Gobierno de Peña, en el banquillo del Vaticano

• Obispos revelan al Papa la crisis mexicana y cuestionan las reformas

• Aparte de la pobreza, México está enfrentando una situación de violencia muy compleja

• Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, ha tenido reuniones privadas con los obispos mexicanos

• Los recibe en grupos de 10, por lo que tiene programados 10 encuentros hasta el último día de mayo

Papa Francisco con Obispos  Foto: Radio Vaticano
Papa Francisco con Obispos
Foto: Radio Vaticano

Por Rodrigo Vera | Apro
Regeneración. Mayo 18, 2014 México.- En discretísimas reuniones privadas y de manera muy personal, los obispos mexicanos le informan al papa Francisco acerca de la grave situación de violencia, inseguridad y pobreza del país durante la visita ad límina apostolorum que la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) realiza en el Vaticano desde el lunes 12 y que se prolongará hasta el sábado 31 de mayo.

Como parte de esa visita, la jerarquía católica mexicana difunde desde Roma su más reciente documento episcopal: Por México ¡actuemos!, en el cual cuestiona duramente las reformas constitucionales emprendidas por el gobierno de Enrique Peña Nieto, ya que —alertan los obispos— estos cambios legislativos pueden ser sólo para beneficio de «aquellos acostumbrados a depredar los bienes del país».

Como requisito para realizar la visita «ad límina», desde finales del año pasado y a principios del presente los titulares de las 91 circunscripciones eclesiásticas enviaron a Roma informes confidenciales en los que detallan la convulsa realidad mexicana, así como las medidas pastorales con que la afrontan y la situación religiosa de cada diócesis.

Y este lunes 19, en el Palacio Apostólico, el Papa Francisco pronunciará un discurso en el que, se espera, condenará este clima de violencia y dará palabras de aliento al pueblo de México. Estarán presentes más de 100 obispos, arzobispos y cardenales mexicanos que ya aguardan expectantes el mensaje del pontífice jesuita.

Eugenio Lira Rugarcía, secretario general de la CEM, comenta: «Estoy seguro de que el Papa nos dará un mensaje muy realista, claro y alentador, pues le hemos hecho llegar información muy completa sobre la realidad de México. Él y su equipo de trabajo ya están bien informados».

En una sala de juntas del Episcopado, a punto de hacer maletas para partir hacia el Vaticano, Lira agrega: «Aparte de la pobreza, México está enfrentando una situación de violencia muy compleja, particularmente la provocada por el crimen organizado. Esta situación provoca un desánimo generalizado. Pero un país desalentado y sin esperanza no va a ninguna parte… ¡No tiene ningún futuro! Por eso el mensaje del Papa nos iluminará y nos dará esperanza».

La exhortación papal a México, prosigue, la están elaborando la Casa Pontificia, la Congregación para los Obispos y la Secretaría de Estado de la Santa Sede con base en los reportes de los obispos mexicanos. «Obviamente, el papa Francisco le dará la redacción y la orientación final a su discurso, imprimiéndole su sello característico», aclara.

Desde el lunes 12, cuando arrancó la visita «ad límina», Jorge Bergoglio ha tenido reuniones privadas con los obispos mexicanos. Los recibe en grupos de 10, por lo que tiene programados 10 encuentros hasta el último día de mayo.

Según Ramón Castro, obispo de Cuernavaca y coordinador de la visita, en estos encuentros —en los cuales se habla español— cada obispo tiene cinco minutos para exponerle al Papa la síntesis de su informe previo, destacando los aspectos que considere relevantes, y lo hace delante de sus nueve compañeros.
Las reuniones no tienen duración programada; depende del Papa, quien hace preguntas, sugerencias y comentarios, y puede explayarse cuanto quiera.

VIOLENCIA Y MÁS VIOLENCIA

En entrevista con este semanario efectuada en febrero pasado, Castro aseguró que sobre todo abordarán los temas de la violencia y del crimen organizado los obispos más afectados por esos problemas, es decir los de Guerrero, Michoacán, Tamaulipas, Durango y Morelos (Proceso 1948).

En efecto, Carlos Garfias, arzobispo de Acapulco, cuyo encuentro con Bergoglio está programado para el lunes 19, adelanta: «Le comentaré personalmente sobre lo que estoy haciendo en mi arquidiócesis ante los asesinatos, secuestros, levantamientos, disputas entre las bandas del crimen organizado y toda la ola de violencia que ya abordé en mi informe ad límina. Un problema, además, muy conocido por todos».

