Mitos y realidades sobre la marihuana

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Regeneración, 04 de noviembre 2015.- Después de la decisión inédita de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a través de la cual se autoriza el uso recreativo de la marihuana a la Sociedad de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART), presentamos aquí algunos mitos y realidades de la planta y su uso.

Mitos:

1.- Fumarla genera dependencia

Se ha comprobado que la marihuana no genera dependencia física, por lo cual, al dejarla el síndrome de abstinencia es breve y no trae daños psicológicos para la persona.

2.- Sufres pérdida de memoria

Hasta el momento, no hay ningún estudio que confirme alguna relación entre la pérdida de memoria a largo plazo y el uso de la marihuana. Sin embargo, si afecta la memoria a corto plazo (únicamente mientras la consumes).

3.- Causa más daño que el cigarro

El cigarro es mucho más dañino y letal que la marihuana, debido al gran número de compuestos químicos que lo conforman. Por su parte, para que el consumo de la marihuana pudiera afectar a tus pulmones de forma pasiva, sería necesario que se consumieran 16 porros simultáneamente en una habitación cerrada.

4.- La marihuana te vuelve un delincuente

Si se habla exclusivamente de la marihuana, sus consumidores son menos agresivos. Además, en los países donde su consumo es penalizado estos son criminales sólo por su posesión, pero no porque atenten a la seguridad de terceros.

Realidades:

1.- La marihuana es medicinal

Es verdadero, por medio de diferentes estudios se ha demostrado que puede ser un tratamiento eficaz para el cáncer, ya que lleva al suicidio a las células malignas, sin afectar a las células sanas. Por otra parte a quien tienen el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), les ayuda a recobrar el apetito y evitar la pérdida de peso. En pacientes con enfermedades terminales es utilizada para evitar la ansiedad, mejorar el sueño y el ánimo. Además de ser utilizada de forma efectiva para aliviar los dolores articulares.

2.- Entorpece

Es cierto, pues las personas tienen un sistema que está constituido por neurotranmisores anandamidas y por receptores CB1 y CB2. La marihuana actúa sobre esos receptores como si fueran los endocanabinoides, alterando el control del movimiento.  Sin embargo, la torpeza dura únicamente durante su consumo.