Camiones cargados con costales de maíz marca DEKALB, de la empresa Bayer, llegaron a Iztacahuayo, en la Huasteca, repartieron maíz híbrido a los campesinos

Regeneración, 29 de agosto de 2020. El medio local Radio Huaya dio a conocer que en días pasados, llegaron sorpresivamente a Iztacahuayo, municipio de Benito Juárez, Veracruz camiones cargados con costales de maíz marca DEKALB, de la empresa BAYER.

Cabe señalar que, BAYER es el laboratorio fabricante de la aspirina, pero hace unos meses compró la empresa Monsanto, la principal acaparadora de semillas híbridas y transgénicas del mundo.

BAYER invade tierras de la Huasteca

Y BAYER ya empezó su tarea de invadir las tierras de los campesinos de la Huasteca y de la parte baja de la sierra, con semillas de fuera.

Los funcionarios del Ayuntamiento de Benito Juárez, acompañaron a los enviados de BAYER quienes empezaron a repartir una costalilla de maíz híbrido por cada campesino de la zona, con solo presentar su credencial, un maíz blanco chiquito pero bien pintado de rojo.

En abril de 2020, se aprobó la ley de defensa del maíz nativo. Esa ley claramente prohíbe la entrada de maíz híbrido en las zonas donde hay maíz nativo.

«Declarar a la protección del Maíz Nativo y en Diversificación Constante en todo lo relativo a su producción, comercialización y consumo, como una obligación del Estado para garantizar el derecho humano a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, establecido en el tercer párrafo del artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos», dice la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo.

«Establecer mecanismos institucionales para la protección y fomento del Maíz Nativo y en
Diversificación Constante», agrega.

Y toda la huasteca y la sierra es una región con la mayor variedad de maíz nativo.

A cada campesino de la zona, le regalaron un cubre boca con el escudo de BAYER pintado y con la frase: “JUNTOS, MÁS FUERTES”.

La intención de esta empresa MONSANTO BAYER es acabar con el maíz nativo para que la gente tenga que comprar la semilla a precios muy altos.

Además, a cada campesino indígena le pusieron una grabadora para que dijera la frase: Tlascamati BAYER, para que además tenga que agradecer la invasión con semillas de maíz y fertilizantes químicos en su territorio.