Científicos descubren que hay vida mil metros debajo de la Antártida

19Cabe señalar que este estudio realizado cerca de la plataforma Filchner-Ronne en la Antártida es el primero en revelar vida en dicha región del planeta
Científicos descubren que hay vida mil metros debajo de la Antártida
Científicos descubren que hay vida mil metros debajo de la Antártida

Regeneración 15 abril 2021. A casi mil metros por debajo de las plataformas de hielo de la Antártida, investigadores del British Antarctic Survey (BAS) encontraron más vida de la esperada.

Los expertos encontraron animales estacionarios como esponjas y varias especies desconocidas adheridas a una roca en el fondo del mar tras perforar 900 metros en completa oscuridad y a temperaturas de -2.2°C.

Cabe señalar que este estudio realizado cerca de la plataforma Filchner-Ronne en la Antártida es el primero en revelar vida en dicha región del planeta.

Estas plataformas de hielo representan el mayor hábitat inexplorado del Océano Austral.

Las placas cubren más de 1.5 millones de km2 de la plataforma continental antártica y solo se ha estudiado un área del total del tamaño de una cancha de tenis.

Por su parte, el biogeógrafo y doctor Huw Griffiths señaló que este descubrimiento muestra como la vida marítima en la antártica es especial y esta adaptada a un mundo helado.

Muchas teorías apuntaban a que la vida se vuelve menos abundante en aguas abiertas y lugares con poca luz solar.

Pero este descubrimiento revela que no siempre es así pues se han encontrado especies que viven en hábitats inhóspitos. 

Muchos científicos esperaban que los organismos que se alimentan por filtración serían los primeros en desaparecer bajo el hielo.

Diego Helguera es trasladado al Reclusorio Oriente por tentativa de feminicidio

“Diego, al saberse involucrado en estos hechos, no tenía certeza, nunca fue notificado por la Fiscalía para que compareciera. Él se entera por los medios”, señaló el abogado
Diego Armando Helguera es trasladado al Reclusorio Oriente por tentativa de feminicidio
Diego Armando Helguera es trasladado al Reclusorio Oriente por tentativa de feminicidio

Regeneración 19 junio 2021. Diego Armando Helguera se entregó voluntariamente a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México para que cumplimentara la orden de aprehensión en su contra por el delito de tentativa de feminicidio contra “Polly” Olivares y Fernanda Cuadra.

Al detenido se le trasladó al Reclusorio Preventivo Varonil Oriente y se espera que este sábado se realice la audiencia inicial del caso.

La defensa de Helguera, Luis Octavio Espinoza del bufete Espinoza Martínez y Asociados explicó a Proceso que la decisión De Diego de entregarse fue “totalmente personal y valiente”.

Además, destacó que al acusado nunca se le notificó de la orden de aprehensión en su contra como lo aseguró la FGJ.

“Diego, al saberse involucrado en estos hechos, no tenía certeza, nunca fue notificado por la Fiscalía para que compareciera. Él se entera por los medios”, señaló el abogado.

Indicó que Diego tiene un domicilio fijo en la Ciudad de México y jamás se le requirió pero él tomo la decisión de entregarse voluntariamente.

La defensa del acusado de 26 años espera que este sábado el juez de control del Reclusorio Oriente que libró la orden de aprehensión anuncie la audiencia inicial y comience el proceso para resolver su situación jurídica.

Espinoza dijo que el hecho de que Diego se entregara no significará ventajas para enfrentar el proceso por el delito que se le acusa.

Agregó que confía en que las autoridades del Sistema Penitenciario sean pertinentes para brindarle seguridad a Diego dentro del centro penitenciario.

El abogado también comentó que no ha tenido contacto con la familia de Polly y Fernanda, pues no se le ha permitido el acceso a la carpeta de investigación.

Caso Polly y Fernanda

La madrugada del 12 de junio Diego asistió a una fiesta en la que presuntamente consumió bebidas alcohólicas lo que le provocó vómito.

Ante la situación los dueños del domicilio le pidieron que se fuera, él se subió a su auto y atropello a las dos mujeres, a una de ellas la arrastro 200 metros.

Ambas jóvenes de 26 y 31 años se encuentran hospitalizadas en Xoco y Balbuena. Su estado de salud es grave y probablemente tengan secuelas de por vida.

Con información de Proceso

Walmart dice no; niega a empacadores de la tercera edad regresar a trabajar

Walmart les negó a las personas de la tercera edad, que ya recibieron la vacuna contra Covid-19, la posibilidad de volver a trabajar como empacadores
No tiene sentido su presencia; Walmart niega trabajar a empacadores de la tercera edad
Walmart dice que ya no es necesaria la presencia de empacadores de la tercera edad

Regeneración, 19 de junio de 2021. La tienda de autoservicio Walmart, les negó a las personas de la tercera edad, que ya recibieron la vacuna contra Covid-19, la posibilidad de volver a trabajar como empacadores, bajo el argumento de que el coronavirus y la prohibición del uso de bolsas de plástico se lo impiden.

“Derivado, precisamente, de la contingencia sanitaria, hemos observado que nuestros clientes buscan evitar que terceros tengan mayor contacto con la mercancía que compran”, indicó Walmart en un comunicado, citado por Associated Press (AP).

“Aunado a esto, conforme a la legislación aplicable, hemos dejado de otorgar bolsas de plástico de un solo uso, en apoyo al cuidado del medio ambiente, por lo que nuestros clientes ahora llevan sus propias bolsas reutilizables y se han habituado a empacar ellos mismos la mercancía adquirida”, agregó la cadena.

Protestas

Cabe mencionar que, en las últimas semanas, personas de la tercera edad que embolsaban la mercancía comprada por los clientes en ese supermercado han protestado frente a las tiendas y oficinas municipales con pancartas con frases como: “¡Queremos trabajar!”

Walmart informó en diciembre de 2020 que este contrato no sería renovado, pero las personas se enteraron hasta mayo de 2021, cuando se aligeraron las restricciones sanitarias contra covid-19, señaló AP.

