Apuntes para mis hijos, de Benito Juárez. Un recorrido por la vida del Benemérito en una edición ilustrada, económica y necesaria
Regeneración, 14 de enero de 2026.– La voz del Benemérito: Una historia para el futuro. El Fondo de Cultura Económica (FCE) nos entrega una joya titulada «Apuntes para mis hijos».
Se trata de un texto autobiográfico donde Benito Juárez se desnuda frente a la historia y su familia. Lo mejor de todo es que no viene solo; las ilustraciones de Rafael Pineda «Rapé» le dan un aire fresco.
Esta edición pertenece a la colección Vientos del Pueblo, un proyecto que busca democratizar la lectura en serio. O sea, por un precio bajísimo (apenas unos 14 pesos), cualquiera puede llevarse un pedazo de patria a casa.
Esta es una apuesta política y cultural que rompe con la idea de que los libros son solo para las élites.

Benito Juárez
Para entender el libro, hay que recordar al hombre que nació en la absoluta humildad de San Pablo Guelatao. Nacido el 21 de marzo de 1806, Juárez era un niño zapoteco que pastoreaba ovejas y no hablaba castellano.
Sin embargo, su sed de justicia y saber lo llevó a la ciudad de Oaxaca para estudiar con determinación. Se graduó como abogado y escaló en la política hasta ser gobernador de su estado y, finalmente, Presidente de México.
Su vida fue una lucha constante contra los privilegios de la Iglesia y las ambiciones de los imperios extranjeros. Él fue el arquitecto de las Leyes de Reforma, que separaron el Estado de los asuntos religiosos de una vez.

Incluso frente a la Intervención Francesa, Juárez nunca dobló las rodillas y mantuvo la República itinerante en su carreta.
Un testamento político y humano
En estas páginas, Juárez escribe como un padre que quiere que sus hijos comprendan por qué su viejo se ausentó tanto.

“Apuntes para mis hijos” es un relato crudo sobre las persecuciones, el exilio en Nueva Orleans y la resistencia. El autor explica sus motivaciones, sus dudas y su fe inquebrantable en el derecho y la justicia social.
Es un texto que nos permite entender el pensamiento liberal mexicano desde sus raíces más profundas y populares. La narrativa es directa, sin adornos innecesarios, reflejando la austeridad republicana que siempre practicó en su vida pública.

Vientos del Pueblo: Cultura para las mayorías
Lo que hace especial a este ejemplar es su accesibilidad técnica y económica para todo el pueblo. La colección Vientos del Pueblo es, básicamente, un hachazo contra los altos precios de los libros.
Pero además este título en específico se encuentra en el portal de Lectuta gratuita del FCE
Conocer nuestra historia es la mejor arma contra la ignorancia actual. Este es un libro necesario para jóvenes y adultos que buscan sentido en medio de tanta confusión política mediática.
No dejen pasar la oportunidad de tener este documento histórico que, hoy más que nunca, se siente terriblemente vigente.

Historia
Benito Juárez y Margarita Maza se casaron en 1843 y tuvieron doce hijos, aunque solo cinco (Manuela, Margarita, Felícitas, Soledad y Benito Juárez Maza) sobrevivieron a la infancia y juventud.
Esto, ya que muchos murieron siendo pequeños o en el exilio, incluyendo a sus hermanos varones, José María y Antonio.
Esto es, dejando a Benito Juárez Maza como el único hijo varón en la edad adulta, quien siguió una carrera política pero murió sin hijos, y las hijas se casaron, dejando una descendencia que perdura hasta hoy.

El matrimonio tuvo 12 hijos, de los cuales cinco llegaron a la edad adulta.
- Hijas: Manuela, Margarita, Felícitas, Soledad y Josefa (gemela de María de Jesús).
- Hijos (Varones):
- Benito Juárez Maza: (1852-1912) El único hijo varón que llegó a la adultez, se convirtió en gobernador de Oaxaca, pero murió sin descendencia.
- José María: (1857-1864) Murió a los siete años durante el exilio en Nueva York.
- Antonio: (1864-1865) Murió siendo un bebé en Nueva York.
Tragedia: La familia enfrentó la pérdida de varios hijos, incluyendo a Guadalupe, Amada y Jerónima, además de los dos varones, lo que afectó profundamente a la pareja presidencial.
Margarita Maza y sus hijos vivieron en Nueva York y Washington D.C. durante el Segundo Imperio Mexicano, ciudades donde ella fue homenajeada.









