a la Copa del Mundo.
Los participantes fueron acompañados rumbo a la obtención de la marca mundial por algunos jugadores legendarios:
Braulio Luna, Paul Aguilar, José Joaquín “El Shaggy” Martínez, «El Kikin» Fonseca y «El Conejo» Pérez.
La clase de fútbol comenzó con emocionantes ritmos electrónicos que elevaron el ánimo de miles de asistentes.
Todos se esforzaron en conseguir habilidades con el balón propias de un jugador profesional.

Estadio provisional
La energía compartida convirtió el Zócalo en un estadio provisional, donde la emoción se propagó desde el primer toque.
Durante aproximadamente 35 minutos, divididos en siete bloques de ejercicios, los participantes siguieron una rutina guiada por instructores cualificados.
Para lograr el objetivo, cada persona necesitaba mantenerse activa durante toda la sesión para que los jueces de Guinness World Records pudieran validar el récord.









