Magna exposición en Londres de Lucian Freud incluye obra inédita

La interacción entre los trabajos de Lucian Freud, revela lo que el artista observaba en aquellas personas que posaban para él

Regeneración, 12 de febrero 2026– La exposición Lucian Freud: Del dibujo a la pintura, que se inaugura hoy en la National Portrait Gallery, brinda la oportunidad de apreciar a fondo la obra de uno de los grandes pintores británicos.

Colección

Presenta desde sus obras de la niñez hasta una importante colección de dibujos, bocetos y grabados que nunca se habían mostrado antes, los cuales interactúan con sus famosas pinturas.

La muestra evidencia que, en su proceso creativo, Freud realizaba una serie de bocetos previos a la pintura final.

Esto con la finalidad de asistir a su memoria para reflejar sus observaciones sobre la naturaleza humana que caracterizan su trabajo.

Freud se muestra presente en esta amplia exposición que ocupa seis salas.

174 piezas

Se presentan 174 obras del artista que nació en Berlín pero se mudó a Londres a una edad temprana.

Él se consideraba muy afortunado de residir en esa ciudad, entre otras razones, por la calidad de su luz.

La National Portrait Gallery se siente privilegiada de haber recibido el archivo de Lucian Freud, bajo la custodia de Andrew Dawson.

Dawson contribuyó a la exposición con una docena de dibujos de su infancia que realizó el nieto de Sigmund Freud, rescatados por su madre antes de su huida de Berlín.

Museos y obras

Lucian Freud visitaba museos “como quien va a consultar a un doctor”, como mencionó en una de sus raras entrevistas.

Dedicaba miles de horas a crear sus obras, las cuales pintaba de pie y, en sus últimos años, sentado en una silla alta.

Sin embargo, el retrato de la reina Isabel II ilustra la idea de que la duración del trabajo se extiende según el tiempo disponible.

Pintó un cuadro de pequeño tamaño al que luego tuvo que agregar espacio para la corona de diamantes.

Retrato

El retrato que el rey Carlos III prestó para la exhibición presenta a Freud con su característico estilo, sin apariencia de prisa.

Practicó haciendo un retrato de similares dimensiones de su amigo de toda la vida, John Richardson.

Richardson está de acuerdo con Freud en que el surrealismo en sus inicios se escribía con guion y aludía a una hiperrealidad.

Este término fue posteriormente adaptado por André Breton para darle un enfoque onírico y fantástico.

Hiperrealidad

En este contexto de la hiperrealidad, se encuentra la pintura de una cebra frente a una mesa con membrillo, considerada la obra más “surrealista» de Freud.

Creada bajo la influencia de Dalí, se exhibe junto a un dibujo de una cebra unicornio.

Una destacada presencia en la exposición son sus autorretratos. Freud creía que para retratarse a sí mismo era necesaria una separación:

Proceso

“Debes pintarte como si estuvieses pintando a otra persona” y prefería llamarlos “reflexiones”, dado que debía verse en un espejo, no como un proceso de pensamiento.

A Freud le fascinaba la poca iluminación de Londres, ya que pensaba que utilizar mucha luz en la pintura era un desafío mayor.

Sin embargo, al retratar a su madre, Lucy, se propuso el desafío de emplear luz directa.

Consiguiendo un retrato que resalta una mezcla de gran sensibilidad, pero sin caer en el sentimentalismo.