Turquía da el primer paso a la democracia

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Evin Deniz/Diagonal*

Las elecciones del pasado 7 de junio, no solo terminan con la etapa autoritaria neoliberal de los últimos 13 años, sino que también, por primera vez en la historia de la república, diversos pueblos de Turquía se han unido contra el autoritarismo, contra la violencia y por el respeto hacia los derechos humanos. La lucha común hizo posible una victoria como esta. Puede sonar raro llamar victoria a obtener un 13% de los votos y con ello entrar en el parlamento. Sin embargo, este resultado ha impedido la mayoría absoluta del partido de Erdoğan y por consiguiente ha imposibilitado un giro institucional hacia un sistema presidencialista a la turca. Más aún, es una victoria porque por vez primera, un número significativo de turcos votan por un partido compuesto mayoritariamente por kurdos. El umbral electoral del 10% fue establecido por la junta militar del golpe de estado del año 1980 para impedir a los kurdos y a otras minorías entrar en el parlamento. Fue uno de los motivos por los que una facción de kurdos buscó en la lucha armada la respuesta a su opresión. Desde que empezó la lucha armada (1984) distintas facciones kurdas han intentado formar partidos y entrar en política, pero siempre se les ha acusado de formar parte de estructuras terroristas y esos partidos acabaron siendo ilegalizados. Durante años, multitud de políticos han sido encarcelados y se les ha prohibido ejercer. La única manera de sortear la barrera del 10%, hasta ahora, ha sido presentarse a las elecciones como candidatos independientes para después, una vez elegidos, formar grupo parlamentario. En esta ocasión, se decidió presentarse desde un inicio como partido –bajo las siglas HDP- corriendo el riesgo de no alcanzar el 10% necesario, que habría significado no haber tenido un solo asiento en el Parlamento. Y todo ello bajo la eterna sospecha de un pucherazo electoral… pero alguna vez tenía que intentarse.

Sin Gezi no habría sido posible

El logro más importante de esta victoria es que las ansias de paz que tiene la sociedad se ha visibilizado. Fueron varias las provocaciones que tuvieron lugar durante la campaña electoral, que sin embargo, sirvieron para reforzar la causa del HDP. Ya no queremos que muera más gente ni que la sociedad siga polarizada por las manipulaciones de la opinión pública. Estos logros de lucha común por la paz no podían haber sido posibles sin la experiencia de Gezi. Durante los levantamientos de aquel junio de 2013, el oeste del país vivió la violencia del estado mientras los medios de comunicación lo ignoraron por completo. La gente pudo entender entonces lo que el Estado venía haciendo en el Kurdistán Turco desde hace 30 años. El Oeste comprendió al Este. Creo que se podría llamar a los votos de los turcos por la paz, como el pago de una deuda histórica hacia los kurdos. Aunque se esté hablando de votos prestados al HDP.

Eso se va a ver en el camino de la lucha común, pero lo importante es que hay un rumbo hacia la democracia, hacia la izquierda en Turquía, y está claro que el pueblo quiere paz. Ya no quiere perder a sus seres queridos. Desde lejos puede parecer que damos demasiada importancia a las elecciones. La verdad es que la da nuestro sistema representativo, pero,más que eso, Erdoğan le a demasiada importancia. Lleva 13 años diciendo a todas las voces opositoras que vengan al parlamento para hablar porque el parlamento es el único sitio donde se hace política. Para él, las elecciones tienen ganadores y perdedores, y los que pierden tienen que aguantar y tragar con todo hasta las elecciones próximas. Resumiendo, Erdoğan no tiene sentido de oposición ni permite opinar a nadie. El mejor ejemplo es de lo de los periodistas.Turquía es líder mundial en periodistas encarcelados.

Por otra parte, es también muy alentador ver que los votos del AKP bajaron significantemente en el Kurdistán Turco. Los kurdos mayoritariamente son religiosos y por este motivo habían votado por el AKP. Durante la guerra de Kobane, Erdoğan esperaba el momento en que cayera Kobane. Lo reconocía sin pudor. Además, salió a la luz que el gobierno del AKP envió armas a los de ISIS con camiones. Del mismo modo, empezó a hablar en contra del proceso de paz que se está llevando a cabo negociones con el PKK desde 2013. Los kurdos se dieron cuenta de que a Erdoğan no le interesaba la paz, sino los votos de los nacionalistas que estaban en contra del proceso de paz. Erdoğan pronunció mítines en Kurdistán con el Corán en kurdo en la mano para no perder votos por este tema. Pensaba que la sensibilidad religiosa de los kurdos tenía todavía mucho por exprimir. Se equivocó y perdió hasta 20% de sus votos en todas ciudades kurdas. Aquí lo esencial para el camino hacia la democracia es que el pueblo kurdo se ha despertado, se dio cuenta de que el AKP nunca fue sincero en lo que respecta a la paz ni con el tema de la religión, y menos aún sobre los derechos del pueblo kurdo. Por último, pero no menos importante, es una victoria porque la representación de las mujeres en el parlamento superó el 18%, una cifra histórica a nivel nacional, alcanzando dentro del HDP el 40%. Por primera vez, diferentes pueblos y colectivos tienen representación, el HDP tiene un diputado armenio, dos diputados ezidis, un diputado mihallemi. El hecho es excepcional, más aún si se tiene en cuenta que Erdoğan se ha referido a estas etnias despectivamente en muchas ocasiones.

