Por Beatriz Aldaco

RegeneraciónMx.- Tristitia es tristeza en latín. Significa el daño, la desesperación que puede llevar al individuo a la depresión, la apatía, el desaliento, el pesimismo, la aflicción. Según Santo Tomás de Aquino, la tristeza es el dolor más agudo de todos: “En la tristeza la falta de esperanza se anticipa a la acción e impide que se ponga en marcha”.

En la vida cotidiana es común que relativicemos el sentimiento de tristeza; solemos decir que nos sentimos “tristes” por cualquier cosa, restando al sentimiento su verdadera trascendencia. Pero en entornos formales procuramos ser más rigurosos, máxime si quien emite el mensaje es una o un académico, investigador o intelectual. Normalmente, en esos escenarios la referencia a los propios sentimientos es cuidadosa y justificada.

En una entrevista con Ciro Gómez Leyva el 12 de julio de este año, Enrique Krauze expresa lo siguiente con relación a los que él llama “ataques” del presidente López Obrador a su persona:

“Yo me entero de esos ataques cuando ocurren, me entristece, pero me entristece sobre todo por el gremio en general, de la cultura, de la ciencia, de la academia, de los periodistas, porque nunca había ocurrido un hostigamiento a la cultura, al gremio periodístico intelectual como el actual, así que no lo quiero personalizar”.

Analicemos:

1.- Krauze está triste, ¿qué tendrá Krauze?

¿Krauze está triste o más bien banaliza y manipula el sentimiento de tristeza para favorecer una autopurificación personal? ¿Se le ve desalentado, apático, afligido, sin capacidad de acción? ¿Es tal su sentimiento de tristeza que lo ha inactivado, como decía Santo Tomás de Aquino? O por el contrario, ¿su entereza y aliento lo incitan a viajar jubiloso a España a recoger un premio otorgado por el rey?

LEER MÁS:  Nuevo embajador de EU en México priorizará sobre migración y pandemia

2.- Las artimañas del lenguaje: “la cultura mexicana soy yo”:

En la entrevista, el historiador urde artimañas del lenguaje para atrapar a los incautos y congraciarse con sus aliados: traslada los “ataques” a su persona a la totalidad de los gremios de la cultura, la ciencia, la academia y los periodistas (“me entristece sobre todo por el gremio en general, de la cultura, de la ciencia, de la academia, de los periodistas”); es decir, convierte referencias personales y precisas en colectivas y generales.

Cree que si se le cuestiona a él se hace con todos los miembros de la cultura, la academia, la ciencia y el periodismo; pero va más allá: pretende hacer creer que los “ataques” a su persona están dirigidos no sólo “al gremio periodístico intelectual” sino a la Cultura (“hostigamiento a la cultura”). Se siente, pues, representante de la cultura mexicana, dueño de ella.

3.- Hipocresía.

“Yo no lo insulto (al Presidente), yo no lo agredo; yo lo convoco a la concordia, yo lo convoco a unificar a México. México no tendrá salida sin concordia, sin debate respetuoso. El odio no es un fundamento posible para la construcción de una nación como es México”.

¿Cómo podría Krauze documentar ese supuesto llamamiento a la concordia? ¿Acaso con estas acusaciones pronunciadas en una entrevista a CNN en Español el 27 de mayo de 2019?: “Lo que es preocupante es la actitud de intolerancia con respecto al periodismo”(…) “El presidente está acosando e intimidando a la prensa” (…) “Me preocupa que se pierda le libertad de los mexicanos”.

¿Intolerante, acosador, intimidador? Krauze está confundido: lo que llama “ataques” son muestras del derecho de réplica del presidente. En una artimaña más, traslada el supuesto acoso del que se siente víctima a (toda) “la prensa” y, no satisfecho, colige una consecuencia catastrófica: la pérdida de “la libertad de los mexicanos” (sic).

LEER MÁS:  Messi, Neymar y Paris-St. Germain felicitan a México por Independencia

¿Cómo podría Krauze validar su pretendida exhortación? ¿Con esta declaración infundada, deplorable y maléfica del 4 de febrero de este año? “En 2018 se vacunó a más de 100 millones de personas. ¿Qué han hecho con esa estructura y esa experiencia? Sustituirlas con demagogia: destruirlas”. ¿O acusando a AMLO con el presidente estadounidense Biden de que su par mexicano “polarizó a su país, degradó el lenguaje político, mintió (…), atacó a la prensa, insultó a los críticos, subordinó al Senado, evadió la transparencia…”, y enumerando varias sandeces más sin desarrollar ni probar ninguno de los puntos, haciendo gala de una falta absoluta de rigor? ¿U ofreciendo la posibilidad a Biden de intervenir en México limitando “las tendencias autoritarias de López Obrador” y promoviendo “un enfoque de moderación que sería mucho más beneficioso para las relaciones bilaterales y para los propios mexicanos”, en marzo del año en curso? ¿Es eso búsqueda de la concordia, signo de desear la unificación de México?

No, Krauze no está triste, Krauze pasa por un proceso muy difícil de desmitificación de su propia persona. La no aceptación de lo que los velos caídos del engaño de décadas arrojan, lo ha hecho extraviarse peligrosamente en su camino.

* Escritora, editora, articulista y promotora cultural. Licenciada en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Sonora (USON) y maestra en Historia de México por la FFYL de la UNAM, es Investigadora y catedrática en las áreas de literatura y humanidades.