Estas enfermedades no son solo números: representan a personas y comunidades que no pueden ni deben ser olvidadas
Regeneración, 30 de enero 2026– Hoy, el mundo celebra el Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), un momento para hacer visibles aquellas enfermedades que se pueden prevenir y tratar, y que afectan a millones de personas, especialmente a aquellas que viven en condiciones de pobreza y con acceso limitado a servicios de salud.
200 millones
La OPS calcula que más de 200 millones de individuos en la Región de las Américas padecen una o más ETD.
Entre ellas se encuentran la enfermedad de Chagas, la lepra, la leishmaniasis, el tracoma y la esquistosomiasis.
Para conmemorar esta fecha, la OPS resalta la importancia de la colaboración entre gobiernos, profesionales de salud y sociedad civil para impulsar los esfuerzos de control y erradicación.
Ana Lucianez Pérez, consultora de la OPS en Enfermedades Infecciosas Desatendidas, compartió sus reflexiones en una charla.

Desatención
Las ETD «se consideran desatendidas porque, a pesar de ser prevenibles y tratables, reciben mucha menos atención política y menos recursos que otros problemas de salud.
Afectan principalmente a personas que viven en situación de pobreza.
Sobre todo en lugares con acceso limitado a los servicios de salud, al agua potable y al saneamiento», expresó.
«Suelen afectar a poblaciones marginadas y desatendidas, incluyendo a comunidades indígenas, muchas veces en zonas remotas.

Carga
Cuando los casos se concentran en estos contextos, la carga puede parecer baja en las estadísticas nacionales, aunque el impacto en las comunidades afectadas sea enorme.
Sabiendo esto, la vigilancia y la recopilación de datos parecen ser fundamentales para prevenir, controlar y eliminar las ETD», explicó.
«Por supuesto. Los datos de alta calidad son esenciales para diseñar intervenciones que respondan realmente a lo que está ocurriendo sobre el terreno.
Sin información confiable, los países no pueden ver dónde se está produciendo la transmisión, decidir qué acciones son necesarias ni evaluar si esas acciones están funcionando.

Datos
Cuando los datos faltan o son incompletos, no solo se afecta la planificación, sino que se permite que la transmisión continúe sin control», continuó.
Uno de los desafíos es que las ETD afectan principalmente a personas que viven en ubicaciones rurales o remotas, donde hay pocos servicios de salud y profesionales capacitados.
El simple acto de llegar a estas comunidades puede ser logísticamente complicado y costoso.
Además, el acceso a diagnósticos a menudo es restringido, los sistemas de vigilancia pueden ser débiles y la recolección de datos puede estar fragmentada.

Subregistro
Todo esto lleva a un subregistro. Y cuando la información no es confiable, la verdadera carga de la enfermedad permanece oculta.
Esto dificulta la promoción del financiamiento y los recursos humanos que realmente se requieren.
Uno de los mensajes importantes de la OPS es que estas enfermedades son más que cifras: son personas y comunidades que no pueden ser dejadas atrás.
Invertir en mejores sistemas de datos es esencial para dar visibilidad a las ETD.

Medidas justas
Con la finalidad de guiar medidas justas, mejorar la responsabilidad y acelerar el avance hacia su desaparición.
La gran parte de las ETD es posible erradicarlas, y esto no es solo una exigencia ética, sino también una cuestión de derechos humanos y justicia.
Sin información y monitoreo confiables, la falta de atención continúa; con información, la eliminación se convierte en una meta posible.









