Pueblo tének cerrará paso a Pemex por fracking en la Huasteca

Pueblo tének detendrá vehículos, de Pemex, ejército o compañías extranjera para fracking, en San Luis Potosí. Piden explotar petróleo sin contaminar

Regeneración, 13 de agosto del 2018. El pueblo tének, ubicado en la Huasteca potosina, declaró que impedirá el paso de vehículos y maquinaria para la explotación de petróleo por medio del fracking. Los indígenas acudirán a instancias judiciales federales. Señalan que es necesario unidad con pueblos mestizos para detener el fracking y sus consecuencias.

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Oposición a práctica de fracking que destruye el medio ambiente y contamina el agua, declaro Jose Doroteo Hernandez Moctezuma, asesor de los tének.

Lo anterior en el marco de una movilización que realizaron los indígenas potosinos.

«En los tres pozos de petróleo que hay en los ejidos; “La Lima”, “Rancho Nuevo” y “La Pila”, no se permitirá sean explotados con la utilización de la fractura hidráulica, porque los pueblos originarios están en contra de esta practica», indicó.

En la protesta se indicó que se trata de un acuerdo de asamblea ejidal, que reconoce que afecta al medio ambiente de manera grave.

Para los indígenas lo que mas preocupa es en “La Lima”, donde se han visto por las noches camionetas de Pemex, «a las que se les cerrara el paso de aquí en adelante a como de lugar, porque no permitirán que utilicen el fracking».

El diario El Sol de San Luis, indicó al respecto que «la razón de oponerse es porque miles lde gentes serán afectadas, tomando en cuenta que hay tres pozos, uno en la lima, rancho nuevo y la Pila de petróleo, y ya se ha visto vehículos de Pemex por las noches, lo cual es un indicio de que serán explotados».

En este contexto los indígenas tének subrayaron que su postura es de rechazo total, la intención es detener todo tipo de vehículos ya sean de Pemex o del Ejercito y de compañías extranjeras así como de maquinaria.

Lo que las comunidades tének proponen es que la «extracción sea con otro método que no dañe al medio ambiente, indico que hay unidad en la zona indígena, aun con la apatía de la gente».

Los pueblos originarios detallaron que han hecho páticas con la gente en torno al daño que provoca la fractura hidráulica, y mucho mas a los cuerpos de agua.

«Por ello es importante defender el territorio Tenek, para evitar la utilización de la fractura hidráulica, porque es la única manera de preservar los recursos naturales con que se cuentan», indicaron.

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Conformarán frente regional contra fracking

El vocero de los pueblos originarios dijo que hay unidad con otros municipios para conformar un frente regional, tomando en cuenta que Tanlajas, San Antonio y la Zona Tének de este municipio, están dentro de la baja exploración, pero de Tamuín hacia allá, esta la alta exploración que es en donde la situación se pondrá difícil.

Denunció que «la realidad es que es un hecho el fracking en la Huasteca».

Insistió que «una cosa es lo que dice el gobierno a los medios y otra lo que hace»,

Por ello se formara un Frente Regional Contra el Fracking, tomando en cuenta que el daño no solo será para la Zona Tének, sino que será en general, explico.

Con todo reconoció la necesidad de una respuesta social ante los hechos denunciados:

«Si no hay unidad como sociedad será difícil ganar la lucha», enfatizó.

Con información de El Sol de San Luis


¿Qué son los hidrocarburos de lutitas o shale?

Se trata del petróleo y gas natural que se encuentran atrapados en los poros de formaciones rocosas poco permeables denominadas lutitas bituminosas situadas en el subsuelo. Suelen encontrase a profundidades de entre mil y cinco mil metros.

¿Qué es la fractura hidráulica o fracking?

Debido a la baja permeabilidad de las lutitas, la extracción de los hidrocarburos requiere la utilización de la fracturación hidráulica o fracking. Esta técnica parte de la perforación de un pozo vertical hasta alcanzar la formación que contiene gas o petróleo. Seguidamente, se realizan una serie de perforaciones horizontales en la lutita, que pueden extenderse por varios kilómetros en diversas direcciones. A través de estos pozos horizontales se fractura la roca con la inyección de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas a elevada presión que fuerza el flujo y salida de los hidrocarburos de los poros. Pero este flujo disminuye muy pronto, por lo cual es necesario perforar nuevos pozos para mantener la producción de los yacimientos. Por este motivo, la fracturación hidráulica conlleva la ocupación de vastas extensiones de territorio.

Impactos socioambientales del uso de la fracturación hidráulica

• Disminución de disponibilidad del agua: La fracturación de un solo pozo requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua. El ritmo de explotación anual de 9,000 nuevos pozos en Estados Unidos que se pretende exportar a México supondría un volumen de agua equivalente al necesario para cubrir el consumo doméstico (100lts/pers/día) de entre 1.8 y 7.2 millones de personas en un año. Ello acarreará la disminución de la cantidad de agua disponible, lo que pondría en peligro los ecosistemas y la realización del derecho humano al agua y a la alimentación. En estados como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, regiones donde esta actividad ya se está realizando, la disponibilidad de agua es limitada al tratarse de regiones con alto estrés hídrico (donde la demanda es mayor a la disponibilidad).

