Maldivas: Cinco biólogos marinos y buzos mueren en una cueva

Se sumergieron a 70 metros en el atolón de Vaavu y no volvieron. El rescate tuvo una sexta víctima al entrar a la cueva

Regeneración, 20 de mayo 2026– El jueves 14 de mayo, cinco italianos se adentraron en una cueva submarina en el atolón Vaavu, en Maldivas, una nación en el sur de Asia, dentro del océano Índico. No lograron volver a la superficie.

Alerta

Después de cuatro horas desde que comenzaron a bucear, el equipo del yate que los transportó envió una alerta.

Cuando los rescatistas llegaron al lugar, ya era demasiado tarde.

Los días siguientes transcurrieron con una operación de rescate que resultó ser casi tan riesgosa como el propio accidente.

Un buceador militar maldivo falleció mientras trataba de alcanzar los cuerpos.

Búsquedas

Las búsquedas fueron reprogramadas varias veces debido a las malas condiciones climáticas.

Expertos de Finlandia, Australia, Gran Bretaña y Estados Unidos tuvieron que ayudar para recuperar los cuerpos de las víctimas desde una cueva a casi 70 metros de profundidad.

Las autoridades de las islas han señalado que este es el peor accidente de buceo en la historia del país.

Los turistas italianos que perdieron la vida no eran inexpertos en el agua.

Profesionales

Todos tenían vínculos profesionales con el océano :eran biólogos marinos, instructores de buceo o ambas cosas.

Monica Montefalcone, de 50 años, ejercía de profesora de biología marina en la Universidad de Génova y era una reconocida experta en ecosistemas de coral.

Quienes la conocían la consideraban una buceadora metódica y estricta. En 2004, había sobrevivido a un tsunami mientras buceaba cerca de las costas de Kenia.

La acompañaba su hija, Giorgia Sommacal.

Viaje anual

Su novio le contó al medio italiano ‘Il Messaggero’ que la joven de 22 años solía viajar a Maldivas en mayo para practicar buceo con su madre.

Muriel Oddenino, de 31 años, trabajaba junto a Montefalcone en la Universidad de Génova como bióloga marina y ecóloga.

Era autora de investigaciones científicas y una buceadora experimentada.

Federico Gualtieri, también de 31 años, se graduó en biología marina y ecología en la misma universidad en marzo.

Instructores de buceo

Era estudiante de Montefalcone. En su tesis, le agradecía por haberlo guiado y animado a perseguir sus sueños. Era instructor de buceo además de científico.

Gianluca Benedetti, de 44 años, tenía el cargo de gerente de operaciones, era instructor de buceo certificado y capitán de barco.

Su cuerpo fue el primero que se encontró en la entrada de la cueva.

El grupo viajaba en el Duke of York, un yate de 36 metros operado por Luxury Yacht Maldives.

Expedición

La expedición fue organizada por Albatros Top Boat, un operador con experiencia en turismo científico.

En el barco viajaban otros 20 italianos que resultaron sin lesiones.

El jueves 14 de mayo, las condiciones del tiempo no eran óptimas. Se había emitido una alerta amarilla por el clima.

Las olas estaban agitadas y había ráfagas de viento que alcanzaban hasta 50 kilómetros por hora. A pesar de esto, los cinco italianos decidieron sumergirse.

Inmersión

La inmersión comenzó a las 9:45 de la mañana en el sistema de cuevas de Dekunu Kandu, cerca de la isla de Alimatá.

A las 13:45, los otros miembros del equipo empezaron a inquietarse al notar la ausencia de los cinco buceadores.

Por esta razón, tomaron la decisión de avisar a la Policía de Maldivas.

Las labores de búsqueda y rescate se iniciaron de inmediato, pero las condiciones dentro de la cueva complicaban las operaciones.

Corrientes

Había corrientes fuertes y difíciles de predecir, pasillos angostos que llevaban a una cámara amplia y mucha oscuridad.

El sistema de cuevas submarinas donde ocurrió el incidente es uno de los más conocidos en la región de Vaavu.

Mide aproximadamente entre 200 y 260 metros de longitud y su parte más profunda se encuentra a unos 70 metros bajo el nivel del mar.

La entrada ya está situada a cerca de 50 metros de profundidad.

Perspectiva legal

Este aspecto es relevante desde la perspectiva legal, puesto que en Maldivas se permite el buceo recreativo y comercial hasta un límite de 30 metros.

Para exceder este límite, se requiere una autorización especial de la autoridad náutica.

Hasta el momento se desconoce si las víctimas contaban con dicho permiso, pero se presume que no era así.

Esto se debe a que el viaje estaba catalogado como una expedición para «muestreo de corales superficiales».