Moreno Valle espió a sus aliados, colaboradores y hasta su esposa

De acuerdo a una investigación periodística, Rafael Moreno Valle, espió durante su gobierno a sus adversarios y críticos, pero también contra sus propios colaboradores, aliados y hasta su propia esposa, Martha Erika Alonso.

Regeneración, 04 julio 2017.- De acuerdo a la investigación del reportero de La Jornada de Oriente, Martín Hernández Alcántara, el gobierno del exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, se basó en gran medida en el espionaje contra sus adversarios y críticos, pero también contra sus propios colaboradores, aliados y hasta su propia esposa, Martha Erika Alonso.

Este secreto a voces lo han confirmado varias de sus fuentes, en relación a que el ahora exmandatario poblano contaba con expedientes personales de empresarios, políticos, periodistas, exfuncionarios estatales, académicos y de cualquier actor que pudiera tener algún tipo de liderazgo o tribuna social en la entidad.

“Esos expedientes”, refiere, “podían contener cualquier cantidad de cosas privadas que podrían perjudicar la vida familiar o pública, como una relación extramarital, por ejemplo, o una preferencia sexual, desde eso o hasta quienes igual tenían una cola muy larga”.

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Señala que en el sexenio pasado fue de dominio público que estos expedientes lo mismo se usaban para presionar, que para chantajear, conseguir favores políticos, obtener sumisión en el Congreso del Estado o para obligar a jueces y magistrados a emitir determinados fallos.

Igual, agrega el periodista, “se sabía que Moreno Valle vigilaba a sus propios funcionarios, para así saber con quienes hablaban, con quienes se reunían”.

Esta información fue corroborada por exfuncionarios estatales, quienes reconocieron que todos tenían la certeza de que eran espiados, que sus celulares estaban interferidos y señalaban como responsable de eso al actual diputado federal Eukid Castañón.

Hay indicios de que el gobierno de Moreno Valle no sólo usó el software Galileo para espiar.

A mediados de 2015, el estudiante Carlos Arafat Rosas, señalado como perseguido político del morenovallismo, aseguró que en su expediente penal encontró fotografías que evidentemente le fueron tomadas con drones.

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Igual, hay versiones de que operaban camionetas con equipos que permitían grabar conversaciones a distancia.

La exdiputada federal Roxana Luna dice que es un hecho que el espionaje fue un elemento fundamental para el control político que ejerció Moreno Valle. “Sólo así logró someter a la clase política de la forma en que lo hizo”, recalca. En su caso, indica que en dos ocasiones tuvo evidencias de que sus líneas telefónicas fueron interferidas pues fueron filtradas a los medios de comunicación.

La clase política poblana prevalece una especie de paranoia o psicosis, por lo que en reuniones políticas de relevancia optan por dejar los celulares afuera.

Entre los actores políticos de Puebla persiste la sospecha de que el espionaje sigue, pues nadie ha informado sobre el destino que tuvo el equipo que adquirió la pasada administración a Hacking Team.

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Y presumen que Moreno Valle mantiene su red de espionaje no sólo por su proyecto presidencial, sino por su interés de lanzar a su esposa Martha Erika Alonso como candidata del PAN a la gubernatura en 2018.

 

Con información de Proceso y La Jornada de Oriente

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