Acusan 400 muertes en bombardeo aéreo a hospital en Afganistán

Además, quedan 250 heridos, sin embargo, Pakistán rechaza culpa y afirma que dirige bombardeo solo a instalaciones militares

Regeneración, 17 de marzo 2026– Bajo los puentes del río Kabul, que fluye por el este de Afganistán desde las montañas Hindu Kush, miles de personas han estado sobreviviendo por años entre montañas de basura, mantas viejas y fogatas improvisadas.

Se agrupan en pequeños círculos para fumar heroína en trozos de papel aluminio.

Ex soldados

Muchos de los usuarios frecuentes son ex soldados que cayeron en la adicción debido a traumas de décadas de conflicto.

Ahora están atrapados en una de las peores crisis de opiáceos en el mundo.

Con el ascenso del talibán al poder, algunos fueron forzados a trasladarse al Hospital Omar, un centro de rehabilitación en las afueras de la capital.

En la noche del lunes, poco después de las 21:00 horas, diversas explosiones sacudieron este centro médico, dejando 400 muertes y 250 heridos.

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Nube de humo

Los vecinos que salieron a la calle en los primeros momentos vieron una nube de humo elevarse en el vecindario.

Cuando el sonido se calmó, partes del hospital quedaron convertidas en escombros ennegrecidos y vigas retorcidas.

De acuerdo con el gobierno afgano, el ataque fue un bombardeo aéreo realizado por el ejército de Pakistán en el contexto de la creciente tensión entre ambos países.

Las autoridades talibán informan que hay más de 400 fallecidos y al menos 250 heridos. Desde Islamabad desmienten haber atacado el hospital.

De productor a consumidor

Afganistán, que durante muchos años fue el mayor productor de opio en el mundo, también se ha transformado en uno de sus principales consumidores.

Según cifras de la ONU, cerca de cuatro millones de afganos, un 10% de la población, usan drogas de manera habitual.

La heroína y el opio siguen siendo las drogas más comunes, aunque en los últimos años la metanfetamina local, llamada shisha, se ha popularizado rápidamente entre los jóvenes.

Cuando los talibán regresaron hace cinco años, prometieron eliminar tanto el cultivo de amapola como el consumo de drogas.

Campaña

Desde 2022, comenzaron una campaña agresiva contra los adictos en las calles.

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Patrullas de combatientes recorrían los barrios más empobrecidos de Kabul y las áreas bajo los puentes del río para «limpiar» la ciudad.

Los adictos eran forzados a subir a camionetas y llevados a centros de rehabilitación. El más grande de todos era el Hospital Omar.

Allí, las salas principales eran enormes hangares con interminables filas de camas de metal.

Condiciones

Las mantas grises se acumulaban sobre colchones desgastados y a veces dos pacientes compartían la misma cama.

Otros dormían directamente en el suelo de cemento. La mayoría eran consumidores diarios de heroína u opio desde hacía años.

El proceso de desintoxicación duraba alrededor de 45 días y consistía, en su mayoría, en soportar los síntomas de abstinencia bajo supervisión médica.

En la noche del ataque, cientos de pacientes dormían en los pabellones.

Explosión

De acuerdo con un representante de los talibanes, la primera explosión causó un gran hueco en el techo de uno de los edificios principales.

Luego, se produjeron más explosiones que resultaron en el colapso de varios pisos y ocasionaron incendios en diversas secciones del complejo.

El asalto al hospital ocurrió solo unas horas después de que Kabul informara sobre nuevos tiroteos a lo largo de la frontera entre los dos países.

Conflicto

Los conflictos ya habían alcanzado su tercera semana.

Durante estas semanas, ha aumentado la cantidad de bombardeos, enfrentamientos y disparos de artillería en las provincias fronterizas.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados calcula que más de 115. 000 personas han tenido que abandonar sus hogares en Afganistán debido a los enfrentamientos.