El secretario de Desarrollo Económico de la Ciudad de México, Fadlala Akabani, comentó que existen 35 mil personas mayores empacadores en todo el país y unas 4 mil 400 en la capital. Del total, solamente 2 mil 209 han querido regresar.

Los estamos reubicando en algunas tiendas”, aseguró el funcionario.

Y es que luego de que se anunció la llegada de la pandemia de la Covid-19 a México, los adultos mayores tuvieron que ser retirados de empacadores al ser considerados grupos vulnerables.

Suspenden clases presenciales en CDMX por semáforo amarillo

En su momento, la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum argumentó que el regreso a las aulas era seguro ante el descenso de casos y hospitalización por Covid-19
Por semáforo amarillo suspenden clases presenciales en CDMX
Por semáforo amarillo suspenden clases presenciales en CDMX

Regeneración 19 junio 2021. Las autoridades de la Ciudad de México anunciaron que el Semáforo Epidemiológico cambió a amarillo por lo que la Secretaria de Educación Pública (SEP) ordenó la suspensión de las clases presenciales en la capital del país.

Por medio de un comunicado la SEP detalló que a partir del 21 de junio las escuelas públicas y privadas de Educación Básica, Normal y Actualización del Magisterio de la Ciudad de México suspenderán actividades.

“La Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México (AEFCM) informa a las comunidades escolares que se suspenden las actividades presenciales en las escuelas públicas y privadas”, se lee en el comunicado.

El pasado 7 de junio, la Ciudad de México autorizó las clases presenciales debido a que la capital pasó a semáforo verde.

En su momento, la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum argumentó que el regreso a las aulas era seguro ante el descenso de casos y hospitalización por Covid-19.

Informó que las mas de 4 mil escuelas públicas de la capital reabrirían pero el regreso a clases seria opcional.

Ademas, se ordenó que todos los planteles de nivel básico deberían contar con filtros sanitarios y garantizar el acceso a jabón y agua.

Tanto estudiantes, maestros y todo el personas administrativo debería portar cubrebocas de manera obligatoria y mantener la sana distancia.

Liberan más dosis de vacunas de AstraZeneca envasadas en México

Regeneración, 19 de junio 2021. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), informó que están autorizadas  para uso de emergencia un lote de la vacuna AstraZeneca envasada en el país.

Este nuevo lote contiene 891,600 dosis envasadas en el Estado de México por el laboratorio Liomont.

Las vacunas forman parte de la Política Nacional de Vacunación contra el Virus SARS-CoV-2, para la Prevención de COVID-19 en México y de los biológicos suceptibles de ser enviados a otros países como parte del acuerdo con la empresa.

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Cofepris señaló que queda atento a la recepción de la documentación de la empresa para los lotes subsecuentes.

Para lograr esta aprobación, se realizaron 15 pruebas a los biológicos contra COVID-19, como lo son esterilidad, identidad y potencia, entre otras por la Comisión de Control Analítico y Ampliación de Cobertura (CCAyAC).

Hasta el momento, la vacunación en México continua y la edad de mexicanos que están siendo inmunizados es la de 40-49 años.

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#Opinión: López Velarde, maderista y carrancista en la Tercera Transformación

La humanidad no retrocede, avanza… Como en la Edad Media, ahora viene para México otro Renacimiento, un nuevo torrente que llegará hasta lo más recóndito de nuestra patria.
Ramón López Velarde

Por Beatriz Aldaco

RegeneraciónMX.- Opositor a la dictadura de Porfirio Díaz y fustigador de la traición de Victoriano Huerta, antiintervencionista, antirreeleccionista, maderista, carrancista: Ramón López Velarde ((Jerez de García Salinas, Zacatecas, 15 de junio de 1888- Ciudad de México, 19 de junio de 1921) cultivó y difundió esas posturas y posicionamientos políticos e ideológicos personales a través de artículos y notas periodísticas. Poco han aportado y mucho han confundido quienes, en el afán de extraer conclusiones políticas de sus textos poéticos, han acusado al vate jerezano, entre otras lindezas, de “reaccionario”, sustrayendo términos inscritos en el ámbito poético para aplicarlos al político. “Lo candoroso -ha dicho Gabriel Zaid con respecto a un escrito de Emmanuel Carballo en ese sentido , está en leer poesía como si fuera una declaración judicial”.

Otro fiasco que se presenta al revisar análisis de la vida y obra del poeta es el de Guillermo Sheridan en su escrito “Ramón López Velarde, católico maderista” cuando, al pretender explicar la oposición a la dictadura que abiertamente ha manifiestado el poeta, aduce:

Además de las razones generacionales, López Velarde se opone a la dictadura por toda suerte de razones. Es norteño, pertenece a la clase media ilustrada (y castigada); es originario de un ámbito vulnerado por el centralismo. Y desde luego es católico.

Le es imposible al opinante ir más allá del accidente geográfico, de clase y generacional, así como de la adscripción religiosa, aun cuando es ampliamente sabido que, aunque católico, López Velarde era un ferviente crítico de la religión y lo más lejano a un fanático, como puede advertirse en varios de sus escritos. Si bien Sheridan cita los libros que el poeta ha leído, no los vincula directamente con su pensamiento. Y si por momentos le concede al poeta cualidades revolucionarias como su sentido de la democracia y su “respeto al pluralismo”, no duda en atribuir la exposición de esos principios a la necesidad y deseo del poeta de ¡conseguir trabajo! Así, después de dar cuenta de las retahílas de éste contra Zapata, se pregunta: “¿Confiaría que escritos así le ayudarían a conseguir trabajo con Madero o con su antiguo camarada, Pedro Antonio de los Santos?”. Más adelante, se extraña de que el “resentimiento contra la revolución” que afecta al poeta y su “odio” a Huerta, Villa y Zapata, “no se atenúan, a pesar de que vive modestamente y tiene a salvo a su familia”. Es decir, Sheridan no puede sino dar explicaciones privadas e individualistas a posiciones políticas basadas en principios y convicciones. El propósito de este texto es justamente señalar esas ideas.