¿Que tiene en común el HDP con Syriza o Podemos?

Antes que nada HDP no es un partido cualquiera, es una coalición de colectivos, partidos de izquierda unidos bajo el lema “Vamos a ser el partido de todo el país”. Durante la campaña electoral, más partidos pequeños les apoyaron. Este hecho es increíble en Turquía, como en muchos países. En Turquía todos creíamos que era casi imposible que se unieran los colectivos de izquierdas. Con Syriza, Podemos y otros partidos parecidos, tiene en común la lucha junto a los movimientos sociales. Dan voz a los representantes de todo tipo de luchas. La mayoría de los 80 diputados elegidos son activistas de diversa índole. El movimiento feminista, la lucha de los LGBTIs, el movimiento ecologista, los movimientos urbanos y las luchas de las minorías étnicas y religiosas han estado incluyendo sus reivindicaciones durante todo el proceso de redacción del programa del partido y en la campaña electoral.

La experiencia y la tradición de estas luchas en todo el país se han unido a la del movimiento kurdo, que es un movimiento de base, antiguo, grande y muy bien organizado. Uno de los ejemplos emblemáticos es la guerra que continúa ahora mismo en Kobane y la Revolución de Rojava en Kurdistán de Siria. Otro ejemplo triste fue la reacción de los kurdos ante el bombardeo de un mitin justo antes de las elecciones. Fue increíble ver cómo, después de la explosión de dos bombas en el mitin de Amed (Diyarbakir), miles de personas bien organizadas y calmadas lograron evitar una avalancha, e inmediatamente abrieron un corredor para las ambulancias. También fue espantoso ver cómo están de acostumbrados a la violencia, una parte de su vida cotidiana. Todos estos movimientos cuentan con un bagaje organizativo y con mucha práctica. Lo más importante es que la gente lleva años involucrándose en esas luchas. La politicización generada en todos estos frentes se han traducido en votos por la paz y por la democracia. Justo por ello, el reto más importante que tiene el HDP es seguir abriendo camino a los movimientos comunes sin robar sus roles.

¡Es solo el comienzo, la lucha sigue!

Lo cierto es que, dentro del parlamento, los partidos políticos tradicionales van a tener que aprender convivir, ser más transparentes y dejar en el pasado la connivencia que ejercieron para poder turnar en el poder. Lo primero que hay que hacer es formar una coalición entre los tres partidos dejando el AKP fuera. Después deshacerse de este umbral electoral más antidemocrático del mundo. Tienen que promover un proceso constituyente con el fin de cambiar la constitución hecha por una junta militar en su momento.

No podemos dejar de tener en cuenta que la violencia sigue después de las elecciones, las últimas provocaciones quitaron las vidas de 4 personas en Amed. Se quiere generar el caos que no se logró generar antes de las elecciones. Encima, Erdoğan como el presidente es él quien va a asignar la tarea de formar un gobierno a los líderes de los partidos. Los tres partidos ya han declarado que no van a hacer coalición con el AKP en ninguna manera. Asi que Erdoğan va a intentar dificultar el proceso. Al fin y al cabo, sabemos que es solo el comienzo, es el primer paso que da Turquía hacia la democracia real y hacia la unidad del pueblo. La lucha sigue, es evidente que cada vez será mas difícil pero cada vez tendremos más experiencia y mas fuerzas. Sin duda alguna, necesitaremos más apoyo internacional durante este proceso de democratización. Viendo los ejemplos de nuestro entorno, os necesitamos antes de que todo se escape de nuestras manos y se entregue a la violencia incontrolable.

Regeneración, 19 de junio del 2015. Evin Deniz es una investigadora kurda, estudiante de doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid trabajando sobre movimientos sociales urbanos. Ha participado en movimientos sociales como la Marcha Mundial de las Mujeres y luchas contra desplazamientos.

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