Maduro se Declara Inocente en Nueva York

Maduro y Cilia Flores comparecen encadenados ante un juez de Nueva York tras su captura en Caracas. Audiencia de 40 minutos

Regeneración, 5 de enero de 2026.– La justicia estadounidense montó su espectáculo hoy. Nicolás Maduro y Cilia Flores pisaron el tribunal del Distrito Sur de Nueva York. El escenario fue el mismo donde juzgaron a «Diddy» Combs. Pero esta vez, el objetivo era político.

Maduro, de 63 años,vestía uniforme naranja y azul. Sus pies llevaban grilletes. El sonido del metal resonaba en la sala. La imagen es fuerte. Es el resultado de una incursión armada en Caracas el pasado sábado.

«Secuestrado», no rendido

Apenas empezó la audiencia, el juez Alvin Hellerstein pidió identificación. Maduro no se limitó a dar su nombre. El ambiente se puso tenso de inmediato.

LEER MÁS:  ¿Cuáles son los cargos a Maduro y esposa en Estados Unidos?

«Soy el presidente de Venezuela y me considero un prisionero de guerra», disparó Maduro con firmeza.

El mandatario denunció su traslado forzoso. «Fui secuestrado y sigo siendo el presidente», insistió ante la mirada de los presentes. El juez, de 92 años, intentó frenar su discurso político.

Los cargos de la Casa Blanca

La lectura de cargos fue pesada. Al expresidente y a su esposa se les imputan delitos graves. La lista incluye narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína. Básicamente, Washington busca sepultarlos de por vida.

A pesar de la presión, la pareja no bajó la guardia. «Soy inocente, no me declaro culpable», sentenció Maduro. Cilia Flores mantuvo la misma postura. Ambos se declararon no culpables de los cuatro cargos presentados.

LEER MÁS:  Se desvanece Cártel de los Soles en acusación a Maduro

Defensa y detalles de la audiencia

El equipo legal es de alto nivel. Barry Pollack, defensor de Julian Assange, representa a Maduro. Mark Donnelly defiende a Flores. Es una batalla jurídica de proporciones históricas.

No hubo petición de fianza. Sería inútil bajo estas circunstancias actuales. La audiencia duró apenas 40 minutos. Fue un trámite rápido, pero cargado de simbolismo colonial.

Al salir, un asistente gritó amenazas en español. Maduro no se quedó callado. Volvió a gritar que era un «presidente secuestrado» antes de que lo escoltaran fuera. La próxima cita es el 17 de marzo.