Fallece el reconocido psiquiatra chileno Claudio Naranjo

Psiquiatra Claudio Naranjo

Psiquiatra Claudio Naranjo fallece a los 86 años, llegó a ser un referente obligado de la Terapia Gestalt y la Psicología Transpersonal

Regeneración, 13 de julio del 2019. Psiquiatra Claudio Naranjo se destaca su labor en varios ámbitos, profesor, escritor, conferencista internacional, viajero incansable y altruista humanista en busca de la trasformación de sí mismo y de los demás, tratando de influir en la opinión pública.

El propio Claudio describe a sí mismo:

“Nací el 24 de noviembre de 1932 en Valparaíso, Chile. Crecí en un ambiente musical, asistí al colegio en Valparaíso y posteriormente en Santiago.

«Después de un comienzo muy temprano con el piano, estudié composición musical, pero dejé el Conservatorio Nacional después de mi ingreso a la Facultad de Medicina, me gradué como Doctor en Medicina en 1959.”

Entre otras cosas, la trayectoria de Claudio Naranjo se destaca por ser uno de los principales sucesores de Fritz Perls fundador de la terapia Gestalt.

Es considerado pionero en el estudio de la psicoterapia y el estudio de las tradiciones espirituales, pionero así mismo en el estudio de la etnobotánica y las plantas psicoactivas.

Colaboró con la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile para formar parte del Centro de Estudios de Antropología Médica (CEAM).

Este fundado por Franz Hoffman en 1960 y dedicado al estudio y reparación del efecto deshumanizante de los estudios de medicina.

Viaja y estudia en varias universidades de Estados Unidos,explora el campo del aprendizaje perceptual.

En la Ohio State University en Columbus cursa el Seminario de Psicología Social de Gordon Allport.

Por otra parte participa en el Centro para la Investigación y Evaluación de la Personalidad de la Universidad de California, en Berkeley entra en la atmósfera de la contracultura.

La Fundación Guggenheim, le permite regresar a Berkeley, para proseguir sus investigaciones en el Institute of Personality Assessment and Research (IPAR).

Dedicado a la investigación de la personalidad y de la creatividad.

Durante esta época se relaciona con distintos personajes de la contracultura y la academia, Carlos Castaneda, Herri Murray, Frank Barron, Fritz Perls, Charlotte Selver, Leo Zeff,

Regresa en 1967 a Chile dando inicio a un programa de desarrollo personal, mencionado en el Catálogo de Esalen como «Programa Esalen-en-Chile».

Ahí un grupo de estudiantes recibió una formación sistemática e integrada en Gestalt: ejercicios psicológicos, esgrima, movimiento espontáneo y expresión corporal.

También inicia investigaciones en psicofarmacología y en la exploración de la terapia psicodélica individual y de grupo.

Asiste en la Universidad de California, la primera Conferencia sobre el LSD, donde presenta sus investigaciones en psicoterapia asistida.

Poco después regresa a Berkeley California para proseguir sus estudios e investigaciones, pero esta vez su estatus es de inmigrante.

A partir de esta época, inicia la investigación del conjunto de técnicas psicológicas y espirituales en uso en el seno del «Movimiento del Potencial Humano», parte de este informe, formaría parte de su primer libro: The One Quest.

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La muerte accidental de su único hijo, la víspera de la Pascua de 1970, pareció ponerle un punto final a una etapa de su vida.

Comenzó con una peregrinación bajo la dirección de un maestro espiritual llamado Oscar Ichazo, que incluyó un período de aislamiento, en el desierto cerca de Arica, al norte de Chile, en busca del acceso a la vida contemplativa y el guía interno.

Reintegrado a sus labores, Naranjo retoma la formación y capacitación de alumnos en Gestalt, el trabajo que inicialmente fuera “una improvisación”.

Acabó por convertirse en un programa en torno al cual se estableció el diseño de procesos y supervisiones posteriormente conocido como Programa SAT.

