Estadio Olímpico Universitario cumple 67 años, abrió sus puertas en 1952

El Estadio Olímpico Universitario se construyó en ocho meses, en la obra participaron más de 10 mil obreros que trabajaron las 24 horas del día

 

Regeneración, 19 de noviembre de 2019. El 20 de noviembre de 1952 abrió sus puertas por primera vez el Estadio Olímpico Universitario de la UNAM.

En la inauguración se realizó la Ceremonia de Dedicación de la Ciudad Universitaria, encabezada por el exrector Luis Garrido y el entonces presidente Miguel Alemán.

Primera piedra

El 7 de agosto de 1950 se concretó un sueño. Ese día, en una hondonada del Pedregal de San Ángel se colocó la primera piedra del Estadio Olímpico Universitario.

En cada uno de sus rincones están grabadas historias de triunfos con tinte épico, el recuerdo de derrotas que calan el espíritu, y la memoria de los títulos que forjaron la leyenda de los Pumas de la Universidad Nacional, tanto en futbol americano como soccer.

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La obra civil se construyó en ocho meses, y en ella participaron más de 10 mil obreros que trabajaron las 24 horas del día.

Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO

Este recinto es parte fundamental del campus central, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO el 29 de junio de 2007.

El proyecto arquitectónico y la dirección estuvieron a cargo de Augusto Pérez Palacios, Raúl Salinas Moro y Jorge Bravo Jiménez, con la colaboración del entrenador de futbol americano Roberto Tapatío Méndez y el profesor Jorge Molina Celis, decano del atletismo universitario.

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Pérez Palacios, artífice de la obra, estudió en la Escuela Nacional Preparatoria de San Ildefonso y en la Academia de San Carlos; se recibió en 1933 con un proyecto de “Ciudad Universitaria” en los terrenos que pertenecían a la Hacienda de los Morales.

Un gran mural para el estadio de los universitarios

Visto desde el aire, el Estadio Universitario –como se le conoció en esa época– se asemeja a un sombrero de charro, para otros simula el cráter de un volcán. Está construido casi en su totalidad con base de mampostería de roca volcánica, aprovechándose al máximo el material propio del lugar.

Rodeado por las avenidas Universidad, Revolución, Insurgentes y el Periférico, desde el Estadio se observan el cerro del Ajusco y los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. En su lado oriente luce el relieve mural La Universidad, la familia y el deporte en México, realizado por Diego Rivera a los 66 años de edad; su relevancia dentro del movimiento muralista y en la pintura mexicana le asignaron un sitio en el magno proyecto plástico y cultural de Ciudad Universitaria.

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El altorrelieve, constituido por piedras de colores naturales (tezontle, piedra de río, tecali y mármol, entre otras) aplicadas con cemento, directamente sobre el muro en talud, es sólo una parte de la propuesta original, más ambiciosa, que consistía en recubrir la totalidad de los muros exteriores del recinto deportivo.

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