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Por Cristiano Morsolin/ Adital

En la encíclica Laudato si’, [Alabado seas, en español] (1), sobre el cuidado de la casa común, el Sumo Pontífice recuerda que el impacto del cambio climático promovido por países industrializados afecta a las naciones de menos recursos e impide su desarrollo. El Papa Francisco denuncia el uso de la deuda externa «de los países pobres” como mecanismo para controlar el mundo y pide a los países más ricos reconocer su deuda ecológica y no impedir que otros salven el planeta.

En su encíclica ecológica, el Papa hace denuncias contra la explotación de los recursos naturales por los países ricos.

En su encíclica sobre el medioambiente, Laudato si, publicada por el Vaticano el pasado 18 de junio de 2015, Francisco destaca la deuda ecológica de los países potencia, que arrebatan las reservas de las regiones en desarrollo para alimentar su crecimiento. «La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica (…) con los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera y que siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro», sostiene en el documento presentado en el Vaticano.

El Papa Francisco advierte los gravísimos problemas del medio ambiente y hace responsable al sistema económico mundial de llevar a la humanidad al borde del colapso, por carecer de sustento ético. La voracidad del capitalismo de mercado y del dios dinero están llevando a la humanidad también a la contaminación del alma del ser humano y la corrosión de su espíritu.

Por otra parte, el papa Francisco en este importante texto cuestiona a aquellos que argumentan que el derecho a la propiedad privada es un principio absoluto e intocable, haciendo hincapié en la función social de cualquier forma de propiedad. Dice el Papa: La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada.

Es un mensaje muy contundente, en la víspera de su viaje a Ecuador, Bolivia y Paraguay, entre los días 05 e 12 de julio.

El obispo argentino de Lomas de Zamora y referente para el medio ambiente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de Argentina, Jorge Lugones, afirma que la encíclica papal «es muy renovadora en el sentido de que marca las dos crisis que vive la humanidad y que son la crisis de la naturaleza y la del hombre, que no son contrapuestas ni aisladas, sino que es una sola y es socioambiental”.

El obispo señala que el hombre debe «estar en el centro” de las preocupaciones y dice que «los pobres son los que más sufren” los efectos de la destrucción del ambiente.

En un mismo sentido, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel destaca que el documento es «la primera encíclica dirigida toda la humanidad” y rescata que no sólo diagnostica los problemas en «nuestra casa”, la forma en la que el pontífice se refiere al planeta, «sino que señala a los culpables” (2).

«No es neutral, sino escrita desde el mundo empobrecido, desde el Sur”, según Luis Infanti

«Aire fresco para la paz y la vida”, se titula la reflexión que hace el Obispo de Aysén (Chile) Luis Infanti, sobre la nueva encíclica del Papa Francisco.

Monseñor Luis Infanti califica de contundente, profético y desafiante el documento dado a conocer por el Sumo Pontífice, relevando que «no es neutral, sino escrita pero sobre todo ubicada desde el mundo empobrecido, desde el Sur, que desafía fraternalmente al Norte, para lanzar un cambio decidido y valiente. Los tiempos, la nueva época, no dejan dudas: no se puede continuar como estamos ahora”, sentencia el religioso.

Añade que desde el mundo empobrecido y traspasado por la injusticia humana y ambiental, el Papa Francisco llama a la conciencia de los pueblos, creyentes y no creyentes, a exigir (la justicia no se pide, se exige, porque es un derecho de los marginados) un cambio de ruta a los poderosos de los poderes económico, político, científico y tecnológico mundial. Lo hace, no desde una religión, sino desde la ética y la espiritualidad más profunda de la sensibilidad humana.

«Leo desde el Papa que la globalización hoy tiene carácter más de dominación que de humanidad y bien común, de hecho los poderes, la cultura consumista, la depredación de los bienes naturales, la crisis climática, el narcotráfico, que multinacionales y países influyentes imponen a los continentes del Sur (sobre todo África y América Latina), incluso con leyes y bombardeos publicitarios (ideológicos), excluyen siempre más a los pobres, los oprimen robándoles los bienes naturales, sus culturas, su dignidad, el futuro. Reina la inequidad. El Papa llama a superar la cultura del descarte, a tomar en consideración a las comunidades locales, especialmente a los indígenas con su sensibilidad y tradiciones, y a frenar la megalomanía desenfrenada, a dialogar y debatir sobre los límites del progreso”, recalca el Obispo Infanti.

