Opinión: ‘Sobre la noción de educación de Lucas Alamán’

Lucas Alamán fue un hombre de letras y quizá uno de los personajes más olvidados de nuestra historia, pocos personajes han sido objeto de tanta admiración

Por: Fernando Beclop

Regeneración, 25 de octubre de 2020. Lucas Alamán fue un hombre de letras y quizá uno de los personajes más olvidados de nuestra historia. Pocos personajes han sido objeto de tanta admiración. Es por ello que de manera urgente debemos de recurrir a nuestra historia, brindándole especial atención al estudio que Lucas Alamán realizó durante años en tan diversas áreas del conocimiento. Desde la mineralogía a la filosofía, desde la geografía a la historia, desde la política a los idiomas, Lucas Alamán siempre estuvo presente con la convicción de poner en práctica el conocimiento adquirido y vivido.

Es muy importante abordar de manera general el pensamiento político de Lucas Alamán con el fin de dimensionar el escenario en el cual vivió. Por otra parte destacar los diversos proyectos que en vida puso en marcha, como es el caso del proyecto educativo que construyó, y que, a juzgar, en la actualidad siguen repercutiendo, fungiendo como pilares fundamentales de la educación.

La infancia de Lucas Alamán se dio en un contexto de prosperidad económica en su núcleo familiar. Vivió y creció de una manera que pocos en esa época podían; recibió instrucción de grandes personajes de la historia y sobre todo tuvo la oportunidad de viajar y contrastar su realidad con la del viejo continente. Sin embargo, un pasaje crudo de su vida fue la Guerra de Independencia, la cual provocó que su familia tuviera que abandonar su ciudad natal, Guanajuato, y refugiarse en la Ciudad de Méxic, con el fin de salvaguardar la integridad familiar. Este acontecimiento sin duda lo persiguió gran parte de su vida.

Muy diversos son los juicios que Lucas Alamán expresó sobre la guerra de Independencia. Sin embargo, cuando aún vivían las ilusiones de su primer ideario político, teñido de liberalismo, se expresó con cuidado en defensa de la Independencia. Pero como todo hombre critico, con el tiempo y su devenir durante diversos periodos administrativos en que colaboró (hasta 1832) externó en diversos escritos y documentos diplomáticos su adhesión franca a este suceso. De la misma forma se puede advertir en ciertos escritos suyos un cambio de postura en torno al proceso de Independencia, donde domina una pluma amarga y con violento resentimiento contra una causa antes elogiada: Pareciera que ese torrente desbordado de pasiones populares que llegó de repente a ese joven Lucas Alamán, el cual no estaba consiente del pueblo, quedó impregnado en su ideario por la toma de Guanajuato, suceso que lo persiguió toda la vida y que se encuentra presente en sus escritos de juventud y vejez, en menor y mayor medida.

Por otra parte, estudiar el concepto que tenía Lucas Alamán sobre las diversas formas de gobierno es enfrentarse a uno de los puntos básicos de su pensamiento político. Basta un examen superficial del tema para que desde luego, se pueda señalar el cambio de su actitud según la diferente posición desde la cual contemplaba los problemas. Le parecía imposible que el sistema representativo, republicano, democrático y federal, existiera en un país con las características como el nuestro, de ahí que en el desenvolvimiento de los sucesos cotidianos encontrara múltiples ejemplos que precian probar su tesis. La cuestión planteada dentro de la lógica de Lucas Alamán era muy simple, imposible adaptarse a instituciones completamente ajenas a las condiciones peculiares de la realidad mexicana. Era preciso que la forma de gobierno fuera resultado natural de la realidad histórica, esto quería decir que habían de hacerse gradualmente las reformas aún siendo urgentes.

Fue Lucas Alamán el organizador y fundador del Partido Conservador. Su ideal político en muchos de los aspectos fue el de Inglaterra, donde encontraba el lento y seguro desenvolvimiento de la tradición en su sentido más progresista con una serie de pesos y contrapesos de conservadurismo y liberalismo. Y fue así como con el transcurso de los años la transformación del país y sus diversos tropiezos y fracasos, hicieron que se fuera madurando el ideario del partido conservador.

