Unas 800 figuras opositoras, periodistas, activistas, jueces, líderes sociales y hasta secretarios de Estado, han sido espiadas por el gobierno de Peña Nieto, así lo han hecho público diversos medios. El presidente pretende informarse de las cosas espiando a quienes lo critican y denuncian los abusos de su gobierno. El viejo estilo priista.

Por Jesús Ramírez Cuevas

Regeneración, 24 de junio de 2017.- El escándalo del espionaje del gobierno a periodistas, activistas y organizaciones, ha tenido repercusiones internacionales. Las condenas al gobierno mexicano por espiar a sus ciudadanos no se han hecho esperar.

– La difusión del espionaje político ha sido un duro golpe contra el presidente Peña Nieto y la de por si maltrecha credibilidad de su gobierno. Hay señalamientos de que es una filtración que viene de dentro del gobierno.

– El hecho difundido confirma lo evidente para todos: que el gobierno utiliza los sistemas de inteligencia para espiar a sus adversarios políticos, periodistas, activistas, organizaciones, jueces, funcionarios públicos, líderes sociales.

– El espionaje político es una de las herencias siniestras del viejo régimen autoritario, como ha sido la tortura sistemática, la desaparición forzada y la ejecución extrajudicial. Se espía a los opositores o figuras críticas para buscar vulnerabilidades para desprestigiarlas, mediante la filtración de llamadas editadas a modo o de episodios incómodos de su vida personal. Este método lo vimos en las filtraciones para desprestigiar a la oposición en las pasadas elecciones.

– La novedad son los reportajes de prensa internacional que han documentado que por lo menos 800 personas que han sido espiadas por el gobierno de Peña Nieto, a través del programa Pegasus y de otros programas espías.

– The New York Times publicó la semana pasada el informe “Gobierno espía” de Citizen Lab y las organizaciones Article 19 Oficina para México, R3D: Red en Defensa de los Derechos Digitales y Social TIC. La investigación documenta 88 casos de vigilancia sistemática del gobierno en contra de defensores de derechos humanos y periodistas, en los que se empleó el spyware Pegasus, de origen israelí, para vulnerar la seguridad de los teléfonos inteligentes de sus objetivos, con la finalidad de espiarlos y obtener información confidencial y privada de ellos.

– Al principio se hizo hincapié en que los espiados eran solo periodistas, activistas y ciudadanos. Pero días después, el semanario Eje-Central afirmó poseer un informe de inteligencia que integra una lista de 729 personas (incluidas figuras de oposición, jueces y secretarios de Estado) que fueron espiadas entre agosto y septiembre de 2015.

– El semanario afirma que “se trata de una operación de espionaje ejecutada desde las oficinas del gobierno federal”, en la que se utilizó el sistema Pegasus para invadir teléfonos celulares de políticos opositores, funcionarios del INAI, artistas, periodistas, secretarios de Estado, hijos de políticos, empresas de seguridad, abogados de narcotraficantes, universitarios, policías federales, médicos, defensores de derechos humanos; integrantes del Consejo de la Judicatura Federal, miembros de la Sección 22 de la CNTE, exdiputados federales y locales, órganos de fiscalización estatales, deportistas, funcionarios públicos de alto nivel, municipales y estatales, jueces y hasta un hijo de Andrés Manuel López Obrador.

– El presidente Peña Nieto negó que su gobierno espíe a sus ciudadanos. Sin embargo respondió amenazante al ordenar una investigación a la PGR para que “deslinde responsabilidades y determine si tienen sustento dichas afirmaciones y cuál es su origen, y que aplique la ley contra aquellos que han levantado estos falsos señalamientos contra el gobierno”.

– Los periodistas y activistas que han denunciado el espionaje tomaron la declaración como una amenaza y no puede ser de otra manera si 60% de las agresiones a periodistas y defensores de derechos humanos provienen de algún funcionario público y continúan en la impunidad.

– Los beneficiarios de la decadencia actual del país, no quieren que nadie cuente ni denuncie lo que pasa. Y parafraseando a Porfirio Díaz, cuando aparece una denuncia en su contra, ordenan: “Espíenlos en caliente”.