Los siguientes años continúa desarrollando sus técnicas de terapia, en donde destaca la aplicación de diagnóstico y terapéutica del Eneagrama.

Por otra parte imparte cursos por Europa y colabora para distintas revistas, a la par que continúa escribiendo.

A finales de los años ochenta había su primer libro sobre la terapia Gestalt y publicado dos nuevos volúmenes sobre el tema.

También publica tres libros sobre el Eneagrama, un libro titulado La agonía del patriarcado.

Y otro sobre meditación The Way of Silence and the Talking Cure.

Así como Cantos del despertar -una interpretación de los grandes libros de Occidente como expresiones «del viaje interior» y variaciones sobre «el mito del héroe».

Desde finales de los años noventa, se dedicó a dar conferencias sobre educación, procurando influir en la transformación del sistema educativo.

Ello, desde la convicción que nada es más esperanzador respecto a la evolución social que el fomento colectivo de la sabiduría individual, la compasión y la libertad.

El libro Cambiar la educación para cambiar el mundo, publicado en español en 2004, fue concebido inicialmente como un estímulo para los profesores formados en el Programa SAT.

Los últimos años escribió y publicó estos libros: –Sanar la civilización;
-El ego patriarcal; -El viaje interior; -Hermenéutica musical;

-27 personajes en busca del ser; – La revolución que esperábamos; -Budismo dionisiaco y Ayahuasca

Han pasado pocos instantes, y ya muchos de sus seguidores y alumnos recuerdan sus frases y enseñanzas.

Especialmente por esa particular visión del mundo que solía tener y proponer constantemente.

Este médico locuaz que proponía una forma sana de relaciones humanas para tener un mundo mejor, desde su perspectiva el cambio se pude hacer a través de la educación.

“Creo que el hundimiento es nuestra esperanza. Vamos en el barco patriarcal con nuestra parte instintiva eclipsada e implícitamente criminalizada».

«Parece obvio pensar que buscamos la felicidad, pero lo hacemos por mal camino y tal vez nos engañemos y queramos otra cosa, quizás la comodidad».

«Hay muchas cosas a las que llamamos felicidad, pero no tenemos ni la más mínima idea de lo que es la plenitud. El amor lo tenemos muy idealizado, pero no es una prioridad».

«No educamos para el amor. No se puede usar la palabra amor ni en el mundo académico, ni en el mundo burocrático, ni en los negocios».

«Está fuera del vocabulario. Se considera algo sentimental o un residuo de una religiosidad arcaica” – dice, Claudio Naranjo

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A continuación, repasamos una serie de importantes enseñanzas, que según afirmó Claudio Naranjo, podrían ayudar,para crecer de un modo más saludable.

– Repensar el rol de los padres y la niñez
  1. Ser menos severos y más comprehensivos con los chicos:

«El niño es un ser que nace libre, y poco a poco es domesticado a través del miedo. La palabra que más escucha, es el ‘no’, para evitar hacer lo que le gusta. La llamada moral del padre severo piensa que con la amenaza se puede corregir a los niños, pero se podría intentar con la comprehensión, y preguntarle qué es lo que le pasa. En definitiva, se cree que el niño es malo, y por eso no querrá obedecer. Esta lógica se aplica a los delincuentes, aumenta la severidad ante la necesidad de doblegar».

  1. No confundir respeto con amor:

«A un niño se lo puede castigar de manera cariñosa, con comunicación. Puede haber una forma de crear respeto sin temor. A los padres les gusta mucho ser respetados, es un mandamiento cristiano: ‘respetarás y honrarás al padre y la madre’. Yo creo que esa ley religiosa, en realidad, es el amor de los padres, pero se fue transformando en el respeto hacia una autoridad intocable».

  1. Tener más contacto físico:

«Como patrón, parece que los humanos tienen falta de tacto, y eso genera problemas en la infancia.

