Por Manuel Pedrero

Encrucijada, dilemática situación, no por moral ni principios o ideales sino por mera supervivencia política, hablo por supuesto la situación actual que tiene el PRI. El contexto es simple, el presidente AMLO pretende que la CFE tenga más fortaleza ante los privados ostentando el 54% de la generación, producción y venta de electricidad a los mexicanos.

Para que eso pase, se tiene que reformar la Constitución y enviar una iniciativa de reforma constitucional. Las reglas ya las conocemos: para una reforma constitucional se necesitan 2/3 partes de la cámara de diputados, eso significa 333 votos a favor de los 500 disponibles; el detalle es que Morena y aliados juntos reúnen 277 diputados lo que significa que les hace falta 56 para que la reforma pase.

El PAN bajo sus estatutos de la defensa del libre mercado (que en una traducción directa se trata de defender a las empresas privadas) se posiciona con una negativa necia y arrogante, plantados como flores marchitas que no les da el sol, pero comparten pradera con las otras flores.

El PRD esta zombificado; ellos no saben qué hacer o qué decir hasta que les ordenen qué hacer y qué decir. Quien les da las órdenes de sus acciones es, desde luego, su proxeneta político-empresarial, el señor X. Movimiento Ciudadano solo tiene 23 diputados, están expectantes y, por lo menos, desde el senado Dante Delgado se ve curioso. Solo queda un último partido que definirá si esa reforma pasa o no, y es la desgracia más grande de México desde Díaz: el PRI.

El PAN tiene 114 diputados, no habrá dialogo, así que no habrá negociación; el PRD tiene 14, nomás una diferencia de 100 diputados entre el PAN, ya saben, los aliados. El PRI tiene 71 diputados, más que suficientes para alcanzar la meta de los 56 votos faltantes y aquí es donde se pone bueno.

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Me queda claro que AMLO podrá ser muchas cosas, excepto tonto; a muchos les parecía inadmisible las invitaciones que hizo el presidente a Quirino Ordaz, gobernador priista. Yo me reserve toda clase de comentarios, primero porque el sesgo de mi confusión no iba a servirme a mí ni a la gente y ahora lo entiendo, el tabasqueño empezó a construir los cimientos de alianzas no permanentes, pero si estratégicas para que las reformas de la 4T avanzaran.

Y sí, estamos hablando del PRIMOR. Esta semana el presidente le recordó al priismo de hoy el día de su nacimiento, una historia que en el tricolor muchos olvidan o ni siquiera saben. Evocó la memoria del Gral. Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos, quienes cuando fungieron como presidentes hicieron políticas que trascendieron en la historia, por ser en beneficio del pueblo: Cárdenas con la expropiación petrolera y López Mateos con la nacionalización de la industria eléctrica.

Esos son los episodios gloriosos que sí, son distantes hoy en día, pero que forman parte de la identidad histórica del PRI y, ciertamente, sería ingenuo no aceptar que hay un sector reducido, pero nacionalista dentro del partido, un sector que se opuso a la reforma energética, que tuvieron que callar por que la disciplina ahí es un dogma. AMLO magistralmente en la mañanera expresa lo que hará cuando se vote la reforma, pondrá los nombres de cada congresista que vote en contra en señal nacional y le manda un mensaje al PRI: ¿le van a fallar a su propia historia?

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El PRI ya dio su primera señal de vida ante la inminente votación; dicen que tendrán apertura al diálogo y a la negociación. ¡Madre de Dios!, esto hizo enfurecer al PAN, como pocas veces vemos, y en Acción Nacional se dieron el lujo de amedrentar al PRI y de darles un ultimátum feroz: “Si votan a favor, Va X México se acabó”; incluso hasta el diminuto y fláccido PRD los amenazo diciéndoles que ellos también se iban a salir (viniendo del PRD más que amenaza, es chiste; pero ya que te amenace una insignificancia como el PRD, es porque la situación está bastante jodida). ¿Qué hará el PRI?

A como yo lo veo, el PRI tiene dos caminos: el de la dignidad histórica o el de la subordinación permanente, porque pase lo que pase ya no serán amigos de nadie; si votan a favor, se acaba la alianza de Va X México, lo cual no significa que sean bienvenidos a la 4T y, al revés, si votan en contra continuarán la alianza, pero tanto el PAN y el PRD ya no los verán como antes, no como un aliado sino como una especie de mal necesario para subsistir en 2024.

Si tuviera a Alejandro Moreno enfrente, le diría dos cosas: la primera, que el rojo no le queda y, la segunda, no lo hagan por el hoy, háganlo para honrar su pasado, háganlo por el bienestar de la población que alguna vez gobernaron, pero, sobre todo, háganlo por la tumba de Cárdenas, de lo contrario, pobres de ustedes donde los veamos el 18 de marzo festejando un acto que constantemente deshonran con su neoliberal existencia.

Si mi hermano es responsable, que sea castigado: AMLO