Dos integrantes de la Flotilla Global Sumud denunciaron abusos físicos y psicológicos sufridos bajo custodia israelí
Regeneración, 22 de mayo 2026– La doctora Violeta Núñez Rodríguez, profesora e investigadora en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Xochimilco, y la activista Sol González Eguía, llegaron al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México después de participar en la Global Sumud Flotilla.
Denuncia
Al llegar, las dos denunciaron haber sufrido abusos físicos, psicológicos y distintas formas de tortura por parte de las fuerzas armadas de Israel.
Esto ocurrió después de que las embarcaciones de la flotilla fueron interceptadas en aguas internacionales.
Dada la seriedad de lo sucedido, las activistas informaron que solicitarán una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
En esa reunión, demandarán oficialmente la ruptura de relaciones diplomáticas con el gobierno de Benjamin Netanyahu.
Recibimiento
Algunos simpatizantes del movimiento pro Palestina se reunieron en la Terminal 1 del aeropuerto para recibirlas.
Las activistas comentaron que el gobierno israelí ha incrementado los niveles de violencia y confesaron que llegaron a tener miedo por sus vidas.
González Eguía afirmó que los militares aplicaron tratos humillantes que atentan contra la dignidad humana.
Esto pone en duda el nivel de violencia que se ejerce contra la población civil palestina sin supervisión pública.

Abusos
En un contexto donde estos abusos fueron realizados contra casi quinientos participantes internacionales de una flotilla humanitaria.
Núñez Rodríguez indicó que el grupo fue secuestrado en aguas internacionales por las fuerzas de ocupación.
Luego, estuvieron detenidos durante tres días y dos noches en un barco prisión, antes de ser llevados a un centro penitenciario donde sufrieron torturas.
Según el informe proporcionado por la académica, cincuenta miembros de la flotilla global están actualmente en hospitales.
Fracturas y agresiones
Entre ellos, treinta y cinco tienen diversas fracturas en costillas, piernas, hombros y brazos.
Cinco personas recibieron inyecciones con un líquido desconocido.
Y al menos quince activistas han informado haber sido víctimas de agresiones sexuales durante su confinamiento.
La experiencia fue traumática y dejó huellas físicas que denunciaron a causa de los múltiples maltratos sufridos.
No obstante, ambas activistas afirmaron que seguirán organizando flotillas para llevar ayuda humanitaria a Palestina.

