Se debe a la sumisión de la mujer, y que la civilización es demasiado masculina.

En los gatos, por ejemplo, la mamá lame a sus gatitos. Para sobrevivir no basta solo con comida, también se necesita el tacto, la comunicación».

  1. Además de querer a los niños, hay que mejorar individualmente:

«Siempre se dice que a los niños hay que quererlos, pero es un consejo que no nos lleva muy lejos. Ya estamos queriéndolos, son nuestros hijos.

La clave es hacer algo para mejorar como persona. Pero es cierto, cada vez hay menos tiempo, una esclavitud laboral muy fuerte y poco espacio para el ocio».

  1. Buscar tiempo libre para compartir:

«Salimos muy heridos y resentidos de las heridas que recibimos en la infancia, por la carencia de amor también, que es una epidemia.

Los padres, con el trabajo y la situación económica, han perjudicado a los chicos.

¿Dónde está el tiempo para los niños? Cada generación está en la situación de querer ser querido.

Porque los padres no pudieron llenar esa situación de amor en la infancia.

Cuando deben dar amor a sus niños, también están en falta de cariño por su pasado, y entran en conflicto.

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No tienen la plenitud para hacerlo».

– Cambiar la mentalidad
  1. Dejar de pensar como cazadores y recolectores:

«Todos somos víctimas de una sociedad enferma. La civilización es una respuesta a una situación traumática del mundo, dice Freud.

Lo que llamamos un mundo civilizado, es un mundo muy inmoral. Conquistamos todo, y queremos seguir conquistando, pero ya no hay qué conquistar.

Es como si siguieran viviendo pensando que se va a acabar la comida, se va acabar el territorio y que hay que defenderse, como en las épocas de escasez».

  1. Volver a actuar de modo infantil:

«A los adultos hay que devolverles la rabia y el dolor infantil, para que vuelvan a estar enteros. Solo así se puede recuperar el amor. Para amar hay que tener la libertad de decir sí o no, no se puede ser un animal domesticado. Hay que salir del ‘tengo que ser un niño bueno'».

  1. Mejorar con otras personas:

«Los avances de la psicoterapia son con técnicas en grupo, para relacionarse de forma sana».

  1. Quererse:

«Hay una contradicción en la ética cristiana: predica el amor por el prójimo, pero no el amor por uno mismo. No funciona el amor al prójimo sin amor a uno mismo».

– Revolucionar la educación.

  1. Valorar la creatividad de los jóvenes:

«Así, podríamos ver una generación no solo más feliz que la nuestra, también más sabia y benévola. Los problemas no van a ser resueltos por la conciencia que los creó».

  1. Los maestros deberían aprender de los alumnos:

«Yo sé, y tú no sabes. Ahora vas a saber lo que yo quiero que sepas’. Eso termina sin ganas de querer saber nada. Los niños quieren hacer miles de preguntas, y se van muriendo en el camino. Un profesor instruye y traspasa información, como si lo más importante fuese estar informado. En la era de la información, casi no sirve eso. Se les imparte conocimiento de forma obligatoria, pero sin interesarse realmente en ellos».

  1. Usar otro tipo de enseñanza:

«No se les enseña a relacionarse, y eso es muy importante».

  1. Entender la razón de ser del sistema educativo actual:

«La educación es para tener trabajadores, no es para tener desarrollo humano. Esto comenzó con la sociedad industrial, creado por el sistema económico. Es un sistema de reproducir una forma de ser. A veces decimos que este es un mundo loco, y no pensamos por qué. Nosotros creamos este mundo loco, y no reconocemos nuestra propia locura».

  1. Cambiar la realidad desde el aprendizaje:

«El cambio del mundo es a través de la conciencia. Otra manera de ver, sentir, comprender y de ser. La educación es la principal manera para inyectar eso en la humanidad de forma masiva, más allá de las guerras y las revoluciones».

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