López Velarde: antiintervencionista, antiporfirista, antirreeleccionista, maderista

En un artículo del 20 de noviembre de 1909, publicado bajo el seudónimo de Esteban Marcel en el periódico El Regional de Guadalajara, López Velarde expone su rechazo al intervencionismo estadounidense burlándose de una nueva visita del periodista James Creelman a México para entrevistar a Porfirio Díaz. El primer famoso encuentro fue a fines de 1907 y la entrevista se publicó en varios medios en marzo del año siguiente. En su escrito, López Velarde hace mofa del engaño de las “promesas democráticas” para México que a través del “ilustrísimo yankee” el presidente hizo en aquella ocasión, así como del supuesto agrado con que Díaz aceptaría el arribo de la oposición en México:

Daré -dijo Porfirio Díaz- la bienvenida a un partido de oposición. Si aparece, lo veré como una bendición y no como un mal, y si puede desarrollar poder, no para explotar sino para gobernar, estaré a su lado. Me olvidaré de mí mismo en la feliz inauguración de un gobierno totalmente democrático en mi patria”.

“Primo de las confianzas presidenciales”, “periodista gringo que hace dos años abandonó las babilónicas ciudades del Tío Sam”, “sibila de Cumas que nos viene de la tierra de Taft”, son algunas de las frases calificativas plagadas de ironía que usa López Velarde al exhibir lo que para él fue una complicidadad de artimañas entre el presidente mexicano y el reportero estadounidense, una tomadura de pelo: “Y tú, insigne periodista, relator de tamañas supercherías, heraldo de semejantes embustes, sigues impávido, acariciando la idea de otra entrevista, de una segura tomadura de pelo”.

López Velarde lee La sucesión presidencial en 1910 (1908) de Francisco I. Madero, la analiza y la critica. Junto a algunos de sus compañeros de la Escuela de Derecho, se declara abiertamente antirreeleccionista en 1909. El 14 de octubre de ese año publica un artículo en El Regional de Eduardo J. Correa, donde al tiempo que exalta las cualidades de Madero (“Este fronterizo vale, por su hombría”; “Al proclamar el antirreeleccionismo tuvo Madero una actitud caballeresca, un gesto bizarro, una palabra de justicia”; “independencia de rara avis”), le reprocha la contradicción de aceptar una última reelección del presidente: “Consentir en la reelección del presidente para oponerse a la de los demás funcionarios es lo que en romance se llama andarse por las ramas. Pero creo que en esto Madero fue torpe. No más. Lo juzgo honrado como siempre”. Aunque para López Velarde el antirreeleccionismo era un principio, una idea que no soportaba matices, ni excepciones, continúa apoyando a la rara avis fronteriza.
A principios de 1910, varios compañeros de la Escuela de Leyes del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, liderados por Pedro Antonio de los Santos, forman una agrupación antirreeleccionista a la que se suma Ramón López Velarde. Madero llega a San Luis Potosí en marzo de 1910 como candidato a la presidencia de la república, y poco después López Velarde se convierte en cofundador y secretario del Partido Potosino Antirreeleccionista. Gabriel Zaid relata los pasos que el jerezano dio a partir de ese momento:

Cuando Madero volvió preso a San Luis y no había abogados que lo defendieran, López Velarde y Pedro Antonio de los Santos tomaron su defensa y consiguieron que se le diera la ciudad por cárcel (julio de 1910). Cuando Madero, en esa relativa libertad, hace planes con sus seguidores y decide fugarse y tomar las armas, López Velarde lo acompaña en la reflexión, si bien no toma las armas. Cuando Madero llega a presidente y empieza a cometer errores, López Velarde lo defiende: no se puede decir «que la Revolución sólo ha servido para cambiar de amos. Medite tranquilamente cómo vivimos hoy y cómo vivíamos antes […] No estaremos viviendo en una República de ángeles, pero estamos viviendo como hombres, y ésta es la deuda que nunca le pagaremos a Madero» (Carta del 18 de noviembre de 1911 a Eduardo J. Correa, que estaba dolido de la falta de reciprocidad de Madero con el Partido Católico Nacional)”. (El subrayado es mío).

En una carta del 8 de abril de 1911 dirigida también a Correa, arremete contra los clérigos que apoyan a Díaz y se declaran enemigos de Madero y de la revolución:

Nunca sostendré que los sacerdotes no deban hablar de política (…) Pero, por desgracia, los obispos que hasta ahora han hecho declaraciones, en vez de mantenerse en un campo neutral, ya que el movimiento encabezado por el señor Madero en nada afecta al catolicismo de un modo desfavorable, se han supeditado al gobierno con la más lamentable de las parcialidades. No quiero hablar del señor Valdespino, de quien jamás tuve buena opinión en lo relativo a facultades intelectuales. Este señor condena categóricamente la revolución porque “nadie puede aprobar el robo ni el asesinato”. Yo pregunto ¿no es triste que un obispo muestre un criterio político tan rudimentario y unas tan confusas nociones sobre la ley del progreso? Decididamente, el obispo de Sonora no nació para sociólogo. (El subrayado es mío).

Termina señalando la antipatía que la actitud de algunos de esos miembros del clero provoca en los antiporfiristas, “que son la inmensa mayoría de los mexicanos”.

Sin cortapisas y a pesar de las críticas que hace a algunas decisiones y circunstancias de la presidencia de Madero, en la misiva de noviembre de 1911 declara:

la voluntad decidida que siempre he tenido para el hombre fenómeno, porque yo sí soy de abolengo maderista, de auténtica filiación maderista; y recibí el bautismo de mi vida política en marzo de 1910, de manos del mismo hombre que acaba de libertar a Méjico. Le diré con franqueza, amigo Correa, que una de las satisfacciones más hondas de mi vida ha sido estrechar la mano y cultivar la amistad de Madero, y uno de mis más altivos orgullos haber militado como el último soldado del hombre que hoy rige al país. Para que se acabe de formar concepto cabal de mis impresiones sobre este asunto, le diré que si la administración de Madero resultase el mayor de los fracasos, eso no obstante, sería yo tan lealmente adicto a Madero como lo he sido desde la tiranía del general Díaz.