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• Contaminación de las fuentes de agua: En Estados Unidos existen más de 1,000 casos documentados de contaminación de fuentes de agua relacionados con el uso de la fracturación hidráulica. Se han identificado 750 tipos diferentes de productos químicos en los fluidos de fracturación analizados, entre ellos sustancias de gran toxicidad como el metanol, benceno, tolueno, etilbenceno y xileno. Además, el agua de desecho conocida como agua de retorno no sólo contiene los químicos y la arena que originalmente se introdujeron, sino también metales pesados, hidrocarburos e incluso materiales radioactivos, como el radón, que se encuentran en el subsuelo. A la fecha, no existe tratamiento efectivo para la misma, dejando el agua inutilizable para otros usos y fuera del ciclo hidrológico. Para su manejo se busca aislarla e injectarla en pozos letrina, pero no es una solución ya que se ha comprobado que estos pozos filtran y se han contaminado acuíferos enteros (ej.California, EEUU). Checa nuestra infografía de agua y fracking.

• Impactos sobre la salud: Los expertos señalan que al menos 25% de las sustancias utilizadas en las distintas mezclas de perforación pueden causar cáncer y mutaciones, 37% afectar al sistema endocrino, 40% provocar alergias y 50% dañar el sistema nervioso. Los pozos de agua potable que abastecen a la población situados en cercanías de las zonas donde se aplica la fracturación hidráulica tienen altos niveles de metano y sustancias cancerígenas y neurotóxicas. Por otro lado, la población que habita cerca de los pozos tiene 66% de probabilidad de padecer cáncer asociado a la contaminación atmosférica. Igualmente, la toxicidad y los riesgos de accidentes asociados a esta actividad repercute en la salud y la vida de las y los trabajadores de la industria.

• Emisión de gases y su contribución al calentamiento global: 90% de las emisiones en el proceso de obtención del gas es metano (CH4), aunque también se emite dióxido de azufre (SO2), óxido de nitrógeno (NO) y compuestos orgánicos volátiles. Aunque la quema del gas natural emite menos dióxido de carbono (CO2) que otros hidrocarburos, el proceso completo de su explotación contribuye en mayor medida a la aceleración del cambio climático debido a las fugas de metano producidas durante su extracción. Estas emisiones pueden alcanzar 8% de la producción total de un pozo, es decir, 30% más que en los proyectos de gas convencionales. El metano es un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento 86 veces superior al CO2 en el corto plazo, por lo que en 20 años el impacto de la extracción de gas de lutitas sobre el cambio climático puede superar en 20% el del carbón. Checa nuestra infografía de fracking y cambio climático.

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• Sismos antropogénicos: Debido a que la industria no puede tratar los grandes volúmenes de aguas residuales generadas por el fracking, es común que utilice pozos de inyección (también conocidos como pozos letrina) para deshacerse del agua contaminada. Estas aguas pueden desestabilizar fallas geológicas y provocar sismos. En Arkansas, Ohio, Oklahoma, Colorado y Texas, regiones sin actividad sísmica histórica, se han multiplicado en años recientes el número de sismos superiores a los 3 grados. Los epicentros de estos sismos coinciden con la localización de los pozos de inyección. En Youngstown, Ohio, estos sismos antropogénicos (provocados por el ser humano) lograron alcanzar hasta 5.7 grados.

• Otras afectaciones: Debido al deterioro ambiental que provoca, la explotación del gas de lutitas es incompatible con otras actividades económicas como la ganadería, la agricultura y el turismo. A ello se suma el deterioro de la infraestructura carretera por el impacto de los 250 viajes diarios por pozo de camiones de gran tonelaje. Todo ello afecta calidad de vida, salud y tranquilidad de las poblaciones.

Alternativa energética costosa e inviable
La industria gasífera de Estados Unidos ha reconocido que 80% de los pozos fracturados no son económicamente viables. Ello debido a

i) tasas de declinación de situadas entre 29% y 52% anual, que hacen necesario seguir invirtiendo grandes sumas de dinero cada año para mantener la producción;

ii) baja recuperación de los hidrocarburos presentes en los yacimientos, situada en el caso del gas entre 4.7%- 10% frente al 75%-80% de los proyectos convencionales; y,

iii) un deficiente rendimiento energético.

Mientras los proyectos tradicionales obtienen 20 unidades de energía por cada unidad invertida, los de fracturación hidráulica sólo generan 5.

Además, la complejidad de esta técnica sitúa los costos de cada pozo en 20-25 millones de dólares en México.

De esta manera, sólo produce ganancias a través de la especulación financiera, las cuales se quedan en pocas manos a costa del futuro de la población y el planeta.

Por todas estas razones, la explotación de hidrocarburos mediante esta técnica no es una opción para producir energía de manera sostenible, mientras que su uso desvía recursos que deberían dirigirse a las energías renovables y sostenibles, obstaculizando su desarrollo.

Se puede obtener más información en Alianza Mexicana Contra el Fracking

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