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A Fátima con sólo 12 años de edad, le arrebataron la vida de una manera atroz. Su familia fue desplazada del Estado de México. Desde 2015 buscan justicia

Por Pita Ramírez

Regeneración, 31 de enero del 2018. ¿Qué metas o deseos querías cumplir a tus 12 años de edad?

Fátima Quintana Gutiérrez soñaba con estudiar la preparatoria y la universidad, quería ayudar a las personas por medio de la medicina. Por ello estudiaba, hacía sus tareas escolares con gusto, estaba en el cuadro de honor y se encargaba de la biblioteca de su escuela.

Ella deseaba seguir construyendo su futuro, anhelaba pasar estas fechas decembrinas con su familia. Sin embargo, todos estos planes se congelaron el 5 de febrero del 2015 cuando tres vecinos, la secuestraron, violaron y asesinaron brutalmente.

Sólo faltaban cuatro meses para su cumpleaños número 13.

Desde ese momento, todo cambió para la familia Quintana Gutiérrez. Sus vidas jamás volvieron a la normalidad. Enfrentaron y siguen enfrentando una serie de violaciones a sus derechos humanos.

“Desplazados y sin Fátima ya no se disfrutan estas fechas”

Hasta el momento el Estado de México no ha velado por su seguridad. Se han enfrentado a la impunidad, a la violencia y distintos cambios en su vida cotidiana, por ejemplo: el desplazamiento.

Por ello, estas fechas decembrinas, están llenas de dolor, angustia y mucha sed de justicia.

“Para mí y mi familia esta época no se vive igual. Nosotros ya no celebramos navidad ni año nuevo. El feminicidio de mi hija es algo que no se supera y no sólo hablo por mí, hablo por mis hijos, por mi marido, sobre todo por mi hijo Daniel que junto conmigo encontró el cuerpo de Fátima fracturado por la violencia.

No soy la única que no se siente con ganas de festejar. La realidad es que, con su perdida, a pesar de que recibimos terapia, aunque pasen 100 o 200 sesiones de terapia, esto no se borra. Es algo que no cierra. No es para que uno dijera, sabe qué, ya pasaron tres años y ya volvimos a ser la familia que éramos antes. Ni siquiera se asemeja un poco a lo que éramos antes. No tenemos nada que festejar.

Lamentablemente la sociedad ni las autoridades se dan cuenta que los asesinos no sólo asesinan a nuestras hijas sino también a nosotros. Nos dejan con ansiedad, ataques de pánico y depresión”.

¿Cómo festejar estas fechas?, se pregunta la señora Lorena.

“Ya no está Fátima. No sólo lo destruyen a uno de manera física, económica sino emocionalmente. Es una destrucción horrible. Es una fractura emocional para todos.

El estar desplazados es sobre todo ya no disfrutar de una navidad ni de año nuevo, vamos, el tener una silla vacía en nuestra casa. El ya no poder disfrutar”.

Estas son las palabras de Lorena Gutiérrez, madre de Fátima, quien, desde el día del feminicidio de su hija, ha luchado contra la impunidad, corrupción y negligencia de las autoridades mexiquenses.

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Fátima Quintana luchó por vivir

Los hechos ocurrieron mientras Fátima regresaba de la escuela Secundaria Técnica, José Antonio Álzate.

Eran aproximadamentel las 2:40, cuando a cien metros de llegar a su hogar, ubicado en el municipio de Lerma, Estado de México, fue interceptada y lesionada con una navaja por tres sujetos. Luis Ángel Ataide Reyes, Josué Misael Ataide Reyes y por otro hombre del cual está prohíbo mencionar su nombre por cuestiones legales.

Una vez lesionada, la llevaron a un área boscosa ubicada en la carretera Toluca-Naucalpan. Los sujetos, sin importar la edad, la violaron (pederastia), la golpearon y finalmente la asesinaron brutalmente.

