Planeta WASP-76b es un gigante gaseoso con temperaturas de 2 mil 400 grados que vaporizan el hierro y cae en forma de lluvias

Planeta donde llueve hierro (ilustración)
Planeta donde llueve hierro (ilustración)

Regeneración, 14 de marzo del 2020. Planeta en la constelación de Piscis, a 390 años luz de la Tierra, conocido como WASP-76b, un gigante gaseoso donde temperaturas son superiores a los 2.400 grados.

Un equipo internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha publicado su trabajo en la revista ‘Nature’.

El planeta donde «llueve hierro» sólo muestra una cara, su lado de día, a su estrella madre; su lado nocturno, más fresco (1.500 grados), permanece en la oscuridad.

Nature explica que los exoplanetas gigantes ultracalientes reciben miles de veces la insolación de la Tierra .

Sus atmósferas de alta temperatura (más de 2,000 kelvin) son laboratorios ideales para estudiar climas planetarios extremos y química.

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Se predice que los lados diurnos están libres de nubes, dominados por especies atómicas 6 y sustancialmente más calientes que los lados nocturnos.

En el planeta se espera que los átomos se recombinen en moléculas durante el lado nocturno, lo que da como resultado una química diferente día-noche.

Si bien se han observado elementos metálicos y un gran contraste de temperatura,no se ha medido gradiente químico en la superficie de dicho exo planeta.

Sin embargo, la diferente química atmosférica entre los terminadores día a noche (‘tarde’) y noche a día (‘mañana’) podría revelarse como una firma de absorción asimétrica durante el tránsito.

Y es que indican en su estudio informan la detección de una firma atmosférica asimétrica en el exoplaneta ultracaliente WASP-76b.

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En el trabajo sobre la firma espectral y se señala que temporalmente están utilizando una combinación de espectroscopía de alta dispersión con un área grande de recolección de fotones.

La señal de absorción, atribuida al hierro neutro, se desplaza en azul por -11 ± 0.7 kilómetros por segundo en la extremidad posterior.

Lo que puede explicarse por una combinación de rotación planetaria y viento que sopla desde el lado cálido del día.

En contraste, no surge ninguna señal desde el lado nocturno del planeta cerca de la mañana.

Lo que demuestra que el hierro atómico no está absorbiendo la luz de las estrellas allí.

El hierro debe condensarse así durante su viaje a través del lado nocturno del planeta, señalan los científicos.