Totonakus exigen salida de empresa hidroeléctrica en Puebla

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Leticia Ánimas

Regeneración, 15 de enero de 2015. Ahuacatlán, Puebla. Tras manifestarse por las calles de San Mateo Tlacotepec en Ahuacatlán más de un centenar de totonakus se reunió con Juan Sergio Rivas García, representante de Deselec-Comexhidro para reiterar su “no” a la construcción de la hidroeléctrica Puebla 1, rechazaron las dádivas y pintura que iba a entregarles y exigieron la salida inmediata de la empresa.

Cantando La Guadalupana, dedicada a Tonantzin nuestra madre la tierra, brotaron de la niebla a mediodía del martes, cargando tres banderas nacionales, como para que queden claras sus querencias. Llegaron hasta la cancha techada frente a la presidencia auxiliar donde, primero en español y luego en totonaku, dieron su palabra para pedir a los empresarios que se vayan de sus tierras, que no necesitan videos, ni explicaciones para saber qué es lo que quieren.

“Vamos a clausurar el paso al río Caltepetlacalco -como aquí le llaman al Ajajalpan-. Nosotros somos pobres, no tenemos nada, pero aquí se da plátano, se da café, se da maíz, el frijol, se da el chile. Y nuestra preocupación son nuestros hijos, nuestros nietos y bisnietos. Los que vienen atrás. No queremos a los ricos ni a los empresarios, queremos que se regresen de donde vinieron. No queremos hidroeléctrica”, dijo una abuelita.

Los indígenas que forman parte del Comité de Defensa del Territorio de Ahuacatlán aclararon que no están en contra del gobierno municipal del perredista Miguel Sebastián Santos, ni de su alcalde auxiliar José Sebastián Marcos, “únicamente estamos en contra de Enrique Peña Nieto que ha entregado nuestras tierras y los ríos a gente que les va a hacer mucho daño”.

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TORTEROS Y ALBAÑILES

Ésta, explicaron, es la primera vez que se van a encontrar con los ejecutivos de Deselec-Comexhidro que “ahora se quieren llevar nuestra agua, a lo mejor porque creen que el presidente auxiliar es tonto y les va a firmar”. No obstante el representante de la empresa, Sergio Rivas aseguró que su presencia en San Mateo data de hace cinco años y que han trabajado en el desarrollo comunitario.

Rivas explicó que no habrá contaminación de los cultivos, porque la presa será como una cisterna casera en la que almacena agua y luego se ocupa para lavar los trastes o cocinar. Que se generarán empleos para los jóvenes sobre todo de albañilería y que hasta podrán dar hospedaje y vender comida a quienes vengan de fuera a hacer la presa. “Yo les comento ¿a poco no pueden vender 50 aguas y 50 tortas para que los trabajadores se alimenten? Además les gestionamos proyectos productivos a través de una asociación a la que le pagamos para que haga eso.”

También a quienes no tienen tierras escrituradas, pues les hicimos sus papeles. “Estamos para expresar nuestro interés de platicar con ellos. No nos hemos escondido”.

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LA DEFENSA

Los pobladores desmintieron a Rivas y dijeron que a lo mejor habrá algunos a quienes engañen con los apoyos, pero que ellos tienen muy claro el panorama. “Dijeron que nos van a hacer una carretera de ocho kilómetros desde Los Potreros hasta San Mateo, pero sabemos que la harán porque por ahí necesitan meter sus máquinas. Lo que queremos es seguir viviendo en paz como lo hemos decidido. Así estamos bien”.

La empresa, añadieron, ha tenido contacto con una decena de sus vecinos a quienes han beneficiado con algunos proyectos productivos, como la entrega de crías de cerdo y esta distinción ha provocado también divisiones entre los indígenas que antes de la asamblea reclamaron a sus vecinos “que se hayan vendido por unos puercos”, por lo que estos aclararon que provienen de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y no de los que quieren hacer la hidroeléctrica.

La afirmación sobre la procedencia de los proyectos no sería extraña. En octubre de 2013, Deselec-Comexhidro, junto con funcionarios de la Secretaría de Economía del estado de Puebla, entregaron a habitantes de Tlapacoya –municipio que se incluye en el proyecto hidroenergético-, una máquina para la elaboración de tortillas, una báscula y una bandeja; además de charolas para la recolección de miel y contenedores de acero inoxidable. Así como las crías para una engorda de cerdos. Todos ellos adquiridos con recursos públicos.

Pero los ánimos se calmaron y entonces volvieron al asunto que trajo sus pisadas sobre el lodo hasta la cancha municipal: “no queremos a la hidroeléctrica aunque hayan convencido al presidente municipal de que le van a dar la carretera, la clínica, la iglesia. Nosotros como ciudadanos tenemos derecho de hacer una reunión y decidir qué es lo que queremos y exigir que nos respeten los derechos que tenemos por el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo”.

“Vamos recibir lo que nos mande el gobernador, el presidente municipal, porque tienen obligación de hacernos las obras y dar los programas, pero a las empresas no les vamos a recibir nada. Porque vamos a defender al pueblo”, dijo Antonio López.

De acuerdo con información aportada por la empresa hace más de un año, la hidroeléctrica Puebla 1 consta de un embalse de 900 mil metros cúbicos de agua que estará en constante derrame, cuya cortina medirá 37 metros de altura; se construirá un túnel de agua de 4.4 kilómetros de longitud, por “debajo del cerro” hasta una tubería de presión que alimentará dos turbinas de 30 megawatts y una línea de transmisión de 42 kilómetros que llevará la energía hasta la subestación de El Entabladero en el municipio veracruzano de Espinal.