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—¿Cuándo envió su informe al Vaticano?

—En enero pasado. Es un informe de unas 140 páginas en el que, aparte de todo lo relativo al quehacer religioso de la arquidiócesis, tuve que mencionar este contexto social de violencia.

En un salón del aeropuerto de la Ciudad de México, poco antes de volar a Roma y vestido con una guayabera blanca de la cual sobresale su cruz de plata colgada al pecho, Garfias agrega: «En la reunión que tendré con el Papa también estarán presentes los obispos de las demás diócesis de Guerrero, junto con los obispos de las diócesis de Michoacán; cada uno le expondrá su propia visión de los hechos».

—¿Por qué juntarían precisamente a los titulares de las diócesis con mayores índices de violencia, como Guerrero y Michoacán?

—No lo sé. Simplemente a los dos estados nos citaron para estar con el Papa la mañana del lunes 19. Así quedó en la agenda. Y por cierto, saliendo de esa reunión con nosotros, el Papa presidirá el encuentro plenario con todos los obispos mexicanos para darnos su mensaje principal.

—¿Y ustedes, los obispos de Guerrero y Michoacán, no organizarán un encuentro previo para ponerse de acuerdo y luego hacerle algún planteamiento conjunto al Papa?

—No. Nada de eso. Sólo nos sujetaremos a las indicaciones que nos dieron; llegaremos al encuentro y cada uno le expondrá verbalmente al Papa la situación de su respectiva diócesis.

«Por lo que a mí respecta, desde que llegué a Acapulco me he dedicado a construir la paz en respuesta a la realidad de violencia. Quiero que el Papa sepa de nuestra labor en la arquidiócesis: nuestros talleres sobre violencia e inseguridad, nuestros centros de escucha en los que damos atención a las víctimas, nuestras jornadas de oración por la paz… todo eso»-

Para Garfias, «el significado más profundo de la visita ad límina es el fortalecernos en la fe y el aliento que nos dará el Papa para seguir trabajando en nuestras diócesis con mayor entusiasmo y esfuerzo».

De igual modo la diócesis de Apatzingán incluyó en su informe y le expondrá directamente a Bergoglio la difícil situación en la Tierra Caliente michoacana, disputada por Los Caballeros Templarios y otros cárteles.

El vicario general de esa diócesis, Javier Cortés Ochoa, señala: «En nuestro informe, de alrededor de 150 páginas, dimos cuenta de nuestra violenta realidad social: la fuerte presencia del crimen organizado, el clima de inseguridad, los asesinatos y la dura situación de las familias que sufren la muerte o la desaparición de sus seres queridos».

—¿Esto se lo dirá personalmente al Papa el obispo de Apatzingán, Miguel Patiño?

—Pues lo que alcance a decirle, ya que es muy breve el tiempo para la exposición verbal de los obispos. No puede profundizarse, pero en fin, eso también dependerá mucho del ambiente y de cómo se vayan dando las cosas durante la audiencia.

Castro, obispo de Cuernavaca, igualmente mencionó en su informe la violencia creciente en su circunscripción, la cual ya está provocando un movimiento ciudadano de inconformidad. Dice: «Yo envié un informe de 80 páginas donde le estoy manifestando al Papa el problema de violencia que tenemos». Y cuenta que en el reciente recorrido que hizo por las 108 parroquias de su diócesis le tocó comprobar y oír testimonios sobre la «dramática situación» de la gente que se acerca a la Iglesia a pedir «auxilio espiritual».

Detalla: «En el municipio de Temixco hay una situación muy violenta y compleja, lo mismo en Jojutla, Jiutepec, Cuautla y aquí mismo, en Cuernavaca, donde tan sólo en la parroquia de la colonia Tres de Mayo actualmente tenemos nueve secuestros. De modo que hay nueve familias que ahorita sufren ese drama.
«A tal grado llega la situación en el estado de Morelos que, por temor a ser asaltada, la gente ya hasta evita pasar por las lagunas de Zempoala, pese a ser una belleza natural y una zona turística. Ahí, por cierto, le robaron su automóvil al anterior obispo de la diócesis, don Alfonso Cortés. «En proporción con su densidad poblacional, Morelos es el estado con el mayor número de secuestros en el país (en 2012 se denunciaron formalmente 92, y en 2013 la cifra se disparó a 150). Eso no es ningún secreto, es una realidad palpable. Tuvimos que pedir asesoría a Colombia para enfrentar la ola de violencia. Y la Conferencia Episcopal Colombiana nos envió un experto; vino a darnos pláticas sobre cómo afrontaron ellos la situación» (Proceso 1948).

