Renacionalizar o frenar la privatización eléctrica en México

Renacionalizar la industria eléctrica pasa por crear condiciones que impidan restauración del modelo neoliberal. -Trabajo, Justicia y Democracia Sindical

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Regeneración, 25 de septiembre del 2019. Renacionalizar la industria eléctrica pasa al mismo tiempo por la correcta resistencia de AMLO; pero también por modificar la correlación de fuerzas en favor de México.

La posibilidad de usar la electricidad como «palanca de desarrollo», pasa también por las demandas del sindicalismo democrático electricista: «Trabajo, Justicia y Democracia Sindical».

Renacionalizar o frenar la privatización eléctrica

Por José Antonio Almazán Glz.*

A 59 años de la nacionalización mexicanización de la industria eléctrica en México y a la luz de los notables esfuerzos del gobierno de AMLO por frenar la privatización eléctrica,evitar la descapitalización de CFE, y fortalecer su capacidad de generación propia, resulta conveniente un breve repaso de lo que ha sido la azarosa relación entre las empresas eléctricas privadas y el Estado mexicano.

Aposentadas en México a comienzos del siglo XIX, como fue el caso de la legendaria empresa anglocanadiense The Mexican Light and Power, su contribución al desarrollo económico y social del país fue bastante cuestionable.

Con la protección de sus respectivos gobiernos — Canadá, USA, Inglaterra — impusieron a capricho elevadas tarifas eléctricas.

Abusando lo mismo de los consumidores domésticos, que de los industriales y comerciales.

Y planearon sus inversiones considerando solo la obtención de la máxima ganancia, haciendo a un lado el interés nacional.

Solo 44% con energía eléctrica antes de nacionalización

Como resultado de lo anterior, después de 50 años y casi al filo de la nacionalización apenas un 44% del territorio nacional contaba con la prestación del servicio eléctrico.

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El resto del país vivía en la penumbra, alumbrado con velas y lámparas de petróleo.

Creación de CFE

A ello obedeció la creación de la CFE en 1937 que para 1960 controlaba el 54% de la capacidad instalada de generación y el 46 % dependía de las empresas eléctricas, como curiosamente sucede actualmente.

Sin embargo, la creación de la CFE no bastó para las ingentes necesidades del desarrollo nacional, pues a las empresas eléctricas privadas les resultaba más redituable comprarle energía en bloque a la CFE y comercializarla, que invertir en la construcción de nuevas plantas de generación.

Estas fueron parte de las razones que llevaron al presidente Adolfo López Mateos a adquirir la propiedad de las dos grandes empresas eléctricas extranjeras y a elevar a rango constitucional la nacionalización de la industria eléctrica en México.

No para llevar a México al socialismo como afirmó el PAN de aquella época, sino para usar la electricidad como una palanca fundamental para el desarrollo del capitalismo en México.

Así se abrió paso a lo que destacados investigadores llamarías eufemísticamente “el milagro mexicano” y el desarrollo estabilizador.

1960, modificaciones a artículo 27

La propuesta de modificación al párrafo sexto del artículo 27 constitucional que López Mateos envió al Congreso de la Unión en octubre de 1960, nos dice mucho al respecto:

“Corresponde exclusivamente a la Nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público».

«En esta materia no se otorgarán concesiones a los particulares y la Nación aprovechará los bienes y recursos naturales que se requieran para dichos fines.

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Por supuesto el termino de EXCLUSIVIDAD NACIONAL se insertó en el riguroso orden de los párrafos primero, segundo, tercero, cuarto y quinto del 27 constitucional que desde 1917 nos rige:

-Propiedad originaria de la Nación sobre sus tierras y aguas.

-El derecho a las expropiaciones por causa de utilidad pública.

-El derecho de la Nación a imponer a la propiedad privada las modalidades que dice el interés público.

-El dominio directo de la Nación de todos los recursos naturales, entre ellos el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos.

-La propiedad de la Nación sobre sus aguas.
Subrayándose finalmente que este dominio de la Nación es INALIENABLE E IMPRESCRIPTIBLE.

Poco les importó a los neoliberales vende patrias trastocar la parte dogmática y los principios rectores en los que se funda el Proyecto de Nación surgido de la Revolución Mexicana de 1910-1917.

Esto, para sacar adelante la privatización del petróleo y la electricidad y así favorecer los planes imperiales para hacer de México una especie de semicolonia.

AMLO tsunami popular

El triunfo de AMLO a la cabeza de un tsunami popular, sacudió los planes del imperio del norte y de una casta oligárquica de multimillonarios mexicanos que durante décadas vivieron y acumularon fabulosas fortunas al amparo, ordeña y corrupción desde el poder y las finanzas públicas.

En estas aguas turbulentas de los mares imperiales navega el gobierno de AMLO y el proyecto de la 4ª Transformación.

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El que los neoliberales hayan perdido las elecciones y sean minoría en el poder legislativo no quiere decir que estén derrotados totalmente.

Conservan firmes reductos en el poder judicial, manejan los principales medios de información en radio y tv, pese a las benditas redes sociales.

Su poder económico está intacto y utilizan y utilizarán ese poderío para chantajear el ritmo y monto de sus inversiones. No se han dado por vencidos y apuestan a un desgaste natural de AMLO.

Como superar esa aparente disyuntiva.

La clave está abajo. Abajo y a la izquierda, aprovechando estos primeros años para organizar a través de MORENA el despertar del pueblo mexicano.

La disyuntiva no es frenar tan solo las privatizaciones rescatando a PEMEX y CFE o avanzar a paso raudo para renacionalizar la industria energética.

Ambos caminos están conectados.

El reto es crear las condiciones sociales, económicas y políticas que aseguren que no habrá restauración del modelo neoliberal.

En el horizonte está el echar abajo todas las contrarreformas a la Constitución que favorecieron la privatización energética y que permitan utilizar el petróleo y la electricidad como palancas fundamentales para el desarrollo nacional como propone AMLO y la 4ª T.

Mientras tanto, por diferentes vías, los ex trabajadores electricistas, a los que el presidente Adolfo López Mateos se refirió como “soldados permanentes en la vigilancia de los intereses del pueblo” mantienen en alto su demanda de Trabajo, Justicia y Democracia sindical.

 

 

 

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