Se espera que, para 2040, la cantidad de plástico que llega a los océanos cada año casi se triplique y alcance las 29 millones de toneladas métricas

Regeneración, 1 de agosto de 2020. De acuerdo con una estadística, la base de un proyecto de investigación de dos años que muestra el fracaso de la campaña mundial para reducir la contaminación plástica y establece un ambicioso plan para disminuir mucho de lo que llega al océano.

Hasta el momento, no se sabe con exactitud cuánto plástico, se ha acumulado en los mares. La mejor aproximación, hecha en 2015, hablaba de alrededor de 150 millones de toneladas métricas. El estudio estima que, si las cosas siguen como hasta ahora, esa acumulación se convertirá en 600 millones de toneladas métricas para 2040.

Recrear la industria del plástico

El proyecto, desarrollado por Pew Charitable Trusts y SYSTEMIQ, Ltd., un laboratorio de ideas ambientales con sede en Londres, busca, esencialmente, recrear la industria plástica mundial entera y convertirla en una economía circular que reusa y recicla.

Los expertos de Pew señalan que si esta transformación sucede, el flujo anual de basura plástica a los océanos podría reducirse en un 80 por ciento en las próximas dos décadas, todo esto utilizando métodos y tecnología existente. Incluso una demora de cinco años hace que lleguen a la costa 80 millones de toneladas métricas adicionales.

El costo del cambio es de 600 mil millones de dólares estadounidenses, eso es 70 mil millones más barato que seguir como hasta ahora en las próximas dos décadas, principalmente por la reducción en el uso de plástico virgen.

“Un problema en todo el sistema requiere un cambio de todo el sistema”, establece el informe de the Pew.

Las líneas generales del “Escenario de Cambio de Sistemas” se encuentran en un informe del tamaño de un libro lanzado por Pew y en una revisión científica en la revista Science.

Pew observa que alcanzar un objetivo de basura plástica casi nula en los mares requiere de nuevas tecnologías, de gastos significativos y de “ambiciones estratosféricas”, entre otros factores.

Las documentaciones técnicas van y vienen. Lo que diferencia al informe de Pew de otros es que llega en un momento crítico en una campaña por frenar la basura plástica.

En solo cinco años, la contaminación plástica de los océanos llegó vertiginosamente al primer escalón de causas ambientales mundiales, y puso en marcha numerosas campañas en casi todos los países para reducir el uso de plásticos desechables.

Plástico crecería 40% para el 2030

El informe señala que, por otra vía distinta, la producción de plástico global está en un ritmo creciente de 40 por ciento para el 2030, y se están invirtiendo cientos de mil millones de dólares en fábricas de producción de plásticos nuevas, fijando la situación actual.

Como el plástico llega a los océanos y se fabrica aún más, también ha quedado muy claro que las campañas ambientales no están surtiendo efecto.

El estudio de Pew halló que, aún si, para 2040, todos los compromisos de las industrias y los gobiernos para reducir la basura plástica se alcanzacen, es probable que la fuga anual a los océanos se reduzca en solo una pequeña fracción.

“Nuestro camino se bifurca”, señala Nicholas Mallos, quien supervisa el programa de desechos marinos de Ocean Conservancy y no participó del proyecto de Pew.

Repensar la relación con el plástico

“La industria ha estado diciendo: ‘mejoraremos’. Los gobiernos han tomado medidas. Esta será la primera vez que al mundo le abran los ojos respecto de que los esfuerzos actuales no son suficientes. La dirección de la trayectoria mundial no es la correcta. Claramente, necesitamos repensar de manera fundamental nuestra relación con este material”.

El equipo contó con más de cien expertos e incluyó colaboraciones con la Universidad de Leeds, la Fundación Ellen MacArthur y Common Seas, todos en el Reino Unido.

El modelo analiza los costos y mide el flujo de basura plástica al océano cuando se emplean varios escenarios, entre ellos el uso de plástico.

Por ejemplo, el uso de plástico puede reducirse en un 47 por ciento, aumentando el uso de otras soluciones, entre ellas: la eliminación de plásticos innecesarios y la reutilización de envases (30 por ciento); el compostaje y la sustitución de diferentes materiales, como las bolsas de plástico desechables de las tiendas por bolsas de papel (17 por ciento); y el reciclado (20 por ciento).

“Ya se ha dado aviso”, dice Andrew Morlet, CEO de la Fundación Ellen MacArthur, una organización sin fines de lucro dedicada a la transición de las industrias globales a una economía que reutiliza los productos y los materiales. “Tenemos que dejar el petróleo en el suelo, y mantener la corriente de polímeros existente en el sistema e innovar”.

Proponer soluciones

Martin Stuchtey, cofundador y socio director de SYSTEMIQ, señala que espera que el proyecto aporte claridad al debate global sobre las soluciones, que, a veces, son contradictorias, inviables y no sustentables.

Por ejemplo, la incineración y la quema abierta de plásticos están en alza y, si nada cambia, podría aumentar de 49 millones de toneladas métricas en 2016 a 133 millones de toneladas métricas en 2040.

El reciclado es uno de los métodos más efectivos de reducción de plásticos vírgenes, pero primero tienen que ser recogidos y, hoy en día, dos mil millones de personas no tienen acceso a sistemas de recolección de desechos.

Para 2040, ese número se duplicará a cuatro mil millones, especialmente en áreas rurales en los países de medianos y bajos ingresos.

Pew descubrió que, para cerrar la brecha de recolección y conectar a las personas al sistema de basura, habrá que conectar a 500.000 personas por día, todos los días, entre hoy y 2040. Eso es inconcebible, pero se incluyó en el informe para transmitir la atrocidad de los problemas involucrados en la contención de la basura a escala global.