Kinchil: Profepa Clausura Predio

La selva de Kinchil agoniza ante el avance industrial. Profepa clausura 5.6 hectáreas devastadas por desmonte ilegal.

Regeneración, 9 de enero de 2026.– La selva maya vuelve a ser blanco del extractivismo más voraz. La Profepa clausuró un predio en el municipio de Kinchil, Yucatán.

Se detectó la remoción ilegal de vegetación forestal. El daño abarca una superficie de 56,814 metros cuadrados. Ojo aquí: son más de cinco hectáreas de selva baja desaparecidas. El capital no entiende de equilibrios ecológicos ni respeto por la tierra.

Inspección

Durante la verificación realizada el 21 de diciembre, los inspectores federales confirmaron diversas irregularidades en el sitio:

La inspección reveló que el predio servía como basurero industrial. Utilizaban el suelo natural para depositar gallinaza sin control. La gallinaza es excremento de pollo usado como abono.

El manejo irresponsable de estos desechos contamina el agua y el suelo. Los inspectores de Profepa hallaron caminos de acceso abiertos ilegalmente. “Estas acciones representan un cambio de uso de suelo sin autorización”, señaló la dependencia.

Las modificaciones al entorno incluyeron la apertura de caminos de acceso diseñados para el tránsito de vehículos de carga pesada, así como la habilitación de diversas áreas para fines agrícolas.

Estas acciones derivaron en un impacto ambiental significativo, pues la remoción de la flora original se extendió por más de 5.6 hectáreas, lo que alteró profundamente el ecosistema forestal de la zona y contravino las normativas de conservación vigentes.

En el sitio no se localizó a ningún responsable. ¡Qué sorpresa! La impunidad suele ser el sello de estos proyectos. Las autoridades colocaron sellos de clausura temporal total.

También aseguraron un remolque tipo góndola usado para el transporte. El equipo de Profepa confirmó la presencia de zonas agrícolas no permitidas. Es el costo de un desarrollo que prioriza el dinero sobre la vida.

Historial de conflictos

El municipio de Kinchil se ha convertido en un punto crítico de conflictos socioambientales debido a la proliferación de proyectos que ejecutan desmontes y cambios de uso de suelo sin las debidas licencias.

Recientemente, en noviembre de 2025, la Profepa intervino en la expansión de una planta avícola de la empresa Productora Nacional de Huevo, donde se confirmó la pérdida de más de 13 hectáreas de selva baja caducifolia que carecían del aval de la Semarnat.

Esta situación se suma a otras controversias previas relacionadas con el sector inmobiliario, destacando el caso del desarrollo “Santuario Tótem”.

Dicho proyecto, que pretendía urbanizar más de 2.2 millones de metros cuadrados de vegetación para la venta de lotes habitacionales, fue clausurado por la autoridad federal tras detectarse graves irregularidades en su gestión ambiental.

Afortunadamente, la resistencia y las autoridades lograron frenar ese ecocidio inmobiliario. Las comunidades locales alertan sobre el riesgo hídrico y cultural. Cada hectárea perdida es un golpe directo a la biodiversidad regional.

De la época prehispánica a la colonización

Su nombre, de origen maya, se traduce como «Lugar del dios Kinich», en alusión a Kinich Ahau, la deidad solar de dicha civilización.

En el periodo precolombino, la localidad integró la provincia de los Ah Canul tras la disolución de la Liga de Mayapán.

La transición hacia la modernidad institucional de Kinchil se consolidó en 1900, cuando fue reconocido oficialmente como cabecera municipal bajo la Ley Orgánica de los Municipios del Estado de Yucatán.

En el ámbito de la lucha social, el municipio es reconocido por ser la cuna de Felipa Poot Tzuc, una emblemática líder indígena que defendió los derechos campesinos frente al abuso hacendario.

Su asesinato en 1936 la elevó a un símbolo de resistencia y justicia social para el pueblo maya contemporáneo.