Gobierno gasta más en importar que en producir alimentos y crea más pobres: CNPA

“En 2016, México gastó 578,760 millones de pesos en importaciones agroalimentarias, mientras que solo se invirtió 52,330 millones de pesos en programas de fomento productivo”.

Regeneración, 07 noviembre 2017.- El dirigente de la organización campesina Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA) y promotor de Morena, José Narro Céspedes, asegura que “el gobierno de México ha llegado al absurdo de gastar más en importar, que en producir nuestros propios alimentos”.

En una entrevista con Quadratín Oaxaca, Narro Céspedes expresó:

“México se encuentra con un alto índice de dependencia alimentaria; la carne que consumimos el 40% viene del extranjero, el 20% del frijol, el 33% del maíz el cual es originario de Mesoamérica, el arroz ya ni en Morelos se cultiva y dependemos en un 85%, la soya en un 95%, así ningún negociador podrá arribar a un acuerdo medianamente favorable con el Gobierno de Trump”.

Narro Céspedes explicó que la apuesta de importación masiva de alimentos, sume a la mayoría de trabajadores del campo en situaciones de miseria.

“En 2016, México gastó 578,760 millones de pesos en importaciones agroalimentarias, mientras que solo se invirtió 52,330 millones de pesos en programas de fomento productivo”.

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Para Narro, el maíz es quizá el mejor ejemplo de lo que sucede en el agro mexicano y de su relación económica con los vecinos del norte.

“México es la cuna del maíz para el mundo, los campesinos que lo siembran se encuentran en todos los climas, en todas las latitudes, casi todos son de los más pobres, mientras el Maíz es  el primer alimento en importancia en el mundo; se producen 1024 millones de toneladas, en México solo 22, es decir sólo el 2% de la producción mundial y preguntó: ¿quién creen que es el líder mundial de producción de maíz?  Obvio, Estados Unidos,” concluyó.

Para él, la diferencia entre los agricultores de México y de Estados Unidos, es abismal, pero más que medir las asimetrías destacó que la principal diferencia es en políticas públicas y en el compromiso de su gobierno para defender el sector.

Por ejemplo, EU cuenta con una Ley Agrícola expedida en 2014 y vigente hasta 2023, sus objetivos de manera explícita son: mantener el nivel ingreso de los productores y mantener el carácter estratégico de la agricultura en términos de producción y abasto, seguridad alimentaria en caso de conflicto internacional.

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El carácter de largo plazo, hasta el 2023, les permite asignar  recursos desde el período del 2002 y proyectados al 2023, los cuales pasarán de 227 a 956 mil millones de dólares, esto representará un crecimiento promedio anual de 7.1% anual. Es decir, una tasa de crecimiento por arriba del PIB, aún en condiciones de crisis, según datos de la Consejería Agropecuaria de los Estados Unidos.

Por nuestra parte, comentó, “nuestro gobierno improvisa año con año y los recortes a los presupuestos para el campo de la SHCP están al orden del día pues a los grandes capitales y a nuestro gobernantes, los campesinos pobres no les interesan, es más, podemos afirmar que les estorban, sólo sirven en las elecciones”.

José Narro Céspedes afirmó: “Necesitamos un cambio de régimen, un cambio de modelo en la aplicación de políticas públicas y un nuevo gobierno que tome en cuenta a los pequeños agricultores en el desarrollo del país, que se nos deje de tratar, como pobres y marginados y en cambio  se nos asista como productores de alimentos, como  proveedores de recursos naturales y defensores del  medio ambiente, en una palabra: como sujetos de derecho capaces de enfrentar los retos del país y de nuestros propios pueblos rurales.”

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“Debemos renovar a las instituciones que atienden el campo mexicano y romper con la inercia de servidores corruptos e ineficaces; de programas aislados y sustituirlo por  acciones, estrategias y proyectos ubicados en el marco del desarrollo de una región.”

Aseguró que “debemos convertir a Zacatecas en un emporio mundial de productor de frijol; a México en el principal productor de hortalizas del mundo; y transitar a la producción orgánica y certificada, transformar al campesino y su familia en el sujeto social que recupere la soberanía alimentaria y con ello fortalecer a México”, concluyó.

 

Con información de Quadratin Oaxaca

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