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La UE podría castigar los productos estadounidenses, como el whisky bourbon, la mantequilla de cacahuete, los jeans, las motocicletas o los ventiladores.

Si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue adelante con sus planes de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio, a la Unión Europea (UE) no le temblará el pulso. La Comisión Europea tiene ya terminado un paquete provisional de contramedidas por valor de 2,800 millones de euros, el montante estimado del impacto que tendrán los aranceles estadounidenses sobre la industria europea.

Y si Trump culmina lo que ha anunciado, la UE devolverá el golpe. Entre los productos estadounidenses que podrían ser castigados están el whisky bourbon, la mantequilla de cacahuete, los jeans, las motocicletas o los ventiladores.

La lista de productos ha sido cuidadosamente elegida por los técnicos comunitarios para evitar que el gesto se vuelva a su vez contra las empresas europeas. Se trata de productos industriales, agrícolas, alimentarios y de consumo. Algunos tan simbólicos como las motos Harley-Davidson, los pantalos vaqueros Levi’s o el whisky Bourbon, tal y como anunció el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, la semana pasada. “Nos hemos fijado en aquellos en los que hay alternativa para los consumidores europeos”, explicó la comisaria de comercio, Cecilia Malmström, tras el debate celebrado por el colegio de comisarios.

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Según las cifras que han trascendido hasta ahora, el listado provisional, que ha sido consultado con los estados miembros y se publicará en breve, incluye una subida de aranceles equivalente a 854 millones en el caso de los productos industriales, de 951 millones en el caso de los productos agrícolas y de alimentación y otros 1.000 millones en el caso de tejanos, cosméticos y otros bienes de consumo como motos y embarcaciones.

Canales de diálogo abiertos
Bruselas insiste en que no tiene intención de entrar en una escalada, ni quiere entrar en una guerra comercial de la que solo pueden salir perdedores y por eso seguirá con todos los canales de comunicación abiertos. “Mientras las medidas no se adopten confiamos en evitar una disputa comercial que no interesa a ninguna de las partes”, resumió Malmström, que todavía espera que la UE sea excluida de estos aranceles.

“Esperamos convencer a la administración estadounidense de que no es una decisión adecuada. Todavía no hemos adoptado medidas formales” pero “tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados”, dijo la comisaria anunciando que responderán de forma “firme y proporcionada”.

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En base a una cláusula prevista en la legislación sobre comercio de 1962 y las conclusiones de una investigación iniciada en abril del año pasado, Trump tiene plenos poderes para imponer aranceles a las importaciones invocando la seguridad del país.

Es lo que anunció que haría el pasado 1 de marzo -tasas arancelarias del 25% contra las importaciones de acero y del 10% contra las de aluminio- y lo que ahora contesta Bruselas. “Es una medida económica oculta y no de seguridad nacional”, arremetió Malmström, advirtiendo que no entiende cómo “los países de la UE, amigos y aliados en la OTAN, podemos ser una amenaza a la seguridad internacional”.

La Comisión Europea seguirá trabajando sobre tres ejes. Para empezar, mantendrá consultas con EU en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y una concertación con otros países afectados por las restricciones estadounidenses. En segundo lugar, impondrá represalias compatibles con las normas de la OMC y, en tercer lugar, adoptará medidas de salvaguarda para evitar que los productos siderúrgicos de terceros países inunden el mercado europeo tras el blindaje de EU. Las consultas pueden empezar de inmediato. Ultimar los aranceles y adoptar medidas de salvaguarda llevará unos dos meses.

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Debate en la cumbre de marzo
La posibilidad de entrar en una guerra comercial preocupa al más alto nivel político y el presidente de la Unión Europea, Donald Tusk, anunció este miércoles que incluirá un debate sobre este asunto en la agenda del próximo Consejo Europeo de marzo. “El presidente Trump ha dicho recientemente que las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar pero la verdad es que es lo contrario. Las guerras comerciales son malas y fáciles de perder. Por eso creo firmemente que es la hora de que los políticos a ambos lados del Atlántico actúen con responsabilidad”, reclamó.

Y dadas las posibles repercusiones negativas que este giro proteccionista podría tener en la UE ha anunciado su intención de proponer a los líderes de la UE un debate en la próxima cumbre. “Debemos tener un objetivo en mente: mantener el comercio mundial vivo y si es necesario proteger a los europeos contra las turbulencias comerciales, incluidas respuestas proporcionadas de acuerdo con la OMC””, indicó.

Agencia EFE

 

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