Por Manuel Pedrero

Nunca se conoce lo suficiente a alguien, menos a los políticos que como estrategia de supervivencia tratan de no exponerse tanto a la gente que desean gobernar; AMLO hace exactamente lo contrario con el ejercicio de Las Mañaneras: todos los días se expone no solo ante la clase política que busca cualquier declaración para tergiversar sus palabras o de los medios que miran a veces hasta por más, podríamos decir que AMLO es la persona que más conocemos en México; pero la realidad es que hasta el presidente puede seguir sorprendiendo a muchos y, desde luego, me incluyo. El día de ayer el presidente le mostró al país la capacidad que tiene para dar mensajes tan contundentes a personajes que no quiere nombrar, pero que sabe muy bien cómo hacer que sepan que son ellos los destinatarios y aun mejor, también nosotros.

Le preguntaron si tenía preferidos para la sucesión presidencial en 2024, concretamente por Claudia Sheiunbaum. El presidente simplemente no pudo aguantar la risa y respondió que no tiene favoritos, incluso habló de cómo sería el proceso ideal de selección de candidatos, desde luego por encuesta, y terminó rematando por contar una anécdota de cómo Marcelo Ebrard declinó por el en el año 2012 como precandidato del PRD, le reconoció y dijo: “A pesar de que gané la encuesta, gané por un margen muy corto y Marcelo aceptó el resultado, cosa que no es fácil, sobre todo en AMBICIOSOS VULGARES, ‘que soy yo o hay conflicto o me voy de candidato’”.

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El presidente sin mencionar un solo nombre hizo que todos pensáramos en el mismo nombre, Ricardo Monreal, y es que no es menor, la ruptura de las relaciones del presidente AMLO y la familia Monreal es clara y precisa, terminaron los desayunos, terminó el romance tóxico, terminó la cortesía de presenciar la toma de protesta de David Monreal como gobernador de Zacatecas, simplemente ya no es alguien que esté dentro del panorama actual ni del futuro para el presidente AMLO.

Me da la impresión de que Monreal estaba buscando un modelo de selección de la vieja escuela, el famoso dedazo priista, que sin duda era aguerrido y disciplinado. Cuentan las lenguas más viejas que allá por 1987 el presidente Miguel de la Madrid llamó a reunión a dos de sus secretarios y hombres más importantes, Manuel Bartlett y Carlos Salinas de Gortari: la tradición priista solía consistir en que el Secretario de Gobernación era el próximo Presidente de la República, así lo hizo Adolfo Lopez Mateos con Díaz Ordaz y Díaz Ordaz con Echeverría y así. De la Madrid se dirigió a Bartlett y le dijo que el candidato iba a ser Carlos Salinas, le preguntó si tenía alguna objeción y Bartlett en su educación priista dijo que no.

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Situándonos en el hoy, Monreal sabe que no tiene ninguna clase de oportunidad en el método de la encuesta y no es para nada gratuito que las palabras del presidente describan a la perfección la situación que hoy vive el zacatecano; esto lo vengo diciendo desde hace varios meses, no había otro camino que la deslealtad, la incitación al conflicto y la traición provocaría. Podríamos resumir cada una de las veces que Monreal fue en contra del presidente y la 4T, pero aún no es tiempo, ya el presidente nos envió el mensaje definitivo sobre cómo identificar a los ambiciosos vulgares.

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