Chiapas, zona norte: «No olvido» a crímenes de paramilitares

    Indigenas choles insisten en su demanda de justicia ante los crímenes de lesa humanidad cometidos por el grupo paramilitar Paz y Justicia en la zona norte de Chiapas desde hace años, que fue apoyado por el Ejército y el gobierno federal

    Entre las agresiones registradas hay 85 ejecuciones extrajudiciales, 37 desapariciones forzadas y más de 4 mil 500 personas desplazadas

    Regeneración, 25 de octubre de 2014. En el encuentro “Por el no olvido” se pidió justicia ante los crímenes cometidos por el grupo paramiliar Paz y Justicia, en la zona norte de Chiapas entre los que se cuentan 85 ejecuciones, 37 desapariciones forzadas y más de 4500 personas se desplazaron forzadamente de sus comunidades para salvar sus vidas.

    Denunciron que se cometieron torturas, torturas sexuales, amenazas, hostigamientos, entre otras violaciones graves a los derechos humanos

    no_olvidoEncuentro “Por el no olvido”, en Masojá Shucjá zona baja de Tila, Chiapas

    POZOL COLECTIVO  publicó el dia de hoy su testimonio de este encuentro realizado en Masojá Shucjá zona baja de Tila Chiapas:

    En el contexto de violencia actual en México, por los recientes asesinatos y desapariciones forzadas de estudiantes normalistas de Ayotzinappa Guerrero, la comunidad de Masoljá Chucjá, de la zona baja del municipio de Tila, lleva a cabo el encuentro “Por el no olvido”, para recordar y exigir justicia a sus integrantes asesinatos y desaparecidos por el grupo paramilitar “paz y justicia” en 1996; ello dentro de la estrategia de guerra de contrainsurgencia, implementada por el Estado mexicano a través del plan de campaña Chiapas 94.

    Contra la impunidad que permanece a 18 años de las desapariciones forzadas, en la zona norte de Chiapas, persiste la memoria de los pueblos, que se niegan a olvidar a sus “hermanas y hermanos caídos”, que es como los indígenas choles se refieren a sus compañeros desaparecidos y asesinados. “Nunca se nos puede olvidar”, afirman.

    “En el 1996 ocho fueron las y los caídos por la guerra de baja intensidad”, explican los integrantes de Masojá Shucjá. Guerra también conocida como de desgaste integral, que busca menguar la fuerza organizativa de los pueblos, así como romper el tejido comunitario; en este caso, por ser simpatizantes del EZLN.

    Héctor Pérez Torres, Sebastián Pérez López, Minerva Guadalupe Pérez Torres, Juan Ramírez Torres, Mateo Hernández Sánchez, Encarnación Pérez Pérez, María Rebeca Pérez Pérez, Romeo Pérez Pérez, son nombrados y recordados este día “Para que no se olvide”, recalcan. También se hace mención de José Tila Gómez García, asesinado en 1998 y de Francisco Jiménez López, fallecido el 20 de agosto pasado, por las secuelas de haber sido agredido por paramilitares en el 96.

    Sobrevivientes de agresiones como Mateo Vázquez, dan su palabra y cuenta como fueron baleados por paramilitares el 17 de junio de 1996. Su compañero de trabajo, el profesor Sebastián Pérez López, que iba en el mismo vehículo, no sobrevivió.

    “mi conciencia nunca la voy a vender, ni la dignidad de mis compañeros”, señala Mario Torres, sobreviviente de una emboscada el 17 de julio de 1996, donde perdiera la vida Mateo Vázquez Sánchez, por los balazos que recibió. “Me da mucha tristeza de recordar, pero está situación ya la he presentado en varias lugares, en el Tribunal Permanente de los Pueblos”, abunda. Mario también recuerda que los casos de Sebastián Pérez López y de Juan Ramírez Torres, han sido retomados por la comisión Interamericana de Derechos Humanos, porque el gobierno mexicano no cree en su palabra, en su testimonio, ya que les exige que haya testigos presenciales.

    “Me avisaron, pensé que no era cierto, pregunté qué ropa tenía, me confirmaron que estaba tirado en el camino”, expresa Emilio Pérez, padre del profesor Héctor Pérez Torres, asesinado el 18 de julio de 1996. “Aquí sigue con nosotros, está resistiendo al olvido”, añade don Emilio.

    Gilberto Jiménez expone que el gobierno manejó en la parte de Yajalón y Chilón, al grupo paramilitar los “chinchulines” y en la parte baja de Tila al grupo “paz y justicia”. En Usipá el 4 de septiembre de 1995, emboscaron y asesinaron a su hermano Rogelio Jiménez, y casi 200 familias se desplazaron a la parroquia de Salto de Agua, aproximadamente 522 personas. En 1996 se repite el desplazamiento de Usipá y también se dan cuenta de que no solo en la parte baja de Tila había desplazados, que había mucho más desplazados en Chenallo, Sabanilla y se logra un encuentro estatal de grupos de desplazados, para exigir al gobierno condiciones para el retorno; pero las autoridades no resolvieron el problema de fondo, evidencia Gilberto. Ejumplo de ello, la masacre de Acteal en diciembre de 1997.

    Por su parte el abogado del Centro de derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba), Rubén Moreno, destacó que “hay que mantener la memoria de quienes son los desaparecidos y de quienes cometieron los crímenes”. “No perdón, no olvido, verdad para las víctimas y familiares”, exige en la lectura del comunicado del Frayba. En el encuentro también se exige la presentación con vida de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos, de Ayotzinapa Guerrero.

    A la reunión asisten integrantes de la organización Xinich de Palenque, quienes exigen justicia por la masacre en la comunidad Viejo Velasco el trece de Noviembre de 2006, donde murieron 6 de sus compañeros y dos continúan desaparecidos. Por parte del paraje Banavil de Tenejapa, asisten indígenas tsotsiles desplazados desde el cuatro de diciembre de 2011, quienes exigen la presentación de su padre desaparecido Alonso López Luna, y condiciones para su retorno. Observadores de derechos humanos y solidarios internacionales también se dan cita en la conmemoración “Por el no olvido”, en Masojá Shucjá.

    ANTECEDENTES: http://www.frayba.org.mx/archivo/informes/040716_paramilitarizacion_en_la_zona_norte_de_chiapas_frayba.pdf

    Foto: Pozol Colectivo