El cuerpo de la menor, comunicó más que las palabras descritas en este texto:  fractura en ambas muñecas y tobillos, dislocación en un hombro. Quedó sin un ojo, sin dientes. Su cuerpo fue apuñalado 90 veces… la lista continua, pero es difícil escribir tantos actos que pesan y duelen, incluso a través de la escritura. Estremecen el alma.

¿Por qué depositar la violencia como territorialidad en el cuerpo de Fátima?

En todo este tiempo de atrocidad misógina, Fátima luchó y se defendió, pero eran tres sujetos contra ella. A pesar de todas las violencias depositadas en su cuerpo, Fátima no moría, es decir: ella quería seguir viviendo.

Los violadores y feminicidas, desesperados ante la valentía de Fátima, arrojaron piedras de 32 y 60 kilos sobre su cabeza. Fue así, que finalmente le quitaron la vida.

Después para esconder o “borrar” su crimen, la enterraron. ¿En realidad creyeron que un feminicidio se borra? ¿Podrán borrar de su mente las imágenes del aberrante hecho que cometieron? ¿Podrán sacarse de la cabeza la voz y la mirada de Fátima?

Mientras esto pasaba, la familia Quintana Gutiérrez hacía una búsqueda exhaustiva de su hija. El padre de Fátima buscaba por un lado y la señora Lorena por otro. Incluso, varios vecinos de la comunidad se habían unido para encontrar a la niña.

Durante esta investigación ciudadana, los padres de Fátima entablaron preguntas hacia alguno de los agresores ¿nos has visto a Fátima?

Tanta era la deseperación de encontrara su hija, que la señora Lorena tuvo una señal de lo que  le había ocurrido a su hija, en el camino encontró ensangrentados un cuchillo y la sudadera beige de su hija.

¿Qué le habrá pasado a Fátima? ¿Dónde estaba Fátima?

En todo este shock emocional, mental, incluso físico, vio como los tres responsables trataban de huir del lugar. Incluso uno de ellos llevaba la mochila escolar de la menor.

La comunidad también presenció esta escena, así que los persiguieron, los buscaron e intentaron lincharlos.

Sin embargo, la señora Lorena seguía buscando ¿en dónde estaba su hija? ¿qué le habían hecho estos sujetos?

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“Fátima, grita, habla, por favor, grita, que aunque sea muerta yo te voy a encontrar”, enunciaba con angustia la señora Lorena.

Por fin llegó al lugar de los hechos, lo primero que vio semienterrado fue un tenis, un calcetín y el pie de su hija. Era ella. Fatima desfigurada por la violencia.

Su hijo Daniel, con el que Fátima compartía juegos desde que eran más pequeños, le gritaba asombrado a su madre:

“¡Mamacita, sácala! ¡ahí está la manita de mi hermana! ¡sácala!

Estado de México ineficiente

A pesar de que la policía rescató a los tres feminicidas de ser linchados por los vecinos de la zona, debido a que la madre de Fátima quería que pagaran en vida; y de que encontraron en la casa de los hermanos Ataide ropa ensangrentada con semen, la cual pertenecía a todos los victimarios; 15 días después de estar hospitalizados por el intento de linchamiento,  dejaron libre al sujeto del que no se puede mencionar su identidad y a Josué Misael Ataide Reyes, que en ese entonces era menor de edad.

Sólo a Luis Ángel Ataide Reyes se le dictó sentencia de 73 años ocho meses de prisión.

Desde entonces, la señora Lorena y toda su familia han experimentado el sabor putrefacto de la injusticia mexiquense.

-¿Qué pasó con el menor de edad, por qué no lo detienen?

“Pasaron dos años para que lo detuvieran. Todos sabemos que la Fiscalía no comete sentencia, pero ellos cometieron omisiones de acuerdo a la investigación. Fue el Poder Judicial del Estado de México que dejó en libertad a este asesino. Lo dejaron en libertad, lo tenían y lo soltaron, que según no tenían pruebas, ¿qué más pruebas querían?