Agrega que en la encíclica, fuerte es el llamado a superar las visiones ideológicas y prácticas del antropocentrismo y del relativismo, tan arraigadas en el neoliberalismo, que instalan a algunas personas, organizaciones multinacionales y países como «señores, patrones, dominadores” de la creación y de la humanidad, sustituyendo a Dios, y sometiendo a la esclavitud a pueblos y a la fecundidad de la madre tierra, depredándola más allá de sus capacidades.

«Aunque breve, es significativa la referencia a la propiedad privada, sobre la cual grava siempre una hipoteca social. Este desafiante y urgente tema merece mayor profundización”, destaca Luis Infanti.

Finalmente, el Obispo Infanti resalta el llamado al diálogo y al debate «sincero, profundo, transparente a todos los sectores sociales, políticos, religiosos, económicos, culturales, para abrir caminos de liberación hacia una «valiente revolución cultural” y crear una «civilización del amor”, en que la comunión con Dios se manifieste también en la comunión con la humanidad y la creación, con signos, decisiones y organizaciones internacionales que promuevan la solidaridad, la justicia y la paz”.

Para el teólogo chileno Álvaro Ramis, con Laudato si’ el Papa quiere abordar seriamente el cambio climático, uniéndolo con la preocupación por la justicia social. «Francisco ha planteado el tema de los desplazados climáticos”, en Asia, África y Latinoamérica, asociando el impacto de la industria en el medio ambiente con la pobreza y los movimientos migratorios. A más pobreza, más desigualdad, y más migración.

«Los países del sur no tienen las mismas responsabilidades que los países del norte y deben tener el apoyo financiero para poder enfrentar estos desastres naturales. Debe existir una política de justicia internacional, que dé a los países del sur la capacidad de enfrentar las consecuencias del cambio climático que han originado los países desarrollados”, explica Ramis.” Eso va a generar que la Iglesia Católica entre en colisión, necesariamente, con grandes intereses de las industrias extractivas, que hoy cambian la matriz energética de los países desarrollados y también en nuestros países”, concluye. (3)

«La naturaleza no es una propiedad de la que podamos abusar a nuestro antojo, ni mucho menos es la propiedad de unos pocos, sino un don de todos, que debemos custodiar. Si destruimos la creación, la creación nos destruirá a nosotros. ¡Nunca lo olvides!”, ha señalado en algunas ocasiones Francisco quien, rotundo, ha afirmado que «Dios perdona siempre; los hombres, algunas veces; la naturaleza, nunca”.

Rafael Correa aportó insumos a la discusión

A finales de abril de 2015 el presidente de Ecuador, Rafael Correa, participó en la Conferencia de Alto Nivel «Proteger la Tierra y Dignificar al Ser Humano”, organizada por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. El acto se desarrolló en el Vaticano.

En esa plataforma denunció que «actualmente existe una nueva e injusta división internacional del trabajo: los países ricos generan conocimiento que privatizan, y muchos países pobres generan bienes ambientales de libre acceso”.

En ese sentido señaló que «los países de la cuenca amazónica, pulmón del planeta, también producen bienes de libre acceso, en este caso ambientales, que regulan el clima mundial y sin los cuales la vida en el planeta sufriría un grave deterioro. Pese a ello, los mayores contaminadores globales no pagan nada por consumir estos bienes y servicios ambientales” (4).

Un concepto de deuda ecológica que reconoce el aporte de la sociedad civil

El concepto de deuda ecológica encierra la obligación contraída por los países enriquecidos como consecuencia del expolio continuo de los recursos naturales de los países empobrecidos, un intercambio comercial desigual y el aprovechamiento exclusivo del espacio ambiental global como sumidero para sus residuos.

La perspectiva del Papa Francisco encuentra muchos puntos de encuentro con el «ecologismo popular” planteado por el economista español Joan Martinez Alier, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona.

