Microcréditos: usureros de largo alcance

Enfocado en créditos para personas de bajos recursos, principalmente mujeres, Banco Azteca y Compartamos Banco tienen un esquema exitoso que se basa en robar a sus clientes exigiendo hasta 10 veces más del monto original.

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Regeneración 12 de marzo del 2016.- Aprovechándose de sectores que no cumplirían con los requisitos de instituciones bancarias más consolidadas, Compartamos Banco y Banco Azteca han enriquecido a sus inversores a costa de las personas más pobres del País.

¿Compartamos?

Compartamos Banco, fue fundado por José Ignacio Avalos Hernández, y está posicionado fuertemente en México y otros lugares de América latina; se enfoca en atender a los usuarios de menos recursos, principalmente a mujeres.

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El también presidente de Un Kilo de Ayuda se ha beneficiado de Compartamos Banco a tal punto que cobra a sus clientes más del 100 por ciento de intereses, como lo relató Bloomberg en un perfil que realizó en 2012.

“Impulsado por las tasas de interés anuales que pueden superar el 100 por ciento, es uno de los bancos con más éxito financiero de México, proporcionando a los inversores una rentabilidad anual sobre el patrimonio promedio del 53% en los últimos siete años”.

El esquema principal de la financiera Compartamos es dar créditos grupales, en la modalidad de “deudores solidarios”: Un crédito grupal respaldado por pagarés firmados por cada deudor por el monto total de la deuda. Lo que quiere decir que si entre todos piden 30 mil pesos y son 10 personas en el grupo, el banco tiene en su poder 10 pagarés firmados (uno por cada miembro del grupo) por 30 mil cada uno. Y si uno no paga, el banco puede cobrarles a todos el total de la deuda, es decir 30 mil a cada uno, lo que haría que el banco recibiría hasta 300 mil pesos por haber prestado sólo 30 mil.

Los montos que prestan van desde los 3 mil 500 pesos y hasta 60 mil pesos, empezando con montos bajos la primera vez que te prestan y en base a las veces que hayas pedido y pagado los créditos anteriores, te van subiendo el límite del nuevo crédito.

Las tasas de interés establecen un CAT (Costo Anual Total) que va desde el  76.8 por ciento hasta el 126 por ciento (dependiendo del monto, el plazo y el tipo de crédito), lo que es incluso más caro que las tarjetas de crédito. Por si fuera poco, al tramitar el crédito debes firmar un pagaré comunitario y solidario, es decir que si uno deja de pagar, aunque todos los demás sí paguen, TÚ responderás por quien no pague, con lo que llaman “solidario”.

Además del pago de la mensualidad, cada miembro del grupo debe aportar una cantidad para ahorro.

Periódicamente, los miembros del grupo deben juntarse en un lugar para que cada uno pague lo que le corresponde, pero al ser un crédito solidario, si uno no puede pagar, aunque los demás sí lo hagan, no podrán abonar  el dinero reunido, ya que los pagos deberán hacerse de forma completa por el monto total de la amortización que corresponda, incluyendo los impuestos, intereses sobre saldos insolutos y gastos que se hayan causado. Es decir que si los que pagaron quieren hacer el pago deben poner el dinero del que no pagó y completar el depósito, para luego proceder a cobrarle al que no pudo/quiso pagar.

En pocas palabras, si alguien no cumple, perjudica a sus compañeros y puede traerle consecuencias graves a sus finanzas.

Lo mismo para Banco Azteca…

Créditos similares promueve Banco Azteca como indica en este testimonio Juana Beltrán.

“Si es un grupo de seis y únicamente dos integrantes pagan el microcrédito, meten en problemas a todos sus miembros”, relata Beltrán, quien afirma que en ningún momento fue informada por Banco Azteca sobre las desventajas de contratar un microcrédito grupal ni sobre las responsabilidades que se asumen como grupo. “Yo creía conocer a las personas con las que contraté el microcrédito y nunca me imaginé que otra persona y yo seríamos las únicas que realmente abonaríamos a la deuda”, señaló.

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Una de las grandes desventajas de los préstamos en grupo, es que generalmente los miembros del grupo no se conocen entre sí, por lo tanto, no saben qué tan responsables son. De hecho, aún cuando conoces a la persona y sabes que es honesta y trabajadora, puede llegar a fallar en los pagos, cuando no las conoces el riesgo se incrementa.

En diversos testimonios en la red, personas que han contratado este tipo de créditos han denunciado que la financiera no ha querido entregarles sus pagarés porque alguna persona incumplió con los pagos y ello los hace ser deudores aunque hayan pagado todos sus amortizaciones.

¿Y los dueños?

Mientras los miles de deudores de ambas financieras luchan todos los días por realizar sus depósitos o se encuentran en situaciones de vulnerabilidad económica, los dueños de los bancos son personajes que ostentan fortunas que los mantienen en la lista de los más ricos o influyentes de México.

En el caso de José Ignacio está entre los líderes mexicanos y se le reconoce como filántropo por encabezar la fundación Un Kilo de Ayuda, cuando el dinero que sostienen la organización es de contribuyentes en diversas colectas.

En tanto, Ricardo Salinas Pliego quien se posicionó en el lugar siete de los hombres más ricos de México con una fortuna que asciende a los 4 mil 300 millones de dólares.

Las opciones de financiamiento de los sectores más pobres del País, dejan de lado las terribles condiciones en las que se contratan los servicios de las bancas que generalmente son usureros de largo alcance.

Fuentes: Condusef, Bloomberg, Indesol, Forbes.