Si lo hubieran agarrado desde el primer momento, el menor hubiera sido procesado, hubiera estado desde el 2015 en el tutelar, cumpliendo los 5 años.

Porque en efecto a los menores de edad sólo se les da cinco años de prisión. Sin importar que haya violado o asesinado a mi hija.

Pero no, eso no sucedió debido las omisiones de la Fiscalía que con la ayuda del Poder Judicial, pues lo dejaron libre. Pasaron dos años para que por fin lo recapturaran y ahora sólo pagará 3 años en prisión, porque en el tutelar sólo lo pueden tener hasta los 23 años.

Es decir, tuvimos que peregrinar lo doble.”

-¿Cuál fue el motivo por el que dejan al otro sujeto en libertad?

Lo dejan en libertad, porque la Fiscalía del Estado de México, plasma en el expediente que no cuentan en el momento de la detención, el día del feminicidio de Fátima, no cuentan con tiras reactivas para comparar y hacerle pruebas genéticas.

Estas tiras genéticas sirven para comparar los perfiles genéticos de las muestras de sangre, ya había sangre de mi hija y sangre de un masculino. También en las ropas que nosotros les entregamos, también tenían sangre de un masculino y sangre de mi hija, estas ropas eran de los hermanos Ataide y la Fiscalía no contaban con tiras reactivas para comparar perfiles genéticos.

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Es decir, esta es la prueba total de las deficiencias de la Fiscalía del Estado de México, es la prueba de las omisiones. El principio de la corrupción que le da ayuda a los asesinos en el Estado de México.

Cuando estuvieron internados por 15 días en el Centro Médico, Adolfo López Mateos de Toluca, no les pudieron sacar muestras de sangre ni de saliva, de nada, porque violaban sus derechos de presunción de inocencia.

Otra de las omisiones o violación a los derechos de mi hija, porque en el Estado de México tienen más derechos los agresores que las víctimas, porque si usted les viola sus derechos son puntos para dejarlos libres.

El Estado de México es omiso, corrupto, inepto.”

Amenazas

Tras amenazas, llamadas intimidatorias e incluso que lanzaran disparos en contra de su hogar, la familia Quintana Gutiérrez tuvo que cambiarse de domicilio.

En una ocasión luego de que dejaran libre al feminicida innombrable (cuestiones legales), en plena audiencia el padre de este sujeto,  amenazó a la señora Lorena, incluso lo hizo  frente a la juez que le dictó libertad al feminicida: “empieza a temblar, perra, porque ya firmaste tu sentencia de muerte”, indicó.

La Familia de Fátima tuvo que hacer el trabajo que le correspondía a las autoridades mexiquenses. “Tuvimos que hacerle de investigadores, peritos, nosotros tuvimos que estar constantemente, diario, en la Fiscalía presionando, tocando puertas para pedir ayuda.”

Propósito 2019

La señora Lorena Gutiérrez desea que para este 2019, sentencien al culpable que falta, quiere que el Edomex pague “por haber violentado sus derechos y por el crimen de lesa humanidad que están cometiendo” contra ellos. “Porque el desplazamiento es un crimen de lesa humanidad”, argumentó.

“Le destruyen la vida a una. A una se le cierra el mundo. Y después qué va a pasar, qué va a ser de mis hijos, de nosotros, porque seguridad de que no nos pase nada, no la tenemos.”

Al respecto, también agrega que si se da una sentencia condenatoria para el agresor que falta,  la sociedad y los asesinos se darán cuenta de que  no pueden asesinar, no pueden matar a las niñas ni a las mujeres.

“Quiero decirles qué si una se fija una meta, que es la justicia, se cumplirá, porque la justicia sí existe, sólo debemos presionar. No desviarnos de esa meta.”

“Para este 2019, quiero sentencias, para que se vea que hay justicia.

Quiero vivos a los asesinos y pagando una condena, porque la muerte no es suficiente.  Los asesinos no deben de morir, deben de pagar en vida.”

2019: justicia y justicia…

 

 

Si quieres informarte más, visita: Regeneración

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