Sobre el contexto en el que se inscribe la vicepresidencia de Pino Suárez, ensalza el sufragio efectivo y la no imposición por parte de Madero, “a cuya obra extraordinaria debemos los mejicanos poder vivir una vida de hombres” . Denuesta varias veces las manifestaciones de la oposición en contra del presidente, como la permanencia en su puesto del gobernador de Jalisco, Alberto Robles Gil y Tolsa, a quien denomina un “antimaderista furibundo” que pretende ilegítimamente suceder al presidente en funciones, “de ahí la hipocresía refinada con que se conduce en sus relaciones con el Gobierno federal”. Reprueba que el gobernador dé cuerda a las injurias de los periodistas de Jalisco contra Madero, y que los “escritorzuelos gobiernistas” de ese estado se manifiesten a favor de Porfirio Díaz.

López Velarede: antihuertista

Declarado abiertamente antihuertista, antes de la sublevación de febrero de 1913 renuncia al periódico La Nación y se traslada de la Ciudad de México a San Luis. Sin embargo, sobre la Decena Trágica se pronuncia hasta mucho tiempo después, en diciembre de 1915, con estas duras pero muy generales palabras: “Por 1913, cuando el insuperable monstruo convertía al país en un charco de lodo y sangre, amasados por las botas alcohólicas del Barrabás…”. Aunque se aparta de la escritura política durante aquel lapso, en las cartas a Correa continúa manifestándose como revolucionario al sugerir un tratado de paz y se pronuncia por la continuidad del proceso de cambio para “despojar a la burguesía de toda su fuerza política y de su preponderancia social”, y para hacer “una poda de reaccionarios, en especial de los contumaces”.

López Velarde: carrancista

Más adelante apoya al presidente Carranza, a quien llama “mi padrino”. Se convierte en secretario particular del coahuilense Manuel Aguirre Berlanga, que está a cargo de la Secretaría de Gobernación. Sobre lo que ocurre antes de la caída de Carranza, Javier Garciadiego Dantán escribe:
en mayo de 1920 éste (Manuel Aguirre) era uno de los más importantes acompañantes de Carranza en su huida de la capital, cuando ésta fue amenazada por los rebeldes sonorenses. Todo parece indicar que López Velarde iba en el convoy que salió a Veracruz, para apoyar a su jefe el Secretario de Gobernación Aguirre Berlanga. Sin embargo, como la mayoría de los civiles, regresó a la ciudad de México en uno de los primeros contratiempos militares del convoy presidencial. (…) También se ha dicho que López Velarde llegó a la estación de ferrocarril con retraso, por lo que no pudo ir en la comitiva y permaneció en la ciudad, donde dos semanas después se enteró de los sucesos de Tlaxcalantongo. (…) Sin embargo, el propio López Velarde dijo a una amiga que sí había logrado embarcarse pero que no llegó más allá de la Villa cuando descendió del tren y regresó a la ciudad .

Tras el asesinato de Carranza, se muestra desconsolado y rechaza la posibilidad de ocupar algún cargo público pues todos estarían manchados con la sangre del coahuilense.

¿Reaccionario Ramón López Velarde?, se pregunta Gabriel Zaid en referencia a lo señalado al inicio de este texto, y se contesta:

Reaccionarios, los asesinos de Madero. Reaccionarios contumaces, los Científicos convencidos de que los mexicanos, por su propio bien, necesitaban volver a la mano férrea del orden y el progreso: al paternalismo político, peligrosamente interrumpido por Madero. Reaccionarios, los que, valiéndose del fraude y la represión, impedían que los mexicanos se elevaran a vivir como hombres.

Aunque nunca profundizó suficientemente en sus disertaciones políticas, es innegable que Ramón López Velarde supo comprender la dimensión histórica de la revolución y la conceptualizó como una transformación: “Como en la Edad Media, ahora viene para México otro Renacimiento”; “Medite tranquilamente cómo vivimos hoy y cómo vivíamos antes”. La revolución respondía al necesario progreso de la sociedad mexicana (“La ley del progreso”), para lo cual era necesario liberar a México de la tiranía de Porfirio Díaz y de sus secuaces reaccionarios.

-Escritora, editora, articulista y promotora cultural. Licenciada en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Sonora (USON) y maestra en Historia de México por la FFYL de la UNAM, es Investigadora y catedrática en las áreas de literatura y humanidades.

Chuponcito rompe en llanto al responder por las acusaciones de acoso sexual y extorsión

Chuponcito se quitó el maquillaje para romper el silencio y responder a las acusaciones de acoso y extorsión que hay en su contra 

El payaso se retiró el maquillaje en vivo por primera vez 

Regeneración, 18 de junio de 2021. El payaso Chuponcito rompió el silencio y salió a declarar su postura por las acusaciones en su contra.

El 11 de junio te informamos que José Alberto FloresChuponcito‘ fue demandado por su ex pareja ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) bajo los señalamientos de extorsión y acoso sexual.

Bárbara Estrada, presunta víctima, declaró que el comediante la habría amenazado con publicar sus fotos íntimas si no le enviaba un video de ella sosteniendo relaciones sexuales con su propio padre.

Tras interponer la denuncia, Bárbara Estrada argumentó no ser la única mujer agredida por el payaso Chuponcito, ya que la ex manager del humorista también lo ha acusado de cometer dichas acciones.

https://www.instagram.com/p/COyERwBNC3Q/

Chuponcito se quitó el maquillaje para aclarar el problema

El comediante dedicó una transmisión en vivo a través de su página de Facebook para hablar sobre las acusaciones en su contra.

Chuponcito inició diciendo «hijole, tristemente juzgan sin saber. Afortunadamente son pocos y no pasa nada».

