La organización Human Rights Watch solicita a la FIFA un minuto de silencio en la final del Mundial por migrantes fallecidos
Regeneración, 16 de julio de 2026.– La organización Human Rights Watch solicitó formalmente un minuto de silencio antes de la final del Mundial de fútbol.
Esta petición busca honrar la memoria de dos migrantes fallecidos recientemente durante operativos de control migratorio en Estados Unidos.
El partido definitivo entre las selecciones de Argentina y España se disputará en el conocido estadio MetLife de Nueva Jersey.
Por lo tanto, los activistas consideran que el evento deportivo representa un escenario inmejorable para visibilizar los abusos contra los derechos humanos.
En este sentido, las víctimas de los recientes operativos policiales eran ciudadanos originarios de naciones de América Latina.
El colombiano Johan Sebastián Durán falleció en Maine, mientras que el mexicano Lorenzo Salgado perdió la vida en Houston.
Ambos trágicos decesos ocurrieron bajo la custodia o persecución del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas estadounidense.
«Human Rights Watch» argumenta que ignorar estos dolorosos acontecimientos contradice los valores éticos que promueve el organismo deportivo internacional.

Promesas incumplidas en el torneo
Con respecto a los compromisos de la federación, el torneo de 2026 prometía respetar plenamente los derechos humanos mundiales.
Esta edición fue la primera en integrar cláusulas sociales estrictas dentro de su proceso de selección y licitación de sedes.
Sin embargo, los defensores civiles aseguran que la realidad de los migrantes contradice los discursos de inclusión y bienestar.
«La FIFA» es señalada directamente por no utilizar su enorme influencia global para detener las persecuciones en territorio norteamericano.
Por otra parte, la cercanía de las prisiones migratorias con los estadios deportivos genera una profunda indignación social.
La directora de iniciativas globales del organismo, Minky Worden, destacó la existencia de una prisión del ICE muy cercana al estadio.
La activista de derechos humanos declaró firmemente: «es una oportunidad que tiene la FIFA para cumplir sus promesas» de justicia social.
De igual forma, los colectivos denuncian que las políticas de deportación obligan a miles de personas a vivir ocultas.

Críticas políticas al campeonato
En relación con el ambiente político, los activistas bautizaron este certamen deportivo internacional como el Mundial con sello de Trump.
Los defensores denuncian que el evento sirve para encubrir una dura campaña de represión contra las familias indocumentadas.
Asimismo, cuestionaron duramente el reconocimiento de paz otorgado previamente por la federación deportiva al presidente de los Estados Unidos.
«Minky Worden» aseguró que el mundo recordará las deportaciones masivas que ocurrieron de forma paralela a los partidos de fútbol.
Por todo lo anterior, diversas organizaciones civiles alzaron la voz en una rueda de prensa celebrada en Nueva York.
Entre los participantes estuvo Daniel Norona, directivo de incidencia para las Américas de una reconocida organización global de derechos.
El vocero criticó severamente las decisiones del organismo de fútbol y lamentó la falta de congruencia de sus dirigentes.
Finalmente, los ojos del mundo estarán puestos en la gran final para ver si la federación escucha este urgente reclamo humanitario.
















