Durante el programa de desarme voluntario en la Basílica de Guadalupe, Sheinbaum exigió frenar el tráfico ilegal de armas norteamericanas
Regeneración, 9 de julio de 2026.– La presidenta de México encabezó el inicio de una nueva etapa del programa de desarme voluntario en la Basílica de Guadalupe.
La mandataria federal denunció firmemente que las tres cuartas partes del armamento decomisado en el país proceden de la frontera norte.
La jefa del Ejecutivo federal exigió corresponsabilidad internacional para frenar el flujo ilegal de estos artefactos bélicos hacia territorio nacional.
La postura oficial mexicana demanda respeto mutuo y acciones contundentes para pacificar las diversas regiones de la República.
Para profundizar en el reclamo diplomático, la mandataria emitió un mensaje claro dirigido a las autoridades de la nación vecina.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseveró textualmente que “la mayor parte de las armas vienen del país del norte, de los Estados Unidos”.
La funcionaria argumentó que dichos dispositivos cruzan de forma clandestina los límites territoriales para generar dinámicas delictivas en las comunidades mexicanas.
El gobierno mexicano mantendrá su exigencia de detener el contrabando que alimenta directamente a los grupos del crimen organizado.
Resultados cuantitativos del programa de desarme
El esfuerzo institucional coordinado entre los tres niveles de gobierno arrojó cifras altamente significativas durante los últimos dieciocho meses.
Los ciudadanos entregaron de manera voluntaria miles de dispositivos de fuego en los diversos módulos de recepción instalados en los templos.
La estrategia preventiva logró retirar de los hogares una gran cantidad de material explosivo y municiones de diversos calibres.
El éxito de la campaña radica en el principio de anonimato total otorgado a los participantes del canje.
Respecto al desglose pormenorizado del armamento recolectado a nivel nacional, las autoridades compartieron estadísticas precisas de las acciones operativas.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, detalló que los ciudadanos entregaron exactamente “11 mil 679 armas de fuego en el país”.
El reporte de la funcionaria federal incluyó el decomiso de miles de pistolas cortas, fusiles largos y más de mil granadas.
Los artefactos bélicos recolectados fueron destruidos de manera inmediata por personal especializado de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Estrategia local y pedagogía para la paz
Por su parte, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México presentó los avances específicos logrados en la capital.
La administración local coordinó la instalación de centros de canje en más de cien atrios de la Iglesia Católica.
Las autoridades capitalinas implementaron el intercambio de juguetes bélicos por artículos educativos para concientizar a los menores de edad.
La estrategia metropolitana busca transformar los entornos vecinales mediante el fomento de la cultura y el gusto por la lectura.
En su intervención, la gobernadora de la capital delineó los nuevos objetivos educativos que guiarán la campaña de pacificación social.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, precisó entusiasmada ante los asistentes que “ahora también vamos a cambiar armas por libros”.
La mandataria local propuso encender únicamente la pólvora de la palabra para construir una pedagogía comunitaria desde las infancias.
El acto público concluyó con la supervisión directa de los módulos de trituración de los dispositivos de fuego entregados.















