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En 2025 Sonora perdería más del 45 % de sus zonas naturales.  Para el 2030, Sonora tendrá un 60% menos de agua disponible de la que tenía hace 30 años

Regeneración, 12 de julio del 2018. En el caso de Sonora la desertificación se convierte en un problema grava, que se acentúa con las actividades mineras en la entidad. En las proyecciones de la ONU se dice que el norte del país por sus condiciones ambientales naturales sumado a la fuerte presencia de la agro-industria y la minería será la región más afectada en el país donde Sonora en lo particular es el Estado más vulnerable.

Jorge Tadeo Vargas señaló que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC por sus siglas en inglés) proyecta que las zonas que serán y que están siendo más afectadas por los cambios en el clima son “aquellas donde se han ido perdiendo zonas prístinas para darle paso a megaproyectos extractivos que pueden ser desde el turismo de sol y playa, la pesca industrial, las presas y la minería”.

El posicionamiento publicado en Libera Radio señala que la minería es una de las actividades extractivas más peligrosas dentro de la crisis climática.

Explicó que “una vez que se instala un proyecto minero en un nicho ecológico su razón de ser es la destrucción de la naturaleza para extraer el producto”.

Una destrucción que no deja probabilidades para la restauración y/o la reparación ecológica, precisó.

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“El norte del país por sus condiciones ambientales naturales sumado a la fuerte presencia de la agro-industria y la minería será la región más afectada en el país”, indicó

Agregó que es Sonora en lo particular el Estado más vulnerable, según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU.

Denunció que “los cálculos de los especialistas hablan de que para el 2025 el Estado perderá más del 45 por ciento de sus zonas naturales”.

Jorge Tadeo explicó que esto dará paso “a una desertificación inducida donde las dinámicas poblaciones ya de por si vulnerables de un ecosistema desértico como el que tenemos en la mayor parte del estado entrará en riesgo de desaparecer”.

No significa lo mismo ecosistema desértico que desertificación.

Tadeo precisó que el desierto es un ecosistema natural con sus propias dinámicas poblacionales, con cierto equilibrio que mantiene un control ante la biodiversidad nativa y las relaciones con los otros ecosistemas cercanos como son, en el caso de Sonora, los ecosistemas de corredor que nacen en las cuencas hasta llegar a los deltas que se encuentran dentro del desierto.

Cuando hablamos de desertificación estamos hablando de una condición de riesgo donde las actividades humanas ponen en peligro ecosistemas (desierto y vegetación de corredor) y con ellos se pone en riesgo también la vida humana, es decir, las comunidades que viven en estas regiones; puntualizó el ambientalista.

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Y si se proyecta la pérdida de más del 45 por ciento de las zonas naturales entonces el agua también se pone en riesgo, señala Tadeo.

Los especialistas proyectan que ”para el 2030, Sonora tendrá un 60 por ciento menos de agua disponible de la que tenía hace 30 años”.

El posicionamiento dado a conocer en Libera Radio, también señala que un riesgo siempre asociado a los procesos de desertificación está la industria minera, ya que “al ser una industria que destroza montañas para extraer minerales lo que está haciendo en realidad es matar las zonas donde nacen los ríos, las cuencas, dejándonos sin los mayores productores de agua tanto para los procesos de la naturaleza como para las actividades humanas”.

Abunda que “en Sonora en los últimos años la temperatura ha aumentado un grado” y agrega que eso es suficiente para que, como en el caso de Siria, se perdieran más del 80 por ciento de los cultivos y más del 90 por ciento del ganado con lo que se dio una migración del campo a la ciudad dando como resultado una guerra civil que ha dejado cientos de miles de refugiados ambientales sirios.

Se tiene que entender que Sonora está en un riesgo mayor.

Para Tadeo, si la actividad minera es, solo en la extracción, la responsable del 9 por ciento de los Gases de Efecto Invernadero y si tenemos al 95 por ciento del territorio sonorense en riesgo socio-ambiental por la extracción y perdida de ecosistemas, es urgente planear medidas de medidas de mitigación, pero sobretodo de adaptación en esta industria.

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Estas medidas no pueden ser más que la prohibición total de la extracción minera dando paso a la minera urbana como la forma de recuperar material descartado y ponerlo de nuevo en el ciclo de los residuos-producción, indicó.

La ley estatal de cambio climático no contempla esto, al contrario, lo deja fuera permitiendo que tanto la industria minera como la agro-industria sigan fortaleciendo el modelo de producción-consumo, denunció el ambientalista.

Para Jorge Tadeo, la crisis climática tiene en el modelo de producción-consumo su principal causa.

“Es decir, este modelo extractivo y privatizador que desde mediados del siglo pasado se ha convertido en el modelo hegemónico es el responsable de que en la actualidad tengamos consecuencias tan desastrosas en el mundo como lo es el cambio climático”, sentenció.

No hay más, es por eso que proyectos que nacen dentro de lo que se conoce como “capitalismo verde” son proyectos “que siguen la misma lógica de cualquier otro proyecto dentro del sistema capitalista”, precisa.

Por lo anterior asevera que el proyecto de Bacanora Lithium es un proyecto dentro del capitalismo verde y por lo dicho no es ambientalmente responsable y dejará a las comunidades cercanas con muchos problemas socio-ambientales.

Si quieres informarte más, visita: Regeneración

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