El tratado de la ONU para proteger la biodiversidad en aguas internacionales ya es jurídicamente vinculante
Regeneración, 17 de enero de 2026.– El mundo alcanza hoy un hito histórico para la salud de los ecosistemas marinos globales. El Acuerdo sobre la Biodiversidad Más Allá de la Jurisdicción Nacional ya es un instrumento jurídicamente vinculante.
Este tratado de la ONU regula las zonas situadas fuera de las aguas nacionales. Dichas regiones representan más de dos tercios de la superficie total del océano.
Además, conforman más del 90% del espacio habitable de la Tierra por su profundidad. La alta mar deja de ser un espacio sin ley para tener una gestión sostenible.
Gobernanza de las aguas
El objetivo central es que el lecho marino beneficie a toda la humanidad de manera equitativa. Es el primer mecanismo legal que incluye la participación de pueblos indígenas en el mar.
También promueve la igualdad de género dentro de la gobernanza de las aguas internacionales. La implementación del acuerdo resultará vital para combatir la triple crisis planetaria que afecta actualmente al mundo.
Se enfoca en mitigar el cambio climático, frenar la pérdida de biodiversidad y reducir drásticamente la contaminación. Los países ahora deben asumir la responsabilidad directa por actos contaminantes realizados en zonas de alta mar.
«in océanos saludables, los Estados no pueden garantizar derechos fundamentales: alimentación, agua, salud, vida y un medio ambiente sano. Este tratado permite crear áreas marinas protegidas, realizar evaluaciones de impacto ambiental y asegurar el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de los recursos genéticos marinos.»
Entrada en Vigor
Este acuerdo fortalece la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar vigente desde 1994. El nuevo texto aborda las lagunas legales sobre la biodiversidad y el cambio climático global.
La entrada en vigor implica que el tratado es jurídicamente vinculante para las naciones que lo ratificaron. Este proceso se activa oficialmente 120 días después de alcanzar la ratificación por parte de sesenta naciones distintas.
El tratado es obligatorio para las naciones que han completado su proceso de ratificación interna. Potencias como China, Alemania, Japón, Francia y Brasil ya se han adherido formalmente.
La inclusión de China es vital por su enorme impacto en las industrias pesqueras mundiales. Sin embargo, naciones como India, Estados Unidos y el Reino Unido aún mantienen pendiente su ratificación.
Rusia destaca entre los países que han decidido no adoptar este importante acuerdo internacional. Argumentan su deseo de preservar la libertad de navegación en las aguas internacionales actuales.
Agenda 2030
A pesar de estas ausencias, el tratado tiene fuerza legal para transformar la gobernanza oceánica. La eficacia de esta ley dependerá de la vigilancia contra quienes incumplan las normas.
La protección de la alta mar es responsabilidad de todos los habitantes del planeta. La primera reunión de supervisión se realizará dentro del primer año de su vigencia.
La biodiversidad marina cuenta finalmente con un escudo legal frente a la explotación desmedida. Los países en desarrollo y pequeños estados insulares recibirán apoyo técnico para su implementación.
Se espera que los países ausentes se sumen al observar las ventajas del acuerdo. El tratado alinea la gestión oceánica con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este es el paso más importante en décadas para garantizar la vida submarina futura.