Polemizar en torno a la cuestión de Educación que Lucas Alamán llevo a cabo durante su vida nos deja ver que las diversas ocasiones que ocupó el Ministerio dirigió sus mejores esfuerzos a favor de la educación popular, técnica y superior. Lucas Alamán, recién llegado del viejo continente opinaba que sin instrucción no habría libertad, y cuanto más difundida estuviera esta libertad, más solida y consolidada se hallaría dicha instrucción. A su vez refería que la enseñanza de la instrucción pública seria pilar fundamental para comprender de mejor manera todos los problemas que giraban en torno a las funciones del Estado. Dicha preocupación, sin duda se puede encontrar en diversos documentos donde, de manera reiterativa, manifestaba su gran interés en la educación. Dicho con otras palabras, Lucas Alamán quería que la educación tuviese un objeto más amplio que la escritura y la lectura misma, donde el objeto principal de la enseñanza pública fuera la educación moral y política.

Este gran proyecto que Lucas Alamán impulso y que pugnaba tenía una serie de dificultades ya que, para que fuera sólida y fructífera, era necesario que la instrucción religiosa estuviera en su base para crear hábitos de trabajo y de moralidad, sin los cuales Lucas Alamán consideraba era imposible avanzar con reformas sustanciales. Es sin duda que con esta base Lucas Alamán aseguraba que el impulso de la educación permitiría que se formaran ciudadanos útiles y virtuosos. Y efectivamente Lucas Alamán no descansó hasta ver logrado en el gobierno de Bustamante gran parte de este proyecto, reformando la enseñanza superior de acuerdo a los criterios antes mencionados.

Es muy importante mencionar que durante su primer periodo ministerial reorganizó el Jardín Botánico, estableció el Museo de Historia Natural y de Antigüedades, fundó el Archivo General, ayudó a la Academia de San Carlos. Y quizá uno de sus principales proyectos fue la fundación de la Universidad de Guanajuato y de dos escuelas más, una de agricultura en Celaya y otra de Comercio en la Ciudad de México.

Durante el mandato de Bustamante rediseñó la instrucción en general, dividiendo en cuatro bloques la enseñanza, en un primer bloque se encontraban las ciencias eclesiásticas, en un segundo derecho, política y literatura clásica, en un tercero las ciencias físicas y naturales, y en un cuarto las ciencias médicas. Con este diseño se destinó el Seminario Conciliar a estudio de las ciencias eclesiásticas; el Colegio de San Ildefonso a la enseñanza del Derecho, las Ciencias Políticas y Económicas y la Literatura Clásica; el Colegio de Minería a las Ciencias Físicas y Matemáticas y el del San Juan de Letrán a las Ciencias Medicas. Pero por si no fuera poco estableció una escuela de Artes y Oficios a la que consideró de tanta importancia como las anteriores.

Considero que el mérito principal de este enorme trabajo que Lucas Alamán desarrollo a lo largo de su vida, pero principalmente en la consolidación de la educación en México, sin duda consistió en un ingenioso y majestuoso plan que dividió y clasificó la enseñanza en una especie de ramificación, que ayudó en gran medida a la plena identificación de los elementos esenciales de cada una de las disciplinas, cosa que no estaba diferenciada tiempo atrás, pasando como disciplinas desconocidas y sin objeto en sí, dentro del sistema colonial.

Lucas Alamán tenía muy claro el alcance de esta organización, tan necesaria dentro de este naciente modelo, que sin duda alguna se enfrentaba a un proceso en el cual el pueblo debía ya de gobernarse por si mismo, y con el paso del tiempo, generar a hombres de Estado. Sin embargo como todo proyecto y modelo es grato mencionar que dicho modelo tenia defectos, algunos muy visibles, como la no existencia de un fondo para pagar la enseñanza, el no acceso de las masas a este gran beneficio que se proyectó y sobre todo de la suerte que corría la existencia misma de la Universidad.

Bibliografía

González, Moisés, El Pensamiento Político de Lucas Alamán, El Colegio de México, 1952, pp.178.

Guerrero, Omar, La Administración Publica Durante la Lucha de Independencia y la Primera Republica (Federal) (1810-1816), Instituto Nacional de Administración Publica, 2010, pp. 27-45.