Tras anunciar que jamás le ha faltado el respeto a nadie, el payaso derramó lagrimas y se retiró el maquillaje que lo caracteriza para aclarar el tema.

«Que hoy estén atacando a Chuponcito, la verdad no se vale», el payaso argumentó que jamás pensó que tendría que quitarse el maquillaje para salir a declarar sobre una situación como en la que está.

Ahora como José Alberto Flores, el comediante argumentó sentirse muy mal por las acusaciones en su contra, sin embargo confía en que la verdad saldrá a la luz.

«Doy la cara frente al público que me ha apoyado y es difícil hacer esto. Hay dos personas que me culpan, me juzgan y los medios de comunicación juzgaron al personaje» declaró .

El comediante confía en las autoridades mexicanas

Ante las circunstancias, José Alberto Flores indicó que esperará que la ley se cumpla: «creo en la ley mexicana, creo en sus autoridades y creo que va a salir bien».

Para hacer referencia a las personas que lo han acusado de acoso sexual y extorsión, Chuponcito mencionó que no las señalaría para evitar dañar a sus familias.

«Yo no soy nadie para perdonar, que las perdone Dios, yo solo quiero estar tranquilo y que mi familia también lo esté»

Finalmente, el humorista recalcó que seguirá activo en el mundo de la comedia, sin embargo, mencionó que de manera simultanea estará pendiente de las respuestas de las autoridades.

«Vamos a seguir trabajando con Chuponcito porque para eso estamos, quisiera decir muchas cosas pero lo dejo en manos de Dios y de las autoridades. No me juzguen sin antes conocer» apuntó.

El comediante apuntó que su familia ha recibido amenazas y ataques, tras darse a conocer las acusaciones en su contra.

Por ello, pidió que cesen los ataques porque esperará a que las autoridades mexicanas cumplan con su deber.

https://www.facebook.com/chuponcitoTVoficial/photos/a.545006688996580/1908461585984410

Científicos desarrollan mano robótica capaz de obedecer órdenes del cerebro

Este «puede transmitir el sentido del tacto” gracias a la “estimulación eléctrica” presente en la interfaz nerviosa
Científicos desarrollan mano robótica capaz de obedecer órdenes del cerebro
Científicos desarrollan mano robótica capaz de obedecer órdenes del cerebro

Regeneración 19 junio 2021. Un grupo de investigadores desarrollaron una mano robótica capaz de obedecer las órdenes del cerebro, además, funciona de manera bidireccional pues puede transmitir la sensación del tacto al sistema nervioso.

Anh Tuan Nguyen, encargado del Departamento de Ingeniería Robótica de la Universidad de Minnesota explicó que el brazo pertenece al proyecto «Draco«.

Este «puede transmitir el sentido del tacto” gracias a la “estimulación eléctrica” presente en la interfaz nerviosa llamada “Scorpius”, “que tiene tanto receptores neuronales como estimuladores”.

Scorpius esta compuesto por microelectrodos conectados al sistema nervioso periférico que se encarga de enviar los impulsos eléctricos del cerebro a un procesador de inteligencia artificial lo que permite el movimiento de cada dedo con una precisión del 95 al 99%.

Desde el momento en el que el cerebro manda la orden hasta el momento en el que los dispositivos reaccionan tarda entre 50 y 120 milisegundos.

Aunque una desventaja es que no tiene la misma flexibilidad que la mano humana.

La bidireccional del dispositivo comienza en los sensores táctiles instalados en las yemas, estos envían señales a los que están colocados en el brazo artificial.

Por medio de Scorpius las señales nerviosas se dirigen al cerebro y este las interpreta como el sentido del tacto.

Cabe destacar que aún faltan muchos avances en el desarrollo de este tipo de dispositivos pero es el camino hacia «la simbiosis entre humano y máquina”.

#Opinión: Velarde: el poeta que navegó por las “olas civiles”

Por Edgar Lomelí

RegeneraciónMX.- Todas las palabras están destinadas al olvido. Todas… excepto las de los poetas. Quizá porque los sentimientos más intensos son los que reverberan con fuerza en la memoria.

Y en ese sentido de autores memorables, y aunque la tradición poética del país está colmada de creadores talentosos e incluso extraordinarios y geniales, los que han suscitado un cúmulo de estudios cercanos al culto, cabrían en dos o tres renglones. De esta estirpe es Ramón López Velarde.

¿Cómo es que un poeta con sólo dos libros publicados en vida (La sangre devota, en 1916, y Zozobra, en 1919) se convirtió en un referente nacional? ¿Cómo es que un solo poema pasó a ser la representación lírica del país y es celebrado en fiestas escolares y hasta en encuentros de bohemios de cantina? ¿Cómo se fue construyendo el mito velardiano?

Habría que navegar por esas “olas civiles” que menciona el poeta zacatecano en el poema que le daría fama y visitar, con la brevedad que exige el espacio, los puertos de los diferentes creadores e investigadores literarios que tocó su navío. O para ponerlo en las palabras más descarnadas de ese sociólogo francés apellidado Bordieu, atisbar cómo fue validándose entre los diferentes agentes, e instancias legitimadoras, en el campo de la poesía mexicana.

Así, se puede afirmar que con él comenzó la poesía mexicana contemporánea y que, si bien su obra fue breve, también fue original y compleja. Y es precisamente esa complejidad la que ha evitado algún estudio crítico que sea definitivo. Lo esquivo como consigna.
O como dice Xavier Villaurrutia (el primero que “desenterró al gran poeta sepultado bajo los escombros de la anécdota y el fácil entusiasmo”, Paz dixit): “Si contamos con poetas más vastos y mejor y más vigorosamente dotados, ninguno es más íntimo, más misterioso y secreto que Ramón López Velarde”. En un ensayo aparecido en 1935, Villaurrutia describe su encuentro con el poeta nacido en Jerez, Zacatecas, y analiza algunos de sus trabajos. La conclusión a la que llega es que lo críptico de su poesía retrasó el conocimiento de su obra entre el público en general, aunque también entre sus pares. Y si bien era reconocido de inmediato por “Suave patria”, ese poema lo condenó a ser más admirado que estudiado. Villaurrutia considera en ese ensayo que son insuficientes los estudios críticos sobre la obra de López Velarde que existen hasta entonces… palabras que parecían abrir el ancho caudal de trabajos que llegarían al paso de los años.

