Emotiva develación de seis estatuas de mujeres indígenas en Paseo de la Reforma. Claudia Sheinbaum reivindica a Malintzin y exige fin al racismo
Regeneración, 8 de enero de 2026.– El Paseo de la Reforma ya no cuenta la misma historia de siempre. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó un acto que sacude los cimientos del relato oficial.
Entre aplausos y un sentimiento de orgullo profundo, se develaron seis monumentos dedicados a nuestras ancestras indígenas.
Para la mandataria, este no es un evento protocolario más de su gestión. “Colocar seis monumentos dedicados a mujeres indígenas en el Paseo de la Reforma es un acto de justicia histórica”, afirmó con contundencia.
La acompañaron Clara Brugada y la activista Jesusa Rodríguez en este momento que marca un antes y un después.
En el corazón de la ciudad
La Presidenta fue clara al señalar que estas figuras representan valores que han resistido siglos de exclusión y violencia sistemática.
“Su presencia en el corazón de la Ciudad capital es también un símbolo firme contra el racismo, el clasismo y el machismo”, subrayó.
El mensaje es directo para quienes aún añoran los tiempos de las jerarquías coloniales en nuestra patria.
Ocupar este espacio, históricamente reservado para héroes masculinos, es una declaración de principios sobre quiénes sostienen realmente a la nación.

La reivindicación de nuestras ancestras
El discurso se tornó valiente al abordar la figura de Malintzin, rescatándola del estigma de la traición que el machismo impuso.
Sheinbaum explicó que su vida refleja la lucha de una mujer inmersa en un mundo de invasión, despojo y violencia.
“En ella hay mediación, inteligencia y complejidad, no traición ni vergüenza”, sentenció la Presidenta para sanar una herida de siglos.
La intención es que miremos a la Malintzin como la mujer que usó la palabra para que esta venciera a la espada.
Es un giro radical que nos invita a repensar nuestra identidad desde la resiliencia y no desde la culpa.
Las nuevas guardianas de Reforma incluyen a la Mujer de Palenque, Tecuichpo, Señora 6 Mono, Xiuhtzatzin y la guerrera Eréndira.
Cada escultura es una marca histórica que nos obliga a recordar dignamente de dónde venimos para saber a dónde vamos.
“El silencio histórico se vuelve un ancla que invita la complicidad y dificulta la transformación”, advirtió Sheinbaum con tono crítico.
Sin estas mujeres no se entiende el presente ni el horizonte de igualdad al que aspiramos como sociedad.
La memoria es, según sus palabras, la semilla que debemos cuidar para que la patria finalmente florezca.
Semilla de una transformación viva
La ceremonia cerró con una ovación que unió a las autoridades con el pueblo que se dio cita en la avenida.
“Quien no recuerda sus raíces, camina sin rumbo”, recordó la Presidenta antes de lanzar los vítores finales por las mujeres.
Este acto demuestra que la transformación en México tiene rostro de mujer y corazón indígena, sin pedir permiso a las élites.
La justicia llegó al bronce y, con ello, las voces de milenios vuelven a ser escuchadas en el centro de la nación.
¡Que vivan las mujeres que sostuvieron el mundo cuando todo parecía perdido!