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Otras diócesis abordan en sus informes problemas específicos. La de Tampico enfatizó el peligro de muerte que corren los migrantes al cruzar su territorio rumbo a la frontera con Estados Unidos. El sacerdote Artemio Garza, editor de la revista Navegando de esa diócesis tamaulipeca, comenta: «Aquí es un paso de personas sin trabajo que van en busca del ‘sueño americano’. Muchas son de Centroamérica. A través de nuestras parroquias las apoyamos en lo que podemos y les damos recomendaciones para evitar riesgos.

«Ahorita estamos realizando nuestra decimonovena asamblea de pastoral social y tocaremos el tema de seguridad, precisamente para ver cómo mejoramos nuestra ayuda a esa gente desamparada. En estos momentos aquí ha repuntado la violencia, lo mismo en las otras tres diócesis de Tamaulipas: Matamoros, Nuevo Laredo y Victoria».

El obispo de Tlaxcala, Francisco Moreno Barrón, resalta la lacerante realidad de la trata de personas en su región. Sobre este punto su informe manifiesta: «Aunque la diócesis, a través de la pastoral social, ha promovido la toma de conciencia de este grave problema, se necesita el compromiso efectivo de las autoridades a distintos niveles y una participación más evangélica de la Iglesia para dar signos claros de esperanza a tanta gente que sufre en carne propia y calladamente esta triste realidad, que mina la vida de nuestra sociedad».

REFORMAS CUESTIONADAS

Los obispos también están preocupados por las aceleradas reformas constitucionales del presidente Enrique Peña Nieto, pues sospechan que sólo beneficiarán a la clase política y empresarial cercana al actual gobierno.

La CEM externó esta preocupación en su documento Por México ¡actuemos!, el cual dio a conocer el pasado 30 de abril y se incluyó en los reportes informativos enviados al Papa.

El documento es un fuerte cuestionamiento de la jerarquía católica a cinco reformas constitucionales de Peña Nieto: política, energética, fiscal, educativa y de telecomunicaciones.

Dice de entrada: «Ante las recientes reformas constitucionales aprobadas hacemos nuestras las inquietudes de nuestro pueblo y nos preguntamos de qué manera serán benéficas, sobre todo para los que han estado permanentemente desfavorecidos, o si serán una nueva oportunidad para aquellos acostumbrados a depredar los bienes del país».

Sobre la reforma política se pregunta el episcopado: «¿Qué garantizará que la reforma política consolide una auténtica democracia y una real participación ciudadana que supere las artimañas de los más habilidosos para lucrar con el poder?».

Asimismo cuestiona: «¿Qué garantizará que la reforma energética haga que los recursos del país se inviertan para superar los graves atrasos de gran parte de la sociedad mexicana, y que las inversiones públicas o privadas, nacionales o extranjeras, sean promotoras de progreso social, humano y comunitario, y cuidadosas del medio ambiente, por encima de intereses particulares?».

Prosigue: «¿Qué garantizará que la reforma fiscal fomente una contribución verdaderamente justa, equitativa… o será una maraña en la que puedan evadirse o esconderse quienes se benefician de los recursos del pueblo de México?».
Plantea también: «¿Qué garantizará que la reforma educativa impulse un verdadero desarrollo integral para todos… y no venga a alimentar una nueva estructura burocrática que sólo defienda sus propios intereses?».

Y finalmente la jerarquía católica pregunta: «¿Qué garantizará que la reforma en telecomunicaciones ponga al alcance de todos las ventajas de la tecnología, la calidad de los contenidos y el respeto a la dignidad y privacidad de los ciudadanos? ¡Sin verdad y sin justicia los monopolios sólo cambiarán de manos, la manipulación de la opinión pública y de los contenidos la definirán los intereses dominantes!».

Publicado en el semanario de la Revista Proceso, 1959 (Mayo 17, 2014)