«Muchos países desarrollados se han endeudado mucho por la crisis económica y dicen que la economía debe crecer para poder pagar la deuda. Lo que digo es que tal vez no podrán pagar toda la deuda, sino la mitad; ha pasado muchas veces en la historia, que no se pagan todas las deudas porque ese crecimiento implica daños ecológicos. En el mundo hay muchísima pobreza; de los siete mil millones de habitantes del planeta, más de mil millones son desesperadamente pobres. El crecimiento económico permite ayudar con una buena administración, pero habría que ayudar a la pobreza con una mejor distribución, no con el crecimiento” destaca el profesor Alier Martinez.

En esta misma perspectiva el Papa Francisco habla de decrecimiento por los países del Norte del Mundo.

La deuda ecológica se refiere a la deuda de los países ricos e industrializados del Norte hacia los países del Sur por el pillaje durante siglos de sus recursos naturales, por la destrucción de sus bosques, la polución de sus ríos, el empobrecimiento de los suelos, la reducción de la biodiversidad. Es un tema importante que la cuestión de la deuda ecológica no se plantee por estas Iglesias cristianas como filantropía o caridad, sino como una cuestión de justicia social. Es uno de los argumentos de la importante campaña contra el pago de la deuda externa – contraída con el Banco Mundial o con los bancos del Norte – por los países del Sur. La obligación que demandan a multinacionales del petróleo para que indemnicen a poblaciones indígenas y campesinas por los terribles estragos en el medio ambiente, después de muchos años de explotación, es otro ejemplo positivo, a condición de no caer en la trampa de ponerle un precio a la naturaleza.

En esta óptica, Joan Martínez Alier plantea que «Una conciencia viva de la inequidad política y económica mundial y el consecuente saqueo de los recursos naturales de la región. Esta conciencia corre desde la explotación colonial hasta la época actual. Está bien simbolizada en la imagen de Las venas abiertas [de Latinoamérica], introducida por Eduardo Galeano, y ha dado lugar a investigaciones recientes sobre el intercambio económico y ecológicamente desigual. Nunca ha sido tan grande la exportación barata de energía y materiales de América Latina como en los últimos años.

Desde la década de 1980 una creciente conflictividad socioambiental que dio lugar al ecologismo popular con redes de activistas (como OCMAL, Oilwatch y otras) denunciando la extracción de recursos naturales y la destrucción de bienes comunes. Este ecologismo de los pobres e indígenas sigue creciendo, y es víctima de violencia estatal o paraestatal y de procesos de criminalización. Lo mismo ocurre en otros continentes, especialmente en Asia, África y América Latina”, concluye Joan Martínez Alier. (5)

NOTAS

(6) http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

(7) http://pedernalesinforma.com/index.php/2015/06/18/asi-reaccionaron-en-el-mundo-frente-a-la-enciclica-de-francisco/

(8) http://www.eldiario.es/sociedad/Papa-piensa-verde_0_393710925.html

(9) http://www.telegrafo.com.ec/politica/item/quienes-en-realidad-poseen-la-libertad-son-la-minoria-que-detenta-el-poder-economico.html

(10)http://www.jornada.unam.mx/2015/04/26/mundo/018a1mun

*Cristiano Morsolin, investigador y trabajador social italiano radicado en Latinoamérica desde 2001, con experiencias en Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay, Brasil. Autor de varios libros, ha colaborado con la Universidad del Externado de Colombia, Universidad del Rosario de Bogotá, Universidad Politécnica Salesiana de Quito. Co-Fundador del Observatorio sobre Latinoamérica SELVAS (Milán), especialista en el análisis de la deuda social y la deuda externa en Latinoamérica, a través del trabajo con la Fundación «Giustizia e Solidarieta FGS” (Roma).

Blog: https://diversidadenmovimiento.wordpress.com/

Cristiano Morsolin

Operador de redes internacionales para la defensa de los derechos de los niñxs y adolescentes. Co-fundador del Observatorio sobre Latinoamérica SELVAS. Colabora con BICE, Terre des Hommes TDH, Centre Tricontinental