Al llegar 1962 aparece el que se considera el primer estudio fundamental sobre la poética de López Velarde: Ramón López Velarde, el poeta y el prosista, de Allen W. Phillips. De él abrevarán la mayoría de los trabajos siguientes. Para Phillips, López Velarde poseía una capacidad única para sorprender a su lector con sus descubrimientos de los matices del lenguaje. Tenía un conocimiento profundo de “la función real de las palabras” y “el sistema arterial del vocabulario”. Para el investigador literario nacido en Rhode Island, la palabra es un instrumento dócil y eficaz que se somete a los designios del poeta. Pero coincide con Villaurrutia en lo que será el signo de su obra: “La máxima conquista de López Velarde es, desde luego, la invención de un lenguaje poético, nuevo e insólito, que le permitió descubrir y expresar insospechadas facetas”.

Esa poliédrica obra que lo mismo abarca su vida personal, atenazada por la férrea tradición católica, como también por los crispados años de la Revolución Mexicana. En su poesía anidan lo mismo el fervor religioso y el erotismo. Porque, aunque declare en El minutero que “Yo, en realidad, me considero un sacristán fallido”, es claro que el placer de la carne se imbrica a lo largo de su obra. Esa dualidad que George Bataille desentrañaría muchos años después de la muerte del zacatecano y que posee esos reflejos de las palabras, escritas muchos años antes, de San Juan de la Cruz y Sor Juana.

Cuando la última odalisca,
Ya descastado mi vergel,
Se fugue en pos de nueva miel
¿qué salmodia del pecho mío será digno de suspirar
a través del harén vacío?
Imbricación erótica/religiosa que también puede apreciarse en “A Sara”, que es parte del libro Sangre devota:
Sara, Sara: eres flexible cual la honda
de David y contundente
como el lírico guijarro del mancebo;
y das, paralelamente,
una tortura de hielo y una combustión de pira

Octavio Paz escribe el ensayo El camino de la pasión en agosto de 1963, aunque no le pone punto final y regresa a él décadas después, en 1991. En éste, Paz declara que fue el libro de Allen W. Phillips el que lo motiva a escribir sobre López Velarde y que le sorprende la incomprensión pública que existe sobre el trabajo del zacatecano, así como su fortuna literaria a pesar de su escasa obra. Remarca que lo único salvable de ella es lo que escribe López Velarde a partir de 1915. El Paz fustigador aparece aquí y refuta a muchos de los estudiosos velardianos: “Su obra participa de las corrientes de la época, a pesar de la lejanía geográfica e histórica en que vivió. No, López Velarde no es un poeta provinciano, aunque el terruño natal sea uno de sus temas: los provincianos son la mayoría de sus críticos. Poemas como El mendigo, Todo, Hormigas, Tierra mojada, El candil, La última odalisca, La lágrima y otros cuantos más —en verso y en prosa— lo hacen un poeta moderno, lo que no podía decirse, en 1916 o 1917, de casi ninguno de sus contemporáneos en lengua española”. Para Paz, una de las características más importantes de la obra velardiana es la tradición: reconoce en ella las reverberaciones de Dante y Petrarca, los barrocos españoles, los metafísicos ingleses, los románticos alemanes, Baudelaire y los simbolistas franceses.

José Emilio Pacheco, poeta investigador dado a develar misterios literarios, da a conocer en 1969, la identidad de uno de los amores no correspondidos de López Velarde: Margarita Quijano. Esa mujer que menciona en La niña del retrato (Cejas, andamio/del alcázar del rostro, en las que ondula/mi tragedia mimosa, sin la bula/para un posible epitalamio); o en El sueño de los guantes negros, último poema encontrado en las manos del vate ya muerto y aun con algunas palabras inconclusas (Al sujetarme con tus guantes negros/me atrajiste al océano de tu seno,/ y nuestras cuatro manos se reunieron/en medio de tu pecho y de mi pecho,/ como si fueran los cuatro cimientos/de la fábrica de los universos). Para Pacheco la poesía de López Velarde mejora a partir de 1915, cuando conoce a Margarita (misma fecha en la que Octavio Paz nota un salto de calidad). De esa importancia es la llegada de esta mujer a la vida del zacatecano. Pero a despecho de los que creen en las musas destinadas a venerarse, esa mejora no se debió al arrobo que causó la belleza, o no sólo a ello, sino a que Quijano era una lectora infatigable, maestra normalista, y además con un sentido aguzado de la crítica que ayudó a pulir los versos velardianos.

Más adelante, en 1975, el mismo José Emilio nos advierte que a pesar de la enemistad que se fraguó entre el zacatecano y otro conspicuo miembro de nuestra república de las letras, Alfonso Reyes, éste tuvo la suficiente solvencia profesional para exaltar las virtudes poéticas del seminarista frustrado. En Nota sobre una enemistad literaria, Pacheco advierte esa pugna entre los dos creadores de la misma generación, iniciada por una reseña de López Velarde sobre El plano oblicuo, de Reyes. Una vez leída la reseña del zacatecano, el lector se queda con la sensación que describe a las ficciones contenidas en el libro como excesivamente cerebrales. O en sus palabras: “El volumen a que nos referimos hoy, compuesto de prosas de años muy anteriores, exhibe, como sus libros más recientes, eso donaire intelectivo a que aludíamos al principio, donaire tan vigoroso que resuelve, a veces, en guarismos de razón pura”. A lo que el creador de Ifigenia cruel le contesta con “Venganza literaria”, un ensayo que una vez publicado, el mismo Reyes intentó sacar de la circulación, según Pacheco, y en donde se caricaturizan algunos rasgos de la poesía velardiana. Sin embargo, Alfonso Reyes publica en 1951 el único texto que dedica enteramente a la poesía de López Velarde y en donde aprecia: “La complejidad, la trama de estos motivos se establece, desde luego, merced a recursos de cultura; pero, sobre todo, de sensibilidad. El fruto de nuestra América hereda, sin querer saberlo ni detenerse a analizarlo, la savia de muchas tradiciones”.

En Obra poética de Ramón López Velarde editada en 1998, José Luis Martínez analiza varios versos del vate y destaca su imaginación y la capacidad expresiva que posee. Un mundo enigmático y diverso que apenas si retoma al mundo exterior. Dice Martínez: “Porque aprendió a percibir la majestad de lo mínimo, el pasmo de los sentidos, y antes de sacarlo a la luz lo hizo arder junto con sus huesos, creó una mitología del mundo provinciano, una imagen cordial de la patria y una vertiginosa geografía de las pasiones y de la sensibilidad”. Martínez coloca en la palestra un detalle que se les había escapado a los estudiosos velardianos hasta entonces: el legado de Virgilio y la cercanía de La Eneida con el poema que le otorgaría la fama: “(hay una) notable semejanza, no advertida hasta hoy, que presenta la estrofa inicial de «La suave patria» con la estrofa que abre La Eneida. Recordémosla en la traducción de Miguel Antonio Caro:

Yo aquel mismo que en flauta campesina
en otro tiempo modulé canciones,
y dejando la selva peregrina
causa fui que con ricas producciones
satisficiese la región vecina
de exigente cultor las ambiciones
—obra grata a la gente labradora—
de Marte hórridas armas canto ahora”.

Uno de los más recientes indagadores en la obra de López Velarde es Juan Villoro, quien en su novela El testigo, editada en 2004, narra la vida de un apasionado de López Velarde. Juan Valdivieso, el protagonista, se ha autoexiliado en Francia cuando se entera que en las más recientes elecciones de México perdió el PRI. Ese México en donde los intelectuales mexicanos son “mandarines subvencionados que conspiraban al modo de los clérigos” y en donde resuenan la poesía y los pasos de la vida del zacatecano como música de fondo.

Allí, López Velarde es descrito como “un renovador reacio, que hacía pasar sus invenciones por hallazgos populares; su compartible cotidianeidad lo protegía de sus elaborados artificios; se presentaba como alguien con un pasado ingenuo («entonces yo era seminarista / sin Baudelaire, sin rima y sin olfato”) y alternaba las expresiones insólitas («acólito del alcanfor») con las estrofas de lo diario («tierra mojada de las tardes líquidas / en que la lluvia cuchichea»). Un creador que “admitía en sus poemas las pugnas favoritas de la cultura mexicana: la provincia y la capital, las santas y las putas, los creyentes y los escépticos, la tradición y la ruptura, nacionalismo y cosmopolitismo, barbarie y civilización”.

La historia oficial nos dicta que Ramón López Velarde murió en 1921 a los 33 años en su cama, asfixiado por una pulmonía que pudo haber evitado el descubrimiento, apenas siete años más tarde, de la penicilina. A la muerte del vate José Vasconcelos, secretario de Educación, publicó miles de ejemplares del poema que lo llevarían a la memoria de la población en general, al tiempo que el presidente Álvaro Obregón decretó tres días de luto. A partir de entonces las palabras, lo que es decir el corazón del poeta, comenzó a latir para siempre.

* Editor y ensayista, estudió Ciencias de la Comunicación en la UAM. Ha sido colaborador de La Jornada Semanal, la revista Rolling Stone y El Universal. Editor y guionista en Grupo Santillana y Radio Educación. Creador de los Libropuertos Digitales, que ofrecían descargas gratuitas de fragmentos de libros por medio de códigos QR en el Metro de la Ciudad de México.

#Opinión: Morir a los 33 y alcanzar la inmortalidad o Ramón López Velarde

López Velarde

Por Ramón Cuéllar Márquez

RegeneraciónMX.- De pronto la nostalgia pega duro y nos trae con sus pasos firmes los rescoldos de los años que nunca han de volver. Es un lugar común, lo sé, pero golpea tan duro como todo acontecimiento que impacta en nuestras vidas y las transforma. Ramón López Velarde es, con mucho, uno de los poetas que más guardo en el lado izquierdo, el del corazón, junto con León Felipe, Walt Whitman, Gilberto Owen y José Carlos Becerra. Cada uno tuvo su propio camino en mis lecturas jóvenes, de donde abrevé tantísimas cosas, sobre todo la poesía que me movía la sangre y las inquietudes intelectuales: más que nada el entusiasmo por vivir la poesía como lema y destino. Tener aliento.

El caso de López Velarde es especial porque lo asocio a una etapa fructífera, emocional, sentimental de la Ciudad de México, cuando cursaba la carrera de Letras Hispánicas en la UNAM, y a las relaciones humanas suscitadas de la convivencia académica. La cantante Eugenia León había lanzado al mercado su disco Juego con fuego en 1991, hace exactamente treinta años, y en ese disco venía musicalizado el poema “El piano de Genoveva”, del poeta zacatecano, Ramón López Velarde. Seguro era un homenaje a los setenta años de ausencia de nuestro bardo. Esa ya convertida en canción, porque de algún modo se hizo popular, me asentó grandes memorias con mi pareja de aquellos años. López Velarde era más que un poeta al que podíamos leer con admiración, era el vínculo que se podía forjar dentro de una relación afectiva. Conocimos la Casa del Poeta, que fue el edificio donde López Velarde murió de bronconeumonía y de la complicación de la sífilis que contrajo tiempo atrás. No sé si todavía exista, pero había una especie de tour, entre performance e historia literaria, que se ofrecía, previo cover, a los visitantes para, imagino, sensibilizar a la gente en la vida y obra del autor. Lo recuerdo como uno de los pasajes más alucinantes de mis tiempos en la Ciudad de México.

Así que la nostalgia es juguetona, animosa, aunque también con la capacidad de poner en su justa dimensión los pretéritos. Por ello hablar del poeta jerezano es más que un ejercicio de escritura, es revalorarlo en su obra y trayectoria por este mundo, muerto a los treinta y tres años, la edad de Jesucristo, igual que otro poeta mexicano, José Carlos Becerra, de quien guardo en la memoria su formidable poesía, que leí en tantas noches en voz alta con mi amigo Fernando Ojeda. Alcanzar los treinta y tres años y la eternidad es casi lo mismo. Seguro don Álvaro Obregón, presidente de México por aquellos años, fue tocado de igual manera, pues cuenta la leyenda urbana que, debido a su espléndida memoria, se había aprendido varios de sus poemas en una mañana, y que a la postre convirtió en símbolo, por lo que sería conocido como el “poeta nacional”. Así lo contó Genaro Fernández Mac Gregor, que el día de la muerte del poeta caminaba junto al general Obregón en Chapultepec y que le dijo que había fallecido uno de los grandes poetas mexicanos; Mac Gregor le recitó incluso varios de sus poemas. Para mediodía José Vasconcelos, ministro de educación pública, le habría contado a Mac Gregor, que cuando le contó del deceso, el presidente le declamó varios de sus versos. El general ordenó que le hicieran un entierro pomposo, por cuenta del gobierno.

Ramón Modesto López Velarde Berumen nació en Jerez de García Salinas, Zacatecas, el 15 de junio de 1888 y falleció en la Ciudad de México el 19 de junio de 1921. Este año se cumplen cien años de su deceso y quise recordarlo por la enorme influencia que tuvo sobre mí, el impacto de su poesía y la enseñanza de que el pasado es solo un acontecimiento del instante: en ese 1991 el 2021 parecía lejano, pero desde el 2021 parece que fue ayer. Ramón López Velarde fue el hijo mayor de la familia López Velarde Berumen, cuyos integrantes eran nueve hermanos, bajo las alas protectoras de su padre, el abogado José Guadalupe, y de su madre la señora Trinidad Berumen Llamas. Pertenecían a una estirpe de terratenientes de la región. No trataré aquí de desglosar su biografía sino de hacer algunos apuntes para destacar la importancia del poeta a cien años de su muerte.

También por aquellos primeros años de la década de los noventa me había integrado a un equipo de trabajo con los maestros de la Facultad de Filosofía y Letras, Juan López Chávez y Marina Arjona Iglesias, quienes realizaban estudios de lingüística aplicada y utilizaban los primeros programas de computadora para hacer “lecturas” estadísticas de autores mexicanos, en especial registros léxicos, y entre ellos estaba López Velarde. Conocer la poesía y además su esqueleto, el espíritu que le da aliento a sus poemas, las palabras, fue para mí una revelación, porque el poeta poseía un alto censo léxico similar a otros poetas, como Octavio Paz. En López Velarde eran raras las repeticiones, excepto aquellas construcciones donde era necesario (artículos, preposiciones, nexos), por lo que su vocabulario era muy amplio. A ese ejercicio se le llamaba lematización o proceso lingüístico, consistente en encontrar el lema que corresponde, por ejemplo: plurales, femeninos, conjugaciones, que son entradas que suelen tener los diccionarios; sin embargo, para el caso de López Velarde era hallar el número de palabras, sus repeticiones y cómo las derivaba.

Sus primeros poemas gozan de la intimidad provinciana, y que habría de perseguirlo en su adultez, pues le evocaba un tiempo ido, junto a una niñez esplendente y añorada. En los libros siguientes habría de consolidarse como el poeta que era, uno que no tenía pretensiones de gloria, sino de tener una voz propia y enfrentar los demonios y ángeles que lo acosaban debido a su formación religiosa, pues fue seminarista, que luego abandonaría por la abogacía, que ejerció por unos años. A lo largo de su obra sobresale la figura de la mujer como uno de los tropos más profundos de su pensamiento poético. Podríamos hablar de una poesía dedicada al universo femenino, a lo que se dedicó con la mayor de sus pasiones. Incluso La suave Patria, pienso, es un ideario sustentado en su visión afectiva por la mujer, a quien profesó su amor y sintetizó en su estética a través del personaje de Fuensanta, una pariente lejana de la que se enamoraría, ocho años mayor que él, pero que luego se volvería un elemento metafórico de sus afectos. Podríamos hacer un paralelismo con El cantar de los cantares, que aunque la Iglesia afirma que se trata de la relación del hombre y su amor a Dios, o viceversa, en realidad se lee como un poema sensual y amoroso entre dos personas que se aman carnalmente; así sucede también con La suave Patria, más que un poema a la patria, es un homenaje a la mujer de sus tantas vidas por la tierra del poeta López Velarde: sus sentimientos metafóricos a la patria son a la mujer.

Va mi agradecimiento a la vida y obra de López Velarde. Conmemorar sus primeros cien años de ausencia física refuerza nuestros bríos por rescatar al poeta y su versos, que regresen a la voz popular, a la música, tal como lo hizo Eugenia León, que la emoción poética nos trascienda y transforme, porque en estos días es lo que la patria necesita, poner en primer plano la vilipendiada poesía que casi nadie lee y que se ha perdido en el laberinto de la soledad de los premios que a nadie importan, pero que se buscan afanosamente aunque nadie los tome en cuenta entre los corazones de la gente. Más Ramón López Velardes y menos poesía que se va olvidando en los clubes de fantasías y vanidades exacerbadas. Larga vida al poeta zacatecano y a la inmortalidad de su obra.

Sigue a Ramón Cuéllar Márquez en Twitter como @RamonCuellarM

* Narrador y poeta. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la FFYL de la UNAM. Ha sido profesor del Centro Universitario de Teatro; presidente de Escritores Sudcalifornianos AC. Colaborador de El Día, El Nacional, El Sol de México, Excélsior, La Cachora, Punto de Partida y