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Marichuy fue arrojada de la ventana de su propio departamento cuando tenía 19 años de edad, en 2016; hasta el momento su caso sigue impune

Por Pita Ramírez 

Regeneración, 5 de abril de 2019. Hoy María de Jesús Jaimes Zamudio, “Marichuy”, cumpliría 23 años de edad. Sin embargo, el camino de su trascendencia por este mundo paró, luego de que dos sujetos de su misma institución educativa la aventaran, presuntamente, desde la ventana del departamento de la joven.

Por ello, el día de hoy su madre, hermanas y más familiares la recordaron en honor a todo lo positivo que dejó Marichuy en su camino.

A tres años de que la arrojaran a través de la ventana de su propio cuarto, cuando ésta tenía 19 años, el 16 de enero de 2016, su caso sigue sin dar luz de justicia, pues los dos presuntos implicados siguen libres.

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Marichuy fue una estudiante sobresaliente de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura, Unidad Ticomán, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), de donde provienen también los dos principales señalados como responsables.

Sobre este caso, la información que ha trascendido durante los últimos meses del 2018 es que, en la actualidad, estos posibles responsables no son sospechosos de feminicidio sino de homicidio doloso y uno de ellos —a pesar de que desacató la orden de presentarse ante el Ministerio Público a declarar— sigue libre. El otro sospechoso, era profesor del IPN, por mucho tiempo siguió dando clases.

Ambos “tienen orden de presentación como presuntos responsables y siguen libres”, informó Yesenia Zamudio, madre de la víctima, a la periodista Pita Ramírez en una entrevista para Regeneración.

El caso de Marichuy está ampliamente documentado, y se relata de la manera más breve posible aquí. Un compañero suyo —identificado por la madre como Gabriel Eduardo “N”— y un profesor del IPN —identificado como Julio Iván “N”— la invitaron a cenar y después a cantar al Karaoke. En este grupo iban dos mujeres más.

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Las narraciones de lo sucedido revelan que Marichuy se sintió en peligro durante toda la noche con esta compañía.

Testigos en el lugar relataron que la joven insistía en irse a su casa y que el profesor y alumno del IPN no se lo permitieron.

La misma situación se repitió cuando tomaron una camioneta con rumbo a la casa de Marichuy; ella intentó escapar varias veces y, otra vez, no se lo permitieron.

También en la casa de la joven continuaron los gritos y forcejeos.

Al escuchar esto, una vecina identificada como Rosa, acudió para ver qué ocurría. “Ella vio al alumno en la sala; de inmediato llamó a la policía”, relata Yesenia Zamudio, madre de la víctima.

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Entre estas oscuras circunstancias Mari cayó, desde el quinto piso, por la ventana de su propio cuarto. Su ropa estaba hecha jirones, le faltaban botones y se encontraron mechones arrancados de su cabello en la habitación.

“Los peritajes concluyen que fue arrojada contra su voluntad por la ventana”, señaló la madre.

Por las fracturas sufridas, la joven falleció ocho días después de estos acontecimientos.

Y ante todo este dolor, sus familiares siguen en la búsqueda de justicia y ante esto el día de hoy la recuerdan para visibilizar que a pesar del dolor la seguirán nombrando, pues no es una cifra más de feminicidio.

A Marichuy le arrebataron sus sueños y metas de un momento a otro.

Si quieres informarte más, visita